Aeroparque cierra por dos días y muda sus vuelos a Ezeiza: así será el mega operativo de las aerolíneas
El Aeroparque metropolitano se prepara para trasladar buena parte de su actividad a Ezeiza en un operativo que llevará al principal aeropuerto internacional del país casi al límite de su programación habitual.
Serán cerca de 500 movimientos reorganizados y durante esas 55 horas de operaciones las compañías aéreas deberán cambiar vuelos, horarios, posición de aeronaves y hasta el aeropuerto en el que pasarán la noche algunos aviones.
Ezeiza y Aeroparque ponen en marcha un mega operativo
El cierre del aeroparque Jorge Newbery estaba anunciado desde junio pasado pero ahora la novedad, a pocos días de la intervención, es la dimensión que alcanzó el esquema diseñado para sostener la actividad.
Desde las 9 del martes 25 hasta las 16 del jueves 27 de agosto, la única pista de Aeroparque quedará fuera de servicio por tareas de mantenimiento preventivo.
Durante un período equivalente, Ezeiza registra alrededor de 530 movimientos por lo cual durante esos días deberá atender unos 940 vuelos, cerca de un 80% más.
Llegar a esa programación demandó meses de trabajo porque trasladar los vuelos no consistía simplemente en cambiar un aeropuerto por otro.
Había un límite concreto a pesar de que Ezeiza podía recibir al mismo tiempo toda la operación nacional e internacional que debía abandonar Aeroparque.
Pero por pedido de las compañías aéreas se revisaron los planes particulares y se definieron qué vuelos podían mudarse y cuáles se debían modificar.
El miércoles 26, único día completo sin operaciones en Jorge Newbery, será la prueba más exigente.
Aerolíneas Argentinas concentra el mayor desafío
El impacto no será igual para todas las compañías al punto que Aerolíneas Argentinas representa el caso más complejo por la cantidad de vuelos que concentra en Aeroparque.
La reorganización obligó a trabajar no sólo sobre su programación sino también sobre la ubicación de parte de la flota.
Habrá más aeronaves que pernoctarán en Ezeiza para quedar posicionadas allí y despegar a primera hora de la mañana.
Del mismo modo, JetSmart también trasladará una cantidad relevante de servicios, mientras que Flybondi llega al operativo en una situación diferente.
Su menor nivel actual de actividad reduce la cantidad de vuelos que necesita reubicar y, al mismo tiempo, deja mayor capacidad disponible para absorber operaciones de las otras empresas.
En este sentido, el cuello de botella apareció principalmente en el cabotaje ya que Ezeiza podía recibir prácticamente toda la operación internacional que fuera necesario trasladar, pero había algunas dudas con respecto a sumar simultáneamente el 100% de los vuelos domésticos de Aeroparque.
Para resolverlo se analizaron las franjas de menor actividad de Ezeiza y la programación de cada empresa con una combinación final que permite incorporar una proporción mayor de servicios nacionales sin comprometer los vuelos que el aeropuerto internacional ya tenía previstos.
Cada compañía mantiene, de todos modos, la decisión sobre su programación y es por eso que los pasajeros deberán verificar antes de viajar si hubo cambios de horario, por ejemplo.
Qué pasará concretamente entre el 25 y el 27 de agosto
Aeroparque continuará operando durante las primeras horas del martes 25, a las 9 comenzará la intervención y la pista permanecerá cerrada hasta las 16 del jueves 27.
En las horas anteriores al cierre y después de la reapertura están previstos alrededor de 180 movimientos en Jorge Newbery.
El miércoles 26 concentrará la mayor presión sobre Ezeiza, que deberá combinar sus vuelos habituales con servicios domésticos, regionales e internacionales trasladados desde Aeroparque.
La programación fue diseñada para que ese volumen adicional se mantenga dentro de la capacidad de la terminal.
Por esa razón, tampoco se busca generar una llegada masiva de pasajeros con varias horas adicionales de anticipación y la recomendación es comprobar previamente aeropuerto y horario con la compañía y respetar los tiempos indicados para cada vuelo.
Cuál es la magnitud de la mudanza temporal
El impacto del cambio durante estos días tiene una explicación física y se debe a que Aeroparque posee una sola pista a diferencia, precisamente de Ezeiza.
Por eso, una intervención integral sobre ella obliga a interrumpir todos los vuelos, mientras que Ezeiza, por su configuración, dispone de mayor flexibilidad para realizar trabajos sin paralizar completamente la terminal.
Las tareas incluyen mantenimiento preventivo del pavimento, reparación y sellado de juntas y fisuras, tratamiento de la superficie, renovación de la demarcación y trabajos sobre el sistema de balizamiento.
El mantenimiento habitual se realiza durante las ventanas nocturnas en las que no hay vuelos pero esta vez se necesita un período continuo considerablemente mayor.
