Garbarino entra en la etapa final de su quiebra: remata sus bienes por más de $22 millones
La Justicia rematará los últimos bienes de Garbarino y Garbarino Viajes por más de $22 millones mientras define el futuro de la marca
La Justicia avanza con la liquidación de los bienes que quedaron de la quiebra de Garbarino y de los activos remanentes de Garbarino Viajes, luego de varios años de crisis, intentos fallidos de renegociación de la deuda y un proceso de salvataje que no consiguió un nuevo comprador para la compañía.
La histórica cadena de electrodomésticos y artículos electrónicos dejó atrás la estructura que había mantenido durante los últimos años. Los locales que continuaban abiertos fueron cerrados, parte del stock fue liquidado y ahora se prepara la venta del inventario y del equipamiento que permanecieron bajo la órbita judicial.
El proceso incluye dos subastas electrónicas que fueron dispuestas por el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 7, Secretaría N° 14, a cargo de Fernando D'Alessandro. Entre ambas, los bienes tienen una base superior a los $22 millones y corresponden a dos sociedades que atraviesan procesos de quiebra diferentes.
Qué bienes de Garbarino serán rematados
El primer remate comenzará el 24 de septiembre y finalizará el 7 de octubre. La subasta contempla siete lotes pertenecientes a Garbarino y parte de una base de $9,3 millones.
Entre los bienes incluidos aparece una camioneta Citroën Berlingo Furgón, además de cámaras de seguridad, dispositivos informáticos y distintos elementos utilizados en las sucursales y depósitos de la empresa.
También serán ofrecidas zorras hidráulicas portapallets, racks, matafuegos, extintores, carros, detectores de humo, mangueras y cartelería vinculada con los sistemas de prevención de incendios.
El inventario se completa con distintos muebles y elementos utilizados para la actividad comercial, como exhibidores, cajoneras, estanterías y lockers.
Los bienes forman parte de los activos que quedaron disponibles después del cierre de los establecimientos y de la liquidación de una parte del stock que la compañía había acumulado durante sus últimos años de funcionamiento.
Garbarino Viajes también tendrá su propia subasta
La segunda subasta corresponde a Garbarino Viajes, la sociedad vinculada con el negocio turístico del grupo. En este caso, el proceso contempla cinco lotes con una base total de $13,1 millones.
El remate comenzará el 1° de octubre y finalizará el 15 de octubre. Entre los bienes incluidos se encuentran muebles y equipamiento de oficina, además de monitores, teclados y otros elementos utilizados para desarrollar la actividad.
La diferencia entre ambas subastas responde a que Garbarino y Garbarino Viajes atraviesan procesos judiciales separados. La quiebra de la cadena de electrodomésticos fue decretada en marzo, mientras que la correspondiente a la agencia de viajes se dispuso en julio de 2025.
De esta manera, los bienes de cada sociedad son administrados dentro de sus respectivos expedientes y su eventual venta permite obtener recursos destinados al proceso de liquidación y al pago de los acreedores reconocidos.
El último inventario de la cadena
Además de los bienes que serán incluidos en las subastas, el expediente judicial contempla el último inventario que permaneció en poder de la compañía.
Según consta en el proceso, se trata de poco más de 1.500 unidades. Parte de esa mercadería corresponde a productos que permanecieron almacenados durante un período prolongado y que fueron considerados obsoletos o deteriorados.
La documentación judicial señala que algunos de esos productos tienen un valor reducido debido a su antigüedad y a la baja demanda existente sobre ese tipo de artículos.
El inventario también comprende equipamiento que permaneció en las antiguas sucursales y elementos vinculados con las oficinas que pertenecían al área de turismo.
La liquidación de estos bienes forma parte de la etapa destinada a transformar los activos que quedaron en recursos económicos para afrontar las obligaciones de la empresa dentro del proceso de quiebra.
Cómo comenzó la crisis de Garbarino
Garbarino atravesó una crisis que se extendió durante varios años y que afectó su red comercial, su estructura operativa y las empresas vinculadas con el grupo.
La compañía había sido fundada en 1951 por los hermanos Daniel y Omar Garbarino. Durante décadas desarrolló una red de comercios dedicada a la venta de electrodomésticos, electrónica y productos vinculados con la tecnología.
