Ragsha, dueña de Le Parc, estira su deuda hasta 2036 y gana aire para acelerar sus inversiones
La dueña de las torres Le Parc acaba de conseguir seis años adicionales para devolver prácticamente toda una deuda que originalmente vencía en 2030. Se trata de Ragsha que, con esta maniobra, reordena su calendario financiero mientras sostiene una etapa de expansión que durante el último año incluyó nuevas inversiones en Buenos Aires y una fuerte apuesta inmobiliaria en Manhattan.
La empresa informó la novedad este viernes 21 de agosto en una comunicación enviada a la Comisión Nacional de Valores (CNV), en donde revela los resultados finales de la oferta de canje que había lanzado el 5 de agosto sobre sus Obligaciones Negociables (ON), Clase 5, emitidas en dólares, con una tasa anual del 8,25% y vencimiento en abril de 2030.
Se presentaron títulos por u$s50,54 millones, equivalentes al 89,02% del capital pendiente de esa serie, y la desarrolladora aceptó la totalidad.
A cambio, el próximo 25 de agosto entregará aproximadamente u$s52,57 millones de nuevas ON Clase 8 adicionales, que pagarán una tasa fija del 7,95% anual y vencerán recién el 4 de agosto de 2036.
El movimiento le permite reducir ligeramente el interés respecto de los títulos que reemplaza y, fundamentalmente, correr seis años hacia adelante la devolución del capital correspondiente a casi nueve de cada u$s10 de aquella deuda.
Después del canje quedarán en circulación apenas u$s6,23 millones de las ON Clase 5 originales.
En otras palabras, Raghsa habrá despejado prácticamente esa serie de su calendario de vencimientos y ganado margen financiero para una etapa en la que viene destinando recursos y tomando financiamiento para ampliar su cartera inmobiliaria.
Un movimiento financiero mayor
El 4 de agosto pasado, un día antes de lanzar el canje, Raghsa había emitido u$s67 millones de ON Clase 8, también con una tasa fija del 7,95% y vencimiento en agosto de 2036.
A esos títulos se sumarán ahora los aproximadamente u$s52,57 millones que recibirán quienes ingresaron al canje.
Es decir que, una vez completada la transacción, el capital total de esa nueva serie llegará a unos u$s119,57 millones.
Cabe aclarar que la desarrolladora no está cancelando deuda por ese monto, sino modificando su estructura temporal para reemplazar compromisos que debía afrontar en 2030 por títulos que le permiten postergar hasta 2036 la devolución del capital.
Las nuevas ON concentran, además, el pago principal al final del período ya que, si bien Raghsa abonará intereses semestralmente, devolverá el capital en un único pago al vencimiento.
Cuáles son los números de Raghsa detrás del canje
El aire que Raghsa consigue sobre su calendario de vencimientos cobra otra dimensión al observar su último balance.
Los estados financieros consolidados correspondientes a los tres meses finalizados el 31 de mayo muestran una compañía que incrementó con fuerza sus ingresos y redujo sus pérdidas, pero que al mismo tiempo aumentó sus pasivos y el peso del financiamiento sobre el valor de sus propiedades.
Los ingresos consolidados alcanzaron los $28.958 millones, frente a $17.089 millones registrados durante los mismos tres meses de 2025, con una diferencia que implica un crecimiento nominal cercano al 70% interanual.
Los alquileres comerciales en la Argentina aportaron $14.340 millones, contra $9.986 millones un año antes, mientras que las propiedades comerciales de Estados Unidos generaron otros $8.190 millones.
La incorporación del edificio de 512 West 22nd Street, en Manhattan, comenzó a tener un peso considerable dentro de esos números ya que ese activo generó por sí solo ingresos por $7.580 millones durante el trimestre.
De todos modos, el crecimiento de la facturación todavía no alcanzó para llevar el resultado final a terreno positivo ya que Raghsa perdió $21.904 millones durante los tres meses cerrados en mayo.
Sin embargo, el rojo resultó considerablemente menor que los $59.847 millones registrados durante el mismo período del año anterior.
Una fuerte valuación de activos
En ese sentido, la compañía contabilizó una pérdida por cambios en el valor razonable de propiedades de inversión de $62.122 millones y otros $10.870 millones correspondientes a inmuebles en construcción.
La fotografía patrimonial permite dimensionar además el tamaño que alcanzó el negocio.
Al 31 de mayo de 2026, Raghsa acumulaba activos por aproximadamente $1,77 billones y un patrimonio neto de $836.701 millones.
Del otro lado del balance aparecían pasivos por $936.213 millones que un año antes habían sido de $704.250 millones, por lo que aumentaron en casi $232.000 millones en 12 meses.