Aeroparque registra jornadas de alrededor de 430 movimientos y puede alcanzar picos cercanos a 440, una intensidad que aumenta las exigencias sobre su infraestructura.
Por ejemplo, en diciembre pasado, un desprendimiento de material en una cabecera obligó a interrumpir temporalmente las operaciones.
La intervención de agosto, en cambio, es preventiva y fue programada con meses de anticipación.
Concentrar los trabajos permite además que las compañías acomoden con antelación aviones, tripulaciones y pasajeros, en lugar de enfrentar sucesivos cierres parciales o cambios de horarios.
Por qué se descartó un fin de semana largo
La elección de la fecha también formó parte del operativo y se analizaron distintas ventanas para luego quedar descartadas jornadas de mayor demanda.
Incluso en temporada baja, un cierre durante un fin de semana largo podía provocar un impacto comercial considerablemente mayor para las aerolíneas.
Finalmente se optó por trabajar entre semana teniendo en cuenta que el factor clima fue la otra variable.
Los antecedentes meteorológicos llevaron a buscar un período de agosto con menor probabilidad de precipitaciones capaces de detener las tareas.
Durante la intervención habrá además un seguimiento meteorológico específico para adaptar la secuencia de trabajos a las condiciones de cada jornada y aprovechar la mayor cantidad posible de horas.
El objetivo es reducir simultáneamente el impacto sobre los vuelos y el riesgo de que el clima obligue a alterar el cronograma.
Una inversión de más de u$s85 millones
La intervención sobre la pista coincide con una transformación más amplia del Aeroparque que atraviesa un programa de obras por más de u$s85 millones destinado a ampliar su capacidad y renovar sectores de la terminal.
La primera etapa incluyó la ampliación de la Plataforma Norte, del Punto de Inspección y Registro (PIR) doméstico y del hall de check-in, además de cambios en las vialidades de Arribos Internacionales.
Ahora el foco se desplaza hacia los espacios utilizados directamente por los pasajeros como en el el preembarque doméstico, en donde se intervienen más de 2.800 metros cuadrados y se incorporan unos 400 metros cuadrados adicionales.
En el sector internacional, los trabajos abarcan más de 9.300 metros cuadrados y agregarán alrededor de otros 1.000 metros cuadrados operativos.
El proyecto incorpora además tecnología con la que se prevé reducir hasta 26% los tiempos vinculados al check-in y hasta 33% los del PIR.
Habrá una nueva sala VIP, mayor superficie comercial y una renovación de la propuesta gastronómica.
Una de las novedades será Bis Café, de Gonzalo Aramburu, el único chef argentino con dos estrellas Michelin, pero también desembarcará Outback Steakhouse con un restaurante en el preembarque nacional.
El programa incluye además la ampliación de "Amo Viajar", con espacios reservados y asistencia especializada para adultos mayores, mujeres en período de lactancia y personas con requerimientos médicos particulares.
Las obras fueron diseñadas en coordinación con el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA).
Más vuelos internacionales y menos cabotaje
El operativo ocurre, además, mientras cambia el negocio aerocomercial argentino.
Según el informe de tráfico de Aeropuertos Argentina correspondiente al primer semestre de 2026, por los 37 aeropuertos de su red pasaron 22,8 millones de pasajeros, prácticamente la misma cantidad que un año antes.
Pero esa estabilidad esconde dos mercados que se mueven en direcciones opuestas si se tiene en cuenta que el tráfico internacional creció 12,2%, hasta 8,7 millones de pasajeros, mientras el doméstico cayó 6,2%, hasta 14,1 millones.
Así, los viajeros internacionales ya representan 38% del total frente al 34% de un año atrás y se replica una tendencia que aparece en los vuelos en donde los movimientos internacionales aumentaron 12,1% y los domésticos retrocedieron 8,8%.
En este sentido, la menor actividad de Flybondi incidió sobre el cabotaje, aunque la reducción de oferta tuvo otro efecto ya que los aviones nacionales volaron más llenos.
El factor de ocupación doméstico alcanzó 86%, frente al 85% del conjunto de la red y al 82% de los internacionales.
Por otro lado, en seis meses se contabilizaron alrededor de 158.000 movimientos, operados por 33 líneas aéreas con conexiones hacia 27 países de cinco continentes.
El turismo extranjero acelera
El cambio también se observa dentro del tráfico internacional donde los números de Aeropuertos Argentina muestran que durante el primer semestre, unos 2,8 millones de residentes argentinos viajaron al exterior en avión, 10% más que durante el mismo período de 2025.
El turismo receptivo avanzó casi al doble de ese ritmo: 1,5 millones de extranjeros llegaron al país por vía aérea, 19% más interanual.
En este contexto, febrero había marcado un máximo para la salida de argentinos mientras que en los meses posteriores ganó peso el ingreso de extranjeros, impulsado tanto por los mercados regionales como por una mayor conectividad de larga distancia.