MERCADO LÁCTEO

La histórica marca de dulce de leche San Ignacio fue vendida a un grupo mexicano que se expande en el país

El grupo Mexicana de Industrias y Marcas sumó su tercera firma argentina, luego de comprar este año Lácteos Aurora y Lácteos Karina
Por iProfesional
NEGOCIOS - 20 de Agosto, 2026

San Ignacio cambió de manos. La histórica marca de dulce de leche que nació en Rosariofue adquirida por el grupo mexicano Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM). La operación cerró después de varias semanas de negociaciones.

La compañía nació en Rosario en 1939 y con el tiempo expandió su producción a Sauce Viejo e Hipatía, en otros puntos de Santa Fe. Hoy es líder argentino en exportaciones de dulce de leche.

La operación representa la tercera adquisición de MIYM en el mercado lácteo argentino. El grupo mexicano ya había comprado este año Lácteos Aurora y Lácteos Karina, consolidando una estrategia agresiva de expansión en el sector.

El cambio de accionistas también significó la salida de Alejandro Reca. Estuvo ligado a San Ignacio durante casi 15 años, primero como parte del equipo gerencial y posteriormente como accionista y gerente general.

Reca comunicó su partida a través de una carta de despedida. Hizo un balance de su gestión y aseguró que deja una compañía mejor preparada para la nueva etapa.

"Me voy tranquilo y orgulloso", escribió. Sostuvo que San Ignacio quedó con las bases de una organización más sólida y nuevamente posicionada tanto en el mercado argentino como en el exterior.

De Rosario al mundo: la historia de dulce de leche San Ignacio

La historia de San Ignacio comenzó en Rosario en 1939. Ignacio Rodríguez Soto inició un emprendimiento dedicado a la producción láctea y a la elaboración artesanal de dulce de leche.

Con los años, la marca se convirtió en una de las más tradicionales del rubro en Argentina. Su perfil exportador arrancó tempranamente.

En 1978 realizó su primera venta al exterior. El destino fue Alemania. Luego se convirtió en una de las firmas argentinas pioneras en obtener las certificaciones necesarias para ingresar con sus productos a la Unión Europea.

El crecimiento industrial modificó también su distribución territorial dentro de Santa Fe. En 1997 la producción de dulce de leche fue trasladada a Sauce Viejo.

Un año más tarde se incorporó una planta en Hipatía dedicada a la fabricación de quesos. Aunque la empresa dejó de producir en Rosario, mantuvo toda su estructura fabril dentro de la provincia.

Con el tiempo, San Ignacio consolidó especialmente su presencia internacional en dulce de leche y queso azul. Sus productos llegaron a mercados exigentes como Japón, Nueva Zelanda e Israel.

También ingresó a Canadá, Estados Unidos, España, Italia y Francia. En la región conquistó Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Vietnam.

Una historia de cambios societarios y liderazgo exportador

La venta al grupo mexicano constituye un nuevo capítulo dentro de una historia societaria que tuvo varios cambios. En 2011, San Ignacio había sido adquirida por el grupo francés Laiteries Hubert Triballat.

Dos años después volvió a manos argentinas. Fue comprada por Alejandro Reca, Alejandro Bertín y Diego Temperley.

Bajo esa conducción, la compañía profundizó su perfil exportador. Terminó consolidándose como líder argentino en ventas externas de dulce de leche.

Ese liderazgo exportador se convirtió en el activo más valioso de San Ignacio, diferenciándola de otras marcas lácteas locales que priorizan el mercado doméstico.

Ahora, con MIYM al mando, la histórica marca rosarina inicia una nueva etapa bajo control mexicano. El grupo apostó fuerte al mercado lácteo argentino con tres adquisiciones en un solo año.

San Ignacio suma 85 años de historia. Pasó de ser un emprendimiento artesanal en Rosario a una compañía con presencia en más de 15 países. El cambio de manos abre interrogantes sobre la estrategia futura y el mantenimiento de su perfil exportador.

La carta de despedida de su CEO

Además, el cambio de manos también marcó la salida de Alejandro Reca, quien estuvo casi 15 años vinculado con San Ignacio y durante buena parte de ese período se desempeñó como accionista y gerente general. El ejecutivo confirmó su salida a través de una carta en la que hizo un balance de su gestión y aseguró que deja una compañía preparada para afrontar una nueva etapa.

"Hace casi quince años entré a San Ignacio como parte del equipo gerencial. Hace unas semanas, cumplidas etapa y objetivo, dejé la compañía como gerente general", escribió Reca.

En el mismo mensaje, sostuvo que San Ignacio tiene "sentadas las bases de una mejor organización" y que logró reposicionarse tanto en el mercado local como en el exterior.

Los cambios en la conducción de la compañía ya habían quedado reflejados en la documentación societaria publicada en junio. En una asamblea realizada el 10 de junio, San Ignacio pasó a tener un solo accionista, modificó su denominación a Establecimientos San Ignacio S.A.U. y aceptó la renuncia de sus autoridades anteriores.

En su despedida, Reca también repasó el proceso de transformación que atravesó la empresa desde su llegada. Según describió, encontró una compañía con "limitaciones productivas, comerciales y financieras", además de dificultades en su relación con el gremio y el organismo regulador.

Junto con el equipo gerencial, aseguró que implementó cambios internos y trabajó sobre la estructura de la compañía. En ese proceso, puso especial énfasis en el rol de los empleados y en la necesidad de involucrarlos en la transformación.

"Ninguna transformación es sustentable si no la lleva adelante también la gente que hace la compañía día a día", escribió.

Entre los avances alcanzados durante ese período, destacó el desarrollo de nuevos productos, una mayor productividad, mejoras en la calidad y en el monitoreo de la materia prima, además de la renovación de instalaciones, una mayor profesionalización y la implementación de un sistema de gestión integrado.

También señaló cambios en la gobernanza de la compañía, una mayor incorporación de mujeres y profesionales universitarios y la creación de un esquema de incentivos destinado a facilitar la finalización de estudios.

"Hoy, San Ignacio cuenta un liderazgo sólido, una cultura actualizada, nuevos productos, mayor productividad, compromiso ambiental, mejor gobernanza corporativa y un posicionamiento incuestionable en los mercados doméstico y externo", afirmó.

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