BALANCE CRITICO

Celulosa no logra salir de la crisis: suma pérdidas millonarias y está al borde de la disolución

Cerró otro ejercicio en rojo y su patrimonio quedó negativo en $146.000 millones como parte de un balance que revela una situación todavía más delicada
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 18 de Agosto, 2026

Celulosa Argentina cerró su ejercicio anual con una señal que eleva nuevamente la temperatura de una crisis que todavía está lejos de resolverse.

La histórica papelera perdió $127.372 millones y terminó con un patrimonio neto negativo que llevó al propio Directorio a reconocer que la compañía quedó comprendida dentro de una de las causales de disolución previstas por la Ley General de Sociedades.

La advertencia aparece en los estados financieros correspondientes al ejercicio finalizado el 31 de mayo pasado, aprobados por el Directorio el 14 de agosto y en los cuales la empresa informa un patrimonio neto negativo atribuible a sus propietarios por $145.850,7 millones.

La situación no significa que Celulosa deba cerrar ni que su disolución sea automática, pero muestra hasta qué punto se deterioró su estructura patrimonial después de la crisis financiera que en 2025 provocó incumplimientos, consumió su capital de trabajo, obligó a detener completamente la producción y terminó con la presentación en concurso preventivo.

La compañía lo reconoce expresamente al sostener que "esta última situación implica que la Sociedad se encuentra comprendida dentro de las causales de disolución previstas en el art. 94, inciso 5, de la Ley General de Sociedades Nº 19.550."

El patrimonio negativo significa, en términos simples, que al cierre del ejercicio los pasivos reconocidos superaban a los activos de la sociedad.

Para revertir ese escenario, Celulosa necesitará reconstruir patrimonio mediante la recuperación del negocio, aportes de capital, reestructuración de obligaciones u otras alternativas financieras y societarias.

Los números que encienden luces de alarma

Por otra parte, el capital de trabajo de Celulosa quedó negativo en $294.944 millones y el ratio de liquidez corriente cayó a apenas 0,19, aunque la propia compañía aclara que ese indicador está afectado por la clasificación como pasivos corrientes de los vencimientos de Obligaciones Negociables (ON), y otros compromisos financieros luego de los incumplimientos.

El balance, por lo tanto, no muestra un nuevo default sino que revela que Celulosa todavía intenta reconstruirse después de la cesación de pagos que desembocó en su concurso y continúa con una estructura financiera extremadamente frágil.

El nuevo balance permite además conocer también cuánto dinero debió aportar Esteban Nofal desde que tomó el control de Celulosa, el 19 de septiembre de 2025, apenas dos semanas después de que la compañía solicitara su concurso preventivo.

El empresario adquirió directa e indirectamente el 45,5% del capital y reemplazó como controlante al grupo que conducía la papelera hasta el estallido de la crisis.

Al 31 de mayo último, Nofal controlaba 45,5434% del capital: 4,5317% directamente y otro 41,0117% en forma indirecta.

Ese último porcentaje pertenece a Tapebicuá Investment Company S.L., sociedad registrada en Madrid que está controlada por Tapebicuá LLC, constituida en Delaware y cuyo controlante es Nofal.

Pero el cambio de accionista necesitaba llegar c con un aporte de dinero para conseguir que Celulosa volviera a fabricar.

Según revela ahora la Memoria del balance, Nofal inyectó aproximadamente u$s15,3 millones para recomponer el capital de trabajo y financiar el reinicio de las operaciones.

La intervención permitió que las máquinas volvieran a funcionar hacia fines de octubre de 2025, después de haber permanecido completamente detenidas entre julio y octubre.

Desde entonces y hasta mediados de mayo, exceptuando paradas programadas, las plantas pudieron operar de manera continua y con lo que Celulosa califica como niveles "aceptables" de eficiencia.

La compañía asegura además que consiguió recuperar rápidamente presencia comercial y atribuye ese comportamiento a la fidelidad de sus clientes y al posicionamiento de sus productos.

Sin embargo, la dimensión del deterioro previo explica por qué los u$s15,3 millones todavía no alcanzaron para normalizar completamente la compañía.

Un concurso que se estira hasta 2027

El origen inmediato de la crisis aparece descripto con particular crudeza por el propio Directorio en el documento.