La composición resulta importante para analizar el canje ya que, de los $936.213 millones de pasivos, $892.576 millones correspondían a obligaciones no corrientes y solamente $43.637 millones eran compromisos de corto plazo.
Es decir, la mayor parte de las obligaciones de la compañía ya estaba concentrada en el largo plazo por lo cual el nuevo canje anunciado profundiza esa estrategia al trasladar hasta 2036 casi toda una serie que vencía en 2030.
La propia Raghsa incorpora en sus estados financieros otro indicador que permite medir la evolución de su endeudamiento.
El LTV Proxy, que relaciona las deudas financieras y otros pasivos financieros con el valor de las propiedades de inversión y los inmuebles en construcción, se ubicó en 35% al cierre de mayo pasado, cuando un año antes estaba en 29% y en mayo de 2024 alcanzaba el 25%.
La tendencia muestra que el peso relativo del financiamiento aumentó a medida que la empresa expandió sus activos.
Al mismo tiempo, los números no muestran una situación de ahogo financiero inmediato si se tiene en cuenta que Raghsa tenía activos corrientes por $90.840 millones frente a pasivos corrientes por $43.637 millones, con un índice de liquidez de 2,08.
La combinación permite entender mejor la lógica de una operación que muestra a una empresa que factura más, reduce considerablemente sus pérdidas y mantiene capacidad para afrontar sus compromisos inmediatos, pero aumentó sus pasivos y su nivel de apalancamiento mientras continúa expandiéndose.
Correr hasta 2036 una deuda que vencía en 2030 le permite ganar tiempo precisamente durante esa etapa.
La apuesta por Manhattan
Una parte de esa expansión puede encontrarse desde agosto de 2025, cuando Raghsa dio uno de los pasos más importantes de su estrategia internacional al adquirir el edificio de oficinas ubicado en 512 West 22nd Street, en West Chelsea, Manhattan, por el que pagó u$s205 millones.
La operación está detallada en documentación presentada ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos, que identifica a Raghsa como sponsor de la adquisición y permite reconstruir cómo se financió.
La propiedad es un edificio corporativo Clase A de 11 pisos ubicado junto al High Line, con 172.576 pies cuadrados de superficie, equivalentes a unos 16.000 metros cuadrados.
Raghsa aportó aproximadamente u$s79,1 millones de capital para concretar la adquisición y su financiamiento y el resto de la estructura incluyó un préstamo hipotecario por u$s130 millones garantizado por el inmueble, dividido en distintos tramos y con vencimiento en 2035.
La valuación realizada para la operación ubicó al inmueble en u$s208,5 millones y el desembarco en Manhattan no es un dato aislado dentro de la historia financiera de Raghsa.
El nuevo edificio ya comenzó a aportar ingresos al balance y, al mismo tiempo, su compra agregó activos y financiamiento a una compañía que atraviesa una etapa de crecimiento.
De Le Parc a las oficinas premium
Raghsa fue fundada en 1969 y construyó buena parte de su reconocimiento público alrededor de Le Parc, la marca utilizada para sus desarrollos residenciales de lujo.
La primera Le Parc Residential Tower fue inaugurada en Palermo en 1994. Con 50 pisos y 90 departamentos, se convirtió en uno de los edificios emblemáticos del segmento premium porteño.
Después llegaron desarrollos bajo la misma marca en Puerto Madero, Alcorta y Punta del Este.
Pero el negocio se fue transformando y Raghsa amplió progresivamente el peso de las oficinas corporativas Clase A y actualmente posee una cartera que se extiende entre Buenos Aires y Nueva York.
Documentación financiera presentada en Estados Unidos describe a la compañía como uno de los mayores propietarios comerciales de la Argentina y señala que su cartera alcanza aproximadamente 7,8 millones de pies cuadrados de activos inmobiliarios, de los cuales unos 1,3 millones corresponden a oficinas.
En Buenos Aires, entre sus desarrollos corporativos aparecen Madero Office, Centro Empresarial Libertador y Centro Empresarial Núñez.
La transformación inmobiliaria vino acompañada por otra de carácter financiero ya que Raghsa abrió su capital y comenzó a cotizar sus acciones en BYMA bajo el símbolo RAGH, profundizando una relación con el mercado de capitales que ya mantenía a través de sucesivas emisiones de obligaciones negociables.
La empresa conserva, además de las series involucradas en la operación actual, ON Clase 7 por unos u$s48,7 millones, con una tasa del 8,5% y vencimiento en diciembre de 2032.
El canje anunciado este viernes constituye un nuevo capítulo de ese proceso con un movimiento que llega mientras su último balance muestra un negocio de mayor tamaño, ingresos en crecimiento y pérdidas más bajas, pero también pasivos que ya superan los $936.000 millones y un mayor peso del financiamiento sobre sus propiedades.