QÜEM

Cosechaba choclos, superó una enfermedad y construyó un imperio de alimentos congelados que factura millones

Qüem logró crecer con hubs logísticos propios y freezers en supermercados, y ahora se prepara para lanzar tiendas autónomas 24/7
Por Belén Gorno
NEGOCIOS - 17 de Agosto, 2026

Cuando Walter Giaccaglia compró Qüem junto a su hijo Matías, en 2018, la cadena de alimentos congelados tenía apenas cuatro locales y un modelo de franquicias que no lograba funcionar. La empresa había sido pensada para crecer mediante nuevas aperturas, pero no contaba con la infraestructura de frío, la logística ni los procesos necesarios para sostener esa expansión.

Giaccaglia destinó una inversión inicial de u$s250.000 y decidió frenar momentáneamente las franquicias. Antes de sumar nuevos operadores, abrió tres locales propios en Vicente López, La Lucila y Olivos, amplió la capacidad de almacenamiento e incorporó nuevas cámaras de frío.

Ocho años después, la compañía factura alrededor de u$s6 millones anuales y tiene 17 puntos de venta entre locales propios y franquicias, además de una distribuidora mayorista. A esa estructura sumó un formato más chico, con freezers instalados dentro de supermercados y comercios de cercanía, que se convirtió en una nueva vía para ampliar su presencia.

Actualmente funcionan 45 córners, pequeños espacios de venta de la marca instalados dentro de otros comercios, bajo este esquema. Cada uno factura entre u$s700 y u$s3.000 mensuales y la compañía proyecta cerrar el año con cerca de 100.

De cosechar choclos y la publicidad a los alimentos congelados 

La llegada de Giaccaglia a Qüem ocurrió después de una carrera construida lejos de la industria alimenticia. Creció en Del Carril, una localidad de poco más de 1.000 habitantes del partido bonaerense de Saladillo, y empezó a trabajar cuando tenía 13 años.

Durante los veranos cosechaba choclos en el campo. La jornada comenzaba a las cuatro de la mañana y la combinaba con sus estudios. "Esa etapa me dejó una enseñanza que me acompañó toda la vida: el valor del trabajo", recuerda.

Qüem coloca el freezer y entrega los productos, mientras que el comerciante aporta el espacio

En 1982 se mudó a Buenos Aires y tres años después fundó una empresa de publicidad exterior junto a tres socios. La compañía creció hasta administrar alrededor de 4.000 carteles en todo el país y desarrolló, entre otros proyectos, el primer cartel de Coca-Cola con reloj y temperatura instalado en San Isidro.

En 1999, la empresa fue adquirida por Publicidad Sarmiento. La operación marcó su salida de la actividad. En 2018 Martín Grosbar, padre de un compañero de colegio de su hija menor, le propuso comprar Qüem, una cadena dedicada a la venta de alimentos congelados que había nacido con un modelo de franquicias.

El comienzo de una nueva etapa para Qüem

La empresa tenía cuatro locales y buscaba crecer mediante franquicias, pero antes necesitaba resolver varios problemas operativos. La capacidad de almacenamiento era limitada y la distribución no estaba preparada para abastecer una red más grande.

La primera etapa se concentró entonces en los locales propios. Con parte de los u$s250.000 iniciales, abrieron las sucursales de Vicente López, La Lucila y Olivos. La idea era trabajar sobre el funcionamiento del negocio antes de retomar la expansión.

Al mismo tiempo, aumentaron la capacidad de frío y reorganizaron el abastecimiento. Esos cambios fueron los que luego permitieron volver a sumar puntos de venta.

La pandemia encontró a Qüem en medio de ese proceso. El aumento del consumo de congelados impulsó la demanda y la empresa comenzó a trabajar en otro formato: freezers propios instalados dentro de supermercados, autoservicios y comercios de cercanía.

Hoy la empresa tiene 17 puntos de ventas entre locales propios y franquicias

El esquema requiere una estructura mucho menor que la de un local: Qüem coloca el freezer y entrega los productos, mientras que el comerciante aporta el espacio. La compañía se ocupa después de mantener abastecido cada punto.

Hoy esa red representa 45 ubicaciones, con ventas mensuales que van desde los u$s700 hasta los u$s3.000 según el comercio. La meta es sumar alrededor de 55 durante los próximos meses para acercarse a los 100 córners antes de fin de año.

Una empresa que quedó en familia

En 2021, Giaccaglia tuvo que volver a alejarse durante varios meses de la actividad por un problema de salud. Atravesó un tratamiento que incluyó quimioterapia y una cirugía de alta complejidad.

Fue durante ese período cuando Walter y Matías compraron la participación del socio con el que habían ingresado a Qüem. Desde entonces, la empresa quedó íntegramente en manos de la familia.

Padre e hijo se repartieron el manejo. Walter quedó a cargo del desarrollo comercial y de buscar nuevos negocios, mientras que Matías asumió la operación diaria.

"Aprendimos a complementarnos. Cada uno tiene responsabilidades distintas y eso nos permitió seguir creciendo", explica Giaccaglia.

El negocio se reparte entre los locales, las franquicias, la distribuidora mayorista y la nueva red de córners

Con esa estructura, la compañía llegó a una facturación cercana a los u$s6 millones anuales. El negocio se reparte actualmente entre los locales, las franquicias, la distribuidora mayorista y la nueva red de córners.

Próximos pasos de la marca: tiendas inteligentes y apuesta por pequeños productores regionales

El próximo proyecto será probar un modelo diferente al de las sucursales tradicionales. Qüem prepara dos tiendas inteligentes en el oeste del Gran Buenos Aires, que funcionarán durante las 24 horas sin atención presencial, permitiendo que los clientes ingresen y compren productos congelados sin necesidad de contar con personal dentro del establecimiento.

Las primeras dos ubicaciones servirán para probar el funcionamiento del formato antes de definir su expansión.

En paralelo, trabaja en Qüem Origen, una propuesta con la que busca incorporar alimentos elaborados por pequeños productores regionales. El proyecto permitirá sumar nuevas categorías a una oferta que hasta ahora está concentrada principalmente en congelados.

Por el momento, la prioridad está puesta en desarrollar estos negocios en el mercado argentino. La posibilidad de avanzar hacia otros países existe, pero la compañía prevé primero ampliar los formatos que ya comenzó a probar y llevar la red de córners a una escala mayor.

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