CRISIS INDUSTRIAL

A seis meses del cierre, FATE vuelve a quedar bajo presión por una ofensiva sindical

El gremio vuelve a la carga contra la fabricante de neumáticos a pesar de que la mayoría de los 920 empleados acordó su salida y la firma seguirá cerrada
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 18 de Agosto, 2026

Seis meses después de cerrar FATE y luego de que casi 800 de sus 920 empleados llegaran a acuerdos para desvincularse, la familia Madanes Quintanilla vuelve a enfrentar una ofensiva sindical frente a la histórica fábrica de neumáticos de la localidad bonaerense de San Fernando.

El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) organizó para este martes una jornada de varias horas con la que buscará devolver el conflicto al centro de la escena, sumar respaldo de otras organizaciones y exponer el estado de la batalla judicial que mantiene contra la compañía.

La protesta encontrará, sin embargo, una FATE muy diferente de la que existía el 18 de febrero pasado, cuando la empresa comunicó el cese de su actividad industrial.

Entonces había 920 trabajadores involucrados y una fábrica en condiciones operativas mientras que hoy la producción está detenida, la estructura laboral fue desarmada y la empresa no comunicó ningún plan para volver a fabricar.

Sin embargo, el SUTNA sostiene que existe un "lockout patronal" y reclama la reapertura de la planta que fue cerrada víctima de pérdida de competitividad, apertura importadora, costos internos y años de conflictividad laboral.

Cuatro horas para volver a poner el conflicto en agenda

La ofensiva sindical comenzó a las 11 de la mañana, con un "lentejazo" abierto a trabajadores, vecinos y organizaciones que acompañan el reclamo.

A las 13 llegará uno de los momentos centrales de la jornada cuando dirigentes sindicales y representantes de organizaciones obreras realizarán una conferencia de prensa en la que el SUTNA anticipó que anunciará nuevas acciones.

La actividad tendrá lugar en Paul Harris 2960, Victoria, y los organizadores adelantaron que se desarrollará incluso en caso de lluvia.

Una hora después, los abogados del sindicato expondrán la situación jurídica y administrativa del conflicto, un punto que ganó importancia a medida que se agotaban las instancias laborales dentro de la compañía.

Finalmente, a las 15.30 habrá un abrazo colectivo bajo la consigna "FATE no se cierra".

Cómo cambió la naturaleza de la disputa

Lo que comenzó como una pelea alrededor de la continuidad inmediata de 920 puestos de trabajo se trasladó progresivamente hacia los tribunales, los organismos públicos y la política.

El giro comenzó pocas semanas después del cierre mientras el SUTNA intentaba frenar colectivamente la decisión y FATE abría negociaciones individuales para acordar las condiciones de salida.

Las primeras adhesiones fueron acumulándose rápidamente y a mediados de marzo, alrededor de 600 trabajadores ya habían alcanzado algún tipo de entendimiento.

El número continuó aumentando durante abril y para fines de ese mes, fuentes vinculadas con la compañía situaban en casi 800 la cantidad de empleados que habían llegado a acuerdos voluntarios de desvinculación.

La cifra representa aproximadamente ocho de cada 10 integrantes de la dotación existente cuando FATE dejó de producir.

La empresa avanzó después con quienes permanecían sin acuerdo, envió los telegramas correspondientes y depositó las indemnizaciones.

Desde la perspectiva empresaria, las relaciones laborales quedaron extinguidas mientras que el sindicato cuestiona esa interpretación y sostiene que la aceptación de compensaciones económicas no elimina necesariamente los derechos que pudieran surgir de acuerdos laborales anteriores.

Un acuerdo que se convirtió en la llave judicial

La principal herramienta jurídica del SUTNA apareció en un documento firmado varios meses antes del cierre de la planta.

En mayo de 2025, empresa y sindicato habían alcanzado un entendimiento que incluía compromisos relacionados con los despidos y cuya vigencia alcanzaba parte de este 2026.

Después del cierre, el gremio utilizó aquel convenio para cuestionar judicialmente las decisiones de FATE y la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo hizo lugar parcialmente a una cautelar vinculada con trabajadores alcanzados por ese acuerdo y con obligaciones salariales derivadas de él.

Para el sindicato significó un respaldo importante pero la decisión judicial no resolvió la cuestión industrial.

