El empresario textil que hace catarsis en redes: "Deseo que no lleguen los containers de China"
Puntos importantes
"No quería levantarme, me levanté a las 11. Me clavé otra vez la pastilla para dormir a las 8, no quería saber nada. No entró nadie al local, no llegó ninguna venta por mayor. Los rollos están ahí sin cortar. Los proveedores que llaman para cobrar y obviamente tenés que pagar y está todo muy problemático. Algunos clientes no pagan y se destruyó todo. Es como que nunca me agarró tanto miedo y yo creo que hoy lunes entré como en un estado de pánico, así con muchísima angustia sin saber a quién recurrir", este testimonio fue publicado en el IG de Gustavo Zuviría, un empresario textil Pyme, que ya no da más.
Gustavo Zuviría es el creador de Manos Argentinas, una empresa textil que nació hace casi tres décadas, en un garaje. Comercializa prendas que aluden al sentir argentino. Fabrican remeras, camisas, buzos, pantalones bombacha, de todo y además, ofrecen el servicio de diseño de remeras para festivales de todo el país.
Cuando los jugadores de la Selección nacional mostraron la bandera con el mensaje "Las Malvinas son argentinas", la ropa con diseños nacionales se puso de moda. "Nosotros no aprovechamos un momento, nosotros somos Malvineros desde hace 28 años", respondió en redes.
En su cuenta personal @gustavo_zuviría se confiesa a corazón abierto, recorre Once y muestra los locales vacíos y enseña a negociar "si esto me lo vendes barrani es sin IVA"; "si vas a comprar tela pedí precio por mayor y decí que querés comprar mucho y que te llevas tres metros porque vas a hacer una prueba de lavado"; muestra y recomienda a textiles como limpiar la fábrica con carboncitos y yuyos que quiten la mala onda para poder vender; explica que liquida los sábados para poder tener plata para pagar las deudas de lunes, entre otras ocurrencias.
Las causas de la crisis de la industria textil, según el empresario
En un posteo explicó las causas por las que está en crisis la industria textil argentina, por qué se están fundiendo y enumeró: "Caída del consumo interno, dólar atrasado; baja de aranceles al producto terminado superior a la aplicada a la materia prima; contrabando e ingreso informal de mercadería por todos los países limítrofes; plataformas internacionales con ventajas impositivas sin regulación; eliminación o flexibilización de los controles sanitarios y de calidad sobre la mercadería; aumento de los costos de energía, alquileres, logísticas y servicios; incremento de las tarifas energéticas afectando a los costos de producción; tasas de interés elevadas, los bancos te sacuden y las tarjetas de crédito te aniquilan cuando querés comprar en 6 o 12 cuotas es toda una mentira; embargos a las cuentas y elevada presión fiscal sobre las empresas formales".
Sin perder tiempo hizo un diagnóstico de las consecuencias de esto en los empresarios textiles: "Pérdida de más de 900.000 puestos de trabajos formales e informales vinculados a la cadena productiva; cierres de fábricas, talleres y comercios y se están muriendo los oficios; caída de la producción nacional y pérdida de trabajo todos los días, vivimos con morfina; disminución de la capacidad instalada de la industria, o sea de 10 máquinas están funcionando 3; pérdida de oficios, conocimiento productivo y valor agregado a lo nacional; mayor dependencia de productos importados; mayor generación de empleo privado; reducción de la competitividad de las pymes argentinas; debilitamiento del entramado industrial y comercial de las economías regionales; degradación del trabajador por el poder adquisitivo que se está yendo a la mierda; ingreso de productos sin mismos standares sanitarios, estamos compitiendo en desigualdad absoluta; les bajaron los impuestos a los chinos y nos mantienen los impuestos a nosotros y nos están aniquilando"
Gustavo no descansa, dirige su empresa, atiende las redes, trata de contener y ser contenido y hasta hizo un video con su psicóloga al terminar su terapia para analizar cómo afecta toda esta situación a la salud mental: "Los hechos superan las ficción, la gente está muy ansiosa, hay personas que ni le cuentan a la familia la situación que están y esto los lleva a situaciones muy difíciles. El único tip que puedo recomendar es la palabra, salir y negociar con el otro, la única ventaja es que a todos nos está atravesando esta situación, ojalá sirva", recomendó la terapeuta.
Desde que entró en crisis su sector se convirtió en un cronista, un militante de la industria nacional, en especial de la textil. Otro día fue a visitar a una de sus proveedoras de más de 20 años, así presentó a Clara que desde 1986 fabrica cuellos y puños para remeras y buzos quién contó su situación y lo difícil que es competir con la mercadería china pagando tantos impuestos.
En un posteo contó que para fabricar una camisa atraviesa 17 procesos distintos: "Los moldes lo hace un modelista, hay que comprar la tela, mandarla a cortar, la fábrica de papel donde se hace la tizada, fábrica de entretela para el cuello, los que cosen el cuello, los que hacen el ojal y le ponen el botón, el que fabrica el hilo, las palometas de plástico para que el cuello quede armado, el cartoncito del cuello, la fábrica de etiquetas, de bolsas y de cajas, la logística, entre otros. Son 17 empresas y familias diferentes".