"La pérdida de rentabilidad y baja generación de caja, en un mercado financiero muy volátil, derivaron, a mediados de 2025, en la imposibilidad de cumplir con sus compromisos financieros, a la vez que consumió su capital de trabajo", señala el trabajo.

Esa imposibilidad de afrontar obligaciones terminó llevando a Celulosa a solicitar el concurso preventivo el 5 de septiembre de 2025, ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Primera Nominación de San Lorenzo.

El proceso judicial será bastante más largo de lo inicialmente esperado ya que, debido a la cantidad y complejidad de las verificaciones de créditos presentadas ante la sindicatura, el juzgado dispuso que el informe individual sea presentado recién el 30 de marzo de 2027.

Mientras se desarrolla ese proceso, Celulosa reconoce que prácticamente quedó afuera de los canales tradicionales de financiamiento al sostener que "debido a la situación concursal en que se encuentra la Sociedad, su acceso a financiamiento es escaso."

Las herramientas disponibles para administrar liquidez se concentran principalmente en el descuento de cheques de terceros y la compañía advierte que las tasas que debe afrontar son actualmente "extremadamente elevadas".

La posibilidad de generar caja con sus propias operaciones se convirtió así en uno de los pilares del rescate.

Ventas que se derrumbaron a la mitad

La crisis financiera tuvo un correlato directo sobre el tamaño del negocio, con ventas netas correspondientes al último ejercicio que alcanzaron los $135.964,4 millones entre pulpa de mercado, papeles para impresión y escritura, embalaje y tissue y que representaron una caída del 51% respecto del ejercicio anterior.

La producción siguió una trayectoria similar y llegó a las 83.468 toneladas, un 39,5% menos, como consecuencia de las restricciones operativas y de la menor utilización de la capacidad instalada.

Aun dentro de semejante contracción aparece uno de los pocos indicadores que Nofal puede mostrar a favor de la estrategia iniciada después de su llegada y es que la pérdida operativa se redujo 33%, desde $87.583,5 millones en el ejercicio cerrado en mayo de 2025 hasta $58.479,5 millones en el último período.

También disminuyó el quebranto atribuible a los accionistas que había alcanzado $168.888,6 millones un año antes y terminó ahora en $127.393,7 millones.

La compañía atribuye parte de esa mejora al programa de reducción de costos implementado después del cambio de control, al que define directamente como "agresivo".

El objetivo ahora es bajar el punto de equilibrio, recuperar rentabilidad y, fundamentalmente, volver a generar caja.

Con el mercado doméstico no alcanza

En su balance, Celulosa advierte que el mercado interno continúa deprimido, especialmente en papeles de impresión y escritura, con niveles de demanda inferiores a los que considera normales.

Para evitar que esa caída golpeara todavía más sobre la utilización de las plantas, la compañía incrementó sus exportaciones con una estrategia que le permitió equilibrar el mix comercial, aunque introdujo otro inconveniente que deriva de que los negocios externos tienen márgenes de contribución más acotados.

La recuperación del consumo interno aparece, por eso, como una de las variables sobre las cuales descansa el plan de Nofal para estabilizar definitivamente la empresa.

En ese contexto, el Directorio incluyó en la Memoria una crítica explícita al impacto de la política económica sobre la industria.

"Resulta evidente que los profundos cambios que ha instrumentado la presente administración del Gobierno Nacional en materia monetaria, cambiaria y de comercio exterior, y los impactos que han tenido en la economía, repercutieron muy negativamente en amplios sectores de la industria nacional y la Sociedad no es ajena a ellos", se señala en el informe.

La compañía sostiene que existen indicios de recuperación en algunos de los sectores donde opera, pero considera que será necesaria una reactivación más amplia de la economía para conseguir una mejora sustancial.

Cómo la variable dólar puede ser favorable

Como los precios de los productos que comercializa Celulosa están referenciados a la moneda estadounidense, su directorio sostiene que una suba del tipo de cambio favorecería su ecuación económica.

De todos modos, la recuperación industrial encontró además un problema que la compañía no controla y que se basa en la disponibilidad y el costo de la energía.

Desde mayo pasado, Celulosa asegura haber sufrido restricciones en el suministro de gas pese a contar con un contrato "en firme".