Cuando la alternativa pasó a requerir al Estado

La pelea escaló después al Congreso en donde diputados kirchneristas y de izquierda impulsaron un proyecto para declarar de interés público nacional y carácter estratégico la continuidad de la producción de neumáticos en la Argentina.

La iniciativa contempla además declarar de utilidad pública y sujeta a ocupación temporaria la planta de FATE para "preservar la capacidad industrial instalada" y encontrar una alternativa que permita mantenerla productivamente activa pese a la decisión de sus propietarios.

Entre los impulsores aparecen Hugo Yasky, Hugo Moyano, Santiago Cafiero, Jorge Taiana y Victoria Tolosa Paz, entre otros legisladores de Unión por la Patria.

El expediente pasó a comisiones y no produjo hasta ahora modificaciones concretas sobre la situación del establecimiento.

Una estructura que necesitaba producir millones

El complejo industrial de FATE en San Fernando ocupa alrededor de 40 hectáreas, supera los 157.000 metros cuadrados cubiertos y fue desarrollado para alcanzar una capacidad superior a cinco millones de neumáticos anuales.

Durante años, la compañía combinó ventas en el mercado de reposición, provisión a terminales automotrices y exportaciones y en sus mejores períodos llegó a colocar fuera del país casi dos tercios de lo que producía y construyó una red superior a 250 comercios autorizados en la Argentina.

El volumen permitía repartir los elevados costos fijos de una fábrica de esas características entre millones de unidades.

Cuando las exportaciones empezaron a perder competitividad y el mercado doméstico dejó de garantizar esa escala, la misma estructura comenzó a jugar en contra.

Las primeras alarmas sonaron en 2019 cuando la empresa recurrió a un Procedimiento Preventivo de Crisis ante el entonces Ministerio de Trabajo.

Fue una señal temprana de que la ecuación industrial ya mostraba dificultades y los años siguientes agregaron nuevos problemas.

En 2022, el conflicto entre el SUTNA y las fabricantes de neumáticos provocó extensas medidas de fuerza y llegó a comprometer el abastecimiento de las terminales automotrices.

FATE volvió a reducir actividad posteriormente y en el 2024 acordó suspensiones bajo el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, mecanismo que permite establecer prestaciones no remunerativas durante períodos en los que el personal permanece suspendido.

La autoridad laboral homologó ese entendimiento dentro de un contexto en el que ya reconocía una situación de crisis.

FATE señalaba además caída de exportaciones, menor demanda interna, presión tributaria, costos laborales y problemas de productividad.

La apertura importadora aceleró el desenlace

Sobre esa estructura debilitada apareció un cambio decisivo en el mercado argentino cuando el gobierno de Javier Milei flexibilizó el ingreso de neumáticos fabricados en el exterior y redujo barreras que durante años habían protegido parcialmente la producción local.

La competencia aumentó, crecieron las importaciones, aparecieron más marcas y los precios en dólares bajaron en distintos segmentos.

Para los consumidores significó más oferta pero para FATE agregó presión sobre márgenes que ya venían deteriorados.

De Saavedra al primer radial argentino

El final contrasta con una historia que comenzó en 1940 en una instalación de aproximadamente 1.000 metros cuadrados en el barrio porteño de Saavedra.

Su nombre provenía de Fábrica Argentina de Tejidos Engomados e inicialmente producía telas impermeables y diferentes artículos de caucho.

En 1945 empezó a fabricar neumáticos y cámaras y en 1956 alcanzó un acuerdo tecnológico con la estadounidense General Tire y cuatro años más tarde inició la construcción de su complejo de San Fernando.

En 1969, fabricó el primer neumático radial para automóviles producido en la Argentina y desarrolló su propia división de Investigación y Desarrollo.

En 1981 volvió a marcar un hito con la fabricación local de radiales con cintura de acero y la siguiente apuesta fue salir al mundo durante los años 90 cuando consiguió certificaciones internacionales que le permitieron profundizar sus exportaciones.

En 1999 alcanzó además un acuerdo tecnológico y comercial con Continental que le permitió transformar la exportación en una pieza estructural del negocio y no en una salida ocasional para excedentes.

Europa y Estados Unidos se convirtieron en destinos relevantes y la empresa llegó a enviar al exterior casi dos de cada tres neumáticos fabricados.

Pero cuando producir dejó de resultar competitivo para esos mercados, FATE perdió una de las patas que justificaban mantener una planta diseñada para operar a gran escala.

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