"Deseo que no lleguen a Argentina los containers con ropa de China"
Confesó a iProfesional algo que piensa en forma recurrente: "Deseo que no lleguen a la Argentina los containers con ropa que compraron de China, que no lleguen las camisas y pantalones. Que se acuerden de toda la gente que laburó cuando no podían importar y ahora se van a quedar sin trabajo".
Sus posteos tienen múltiples respuestas como la de María, que perdió a toda su familia en un accidente de tránsito y está renegando con el Pami por un tratamiento oncológico. Pese a todos sus problemas, le dedicó tiempo a Gustavo y le escribió varias veces para saber si desayunó, si almorzó, si cenó. Todo esto lo genera un empresario pyme desesperado que cuenta en posteos como le cuesta seguir, pero sigue.
Manos Argentinas busca ayudar por eso para festejos como el Día del Padre pone un perchero de ropa para que la gente pague lo que puede y si no puede, se lo lleva igual de regalo.
"Me convertí en el ídolo de los rotos, me escribe mucha gente llorando, desesperanzada, muy angustiada. Pese a todo, a la mañana me tengo que mostrar fuerte, a los que trabajan conmigo que son como mi familia, no les puedo pedir más esfuerzo, siempre se rompieron el trasero. Lo que más me angustia es la crueldad, la falta de empatía de este gobierno me asusta y me genera desesperanza. Cuando alguien dice que le va mal, no te podes reír o gozar de alguien que se está fundiendo o decirle reinvéntate", explicó a iProfesional, Zuviría.
Manos Argentinas tiene tres canales de venta: su página web, su local en Villa Pueyrredón y la venta por mayor. Sus estampas siempre hablan del sentir nacional "la remera del doctor René Favaloro es la menos vendida, pero me encanta tenerla. Para mí es como una obra de manifiesto, que hace una reivindicación. Además tenemos remeras de Julio Cortázar, María Elena Walsh, Osvaldo Pugliese y hasta revalorizamos el trabajo de los enfermeros en la pandemia, o de Ramona, la cocinera de una olla popular que falleció por el covid". Tiene la licencia de las imágenes de Rocambole. En total, hizo más de 500 modelos en estas tres décadas.
Tiene 5 empleados directos, sumados los indirectos son 20 familias. El empresario textil contó su mayor sufrimiento: "Lo más terrible que me pasa es el miedo a fundirme todos los días, vivís con ese miedo porque la situación es incierta y no hay una sola medida para mejorar esto. Las ventas cayeron un 40%, de eso soy responsable de un 15%. La baja de consumo nos está aniquilando, todo lo que aumenta es lo que no se puede dejar de consumir: luz, gas, nafta, peajes, entre otros rubros. Que digan que no hay inflación es medio mentiroso, la prepaga aumenta, los sueldos quedan cada vez más chicos, no hay plata en la calle. Bajaron los aranceles para importar de todo, liberaron las fronteras para que entre ropa de contrabando y a nosotros no nos bajaron ni un impuesto, necesitamos reglas claras para todos".
El sector textil atraviesa un momento difícil y las consecuencias se sienten no sólo en lo económico. "Mi empresa es parte de mi vida, disfruto lo que hago y me da angustia tener que repensar todo. No tengo la posibilidad de cerrar porque no tengo otro ingreso. Esto es un oficio y la mayoría de las pymes nos sostenemos porque amamos este negocio. Esta situación no sólo afecta lo económico, te afecta lo emocional, lo psicológico, tengo colegas que empezaron a ir a terapia, otros a psiquiatras y a tomar antidepresivos. Es la primera vez en la historia que les está yendo mal a todos en el sector, es lo que más me asusta y la gran diferencia con otras crisis. Hay muchas cosas que se pueden hacer, pero no te dan ni ganas de plantearlas porque no hay manera que este gobierno cambie el rumbo", planteó.
Pese a todo, se animó y contó: "Hay que revertir los aranceles a las materias primas, mandar una remera a Catamarca me sale $12.000 y traerla de China me sale $6.000 y si quiero mandarla desde acá a China me cuesta $30.000. Hay un desorden tremendo".
Está enojado con el ministro de Economía, porque Luis Caputo aseguró que nunca compró ropa en Argentina y también con el presidente, Javier Milei. "No podes ser presidente y pensar que los empresarios son los malos, tenés que amigarte con el mundo. El 50% de los que lo votaron viven con los papás, si vivís solo no lo podes votar", aseguró.
La realidad es complicada para muchas pymes. Desde diciembre de 2026 cerraron 874 fábricas textiles y se perdieron 24.097 puestos de trabajo, según un estudio de la Fundación ProTejer. Pese a todo, Gustavo Zuviría no se rinde y da batalla.