A eso se sumó la decisión del gobierno nacional de trasladar a grandes consumidores el mayor costo del gas natural licuado importado para garantizar el abastecimiento residencial durante el invierno.

El encarecimiento de los combustibles alternativos agravó el problema y según el balance, sustituir el gas por esos combustibles implica para Celulosa un costo que quintuplica el precio del gas natural.

El otro frente que sufre Nofal

Mientras Celulosa intenta reconstruirse, dentro del mismo grupo existe una compañía cuya situación avanzó varios escalones más en términos de gravedad.

Se trata de Forestadora Tapebicuá, cuya planta permanece completamente paralizada desde el 11 de agosto de 2025 y en la que no hubo hasta ahora una recuperación comparable con la conseguida en las plantas papeleras.

La falta de demanda y el aumento de los costos deterioraron el capital de trabajo hasta impedir la continuidad de las operaciones. Inicialmente se alcanzó un acuerdo sindical para mantener jornadas laborales reducidas mientras se buscaban alternativas.

El resultado son ventas que se derrumbaron 86% durante el ejercicio y una compañía que perdió $13.095,4 millones.

En la planta de Virasoro, la producción del aserradero cayó 91%, hasta apenas 2.693 metros cúbicos, mientras que la actividad de remanufactura retrocedió 87%, a 893 metros cúbicos.

La empresa permanece desde agosto del año pasado sin producción y la Justicia desplazó a la administración y nombró una interventora ya que la crisis terminó empujando también a Forestadora hacia los tribunales.

El 23 de diciembre de 2025 solicitó su concurso preventivo ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°14, Secretaría N°27, bajo el expediente COM 25793/2025.

Pero el proceso dio un giro especialmente delicado el 1° de julio pasado, cuando el juez dispuso de oficio la intervención plena de la administración.

La medida desplazó a quienes integraban el órgano de administración y designó como interventora a María Anahí Cordero, inicialmente hasta el 23 de octubre.

El informe presentado por la funcionaria judicial el 17 de julio describe que Forestadora acumuló un nivel significativo de deuda post concursal por obligaciones financieras instrumentadas mediante pagarés bursátiles, deudas comerciales, cargas sociales impagas y salarios adeudados.

También comenzaron a acumularse contingencias laborales, con trabajadores que iniciaron juicios invocando despidos indirectos, con potencial impacto económico sobre una sociedad que ya carece de generación normal de ingresos.

Sin luz ni seguro y con daños por $1.000 millones

La paralización empezó incluso a comprometer los propios activos industriales y según la documentación, la planta quedó sin electricidad, carece de cobertura de seguros y tiene sistemas de seguridad y prevención de incendios fuera de funcionamiento.

Durante julio se registraron episodios de vandalismo e intentos de robo ya que la falta de energía y vigilancia facilitó el hurto de cables y provocó daños patrimoniales que la compañía estima en aproximadamente $1.000 millones.

La situación llevó a alcanzar el 29 de julio un acuerdo con un grupo de trabajadores y el sindicato para organizar turnos rotativos destinados a custodiar las instalaciones.

El accionista aportó durante ese mes aproximadamente $30 millones para cubrir gastos mínimos operativos y de seguridad.

Paralelamente, se intenta conseguir recursos mediante la venta de inventarios y se analizan potenciales propuestas de inversión que permitan recuperar la actividad.

"De no concretarse alternativas de financiamiento o inversión en el corto plazo, podría evaluarse la promoción de un pedido de quiebra", anticipa el directorio de la empresa.

El efecto dominó alcanzó asimismo a Casa Hutton, principal distribuidora de Celulosa, cuyas ventas netas quedaron en $12.040,7 millones, frente a $21.202,6 millones del ejercicio anterior.

La sociedad consiguió, sin embargo, mantenerse operativa y espera que la recuperación de Celulosa termine trasladándose a su negocio durante el próximo período.

También Fanapel, la operación uruguaya del grupo, sufrió las consecuencias del parate y comercializó 18% menos papel y su facturación medida en dólares cayó 19%.

La normalización del abastecimiento comenzó en noviembre, después de que Celulosa retomara la producción y ahora continúa intentando monetizar activos industriales remanentes para cancelar pasivos financieros, aunque durante el ejercicio no consiguió cerrar ventas de activos de magnitud significativa.

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