En su período de mayor expansión llegó a contar con más de 200 locales y alrededor de 4.500 empleados.
En junio de 2020, el empresario Carlos Rosales adquirió Garbarino junto con otras compañías vinculadas al grupo. La operación incluyó las plantas Tecnosur y Digital Fueguina, ubicadas en Tierra del Fuego, y la financiera Fiden.
Por entonces, Rosales también era propietario de la aseguradora Prof y ocupaba el cargo de protesorero del club San Lorenzo. Meses después incorporó Radio Continental a sus actividades empresariales, aunque la emisora fue vendida a comienzos de 2025.
La adquisición de Garbarino no consiguió revertir la situación financiera de la compañía. Durante los años siguientes se produjeron cierres de locales, dificultades para afrontar obligaciones y distintos intentos de reorganización de la deuda.
Los intentos de salvataje que no prosperaron
Antes de llegar a la liquidación de los activos, Garbarino atravesó un proceso destinado a encontrar una alternativa que permitiera sostener la compañía y atender las obligaciones con sus acreedores.
Durante ese período surgieron interesados en analizar la posibilidad de hacerse cargo de la empresa. Entre ellos estuvieron Inverlat, fondo propietario de Havanna, y la sociedad Vlinder.
Sin embargo, las negociaciones no derivaron en una propuesta formal que permitiera concretar una reestructuración de la compañía.
La falta de acuerdo con los acreedores y la ausencia de un comprador llevaron finalmente al avance del proceso de quiebra. Con el cierre de los últimos locales y la liquidación de los bienes remanentes, la empresa ingresó en la etapa de realización de sus activos.
El objetivo del procedimiento es convertir los bienes disponibles en fondos que permitan atender, en la medida que corresponda, los créditos reconocidos dentro del expediente judicial.
Qué reclaman los acreedores de Garbarino
La liquidación involucra a distintos grupos de acreedores, entre ellos entidades financieras, proveedores comerciales y trabajadores que mantienen reclamos vinculados con las obligaciones pendientes de la compañía.
Hasta el 24 de junio, los acreedores tenían plazo para presentar sus planteos dentro del proceso destinado a determinar el pasivo de la quiebra.
La sindicatura debe analizar las presentaciones y establecer los créditos correspondientes de acuerdo con la documentación incorporada al expediente.
El proceso busca determinar qué obligaciones pueden ser reconocidas y por qué montos, antes de avanzar con la distribución de los recursos que se obtengan a partir de la realización de los activos.
En este contexto, los remates representan una de las vías utilizadas para transformar los bienes que quedaron en poder de la empresa en fondos destinados al proceso concursal.
La quiebra personal de Carlos Rosales
El proceso judicial de Garbarino se desarrolla en paralelo con la quiebra del patrimonio personal de Carlos Rosales, decretada por la Justicia en junio.
En ese expediente, los acreedores tienen plazo hasta este viernes para verificar sus créditos. Luego, el síndico deberá presentar el informe individual el 3 de noviembre.
Ese documento tendrá que detallar quiénes son los acreedores que se presentaron y cuáles son los montos reclamados, de acuerdo con la documentación analizada durante el proceso.
La quiebra personal del empresario constituye un expediente diferente del correspondiente a Garbarino, aunque ambos procesos se desarrollan en forma paralela.
El conflicto por las plantas de Tierra del Fuego
Otro de los capítulos pendientes está relacionado con Tecnosur y Digital Fueguina, las dos plantas ubicadas en Tierra del Fuego que habían formado parte de la operación mediante la cual Rosales adquirió el grupo.
Casi 200 extrabajadores de esas fábricas cuestionan un intento de unificar la masa de acreedores de las plantas con la correspondiente a la quiebra general de Garbarino.
El planteo sostiene que las fábricas cuentan con sus propios acreedores y pasivos, por lo que sus obligaciones deberían ser consideradas dentro de sus respectivos procesos.
La discusión forma parte de los asuntos que todavía deben resolverse dentro del conjunto de expedientes vinculados con el antiguo grupo empresarial.
Qué pasará con la marca Garbarino
Uno de los principales activos que todavía resta definir es la marca Garbarino. A diferencia de los bienes físicos que serán subastados, se trata de un activo intangible cuyo valor está vinculado con el uso comercial del nombre y los derechos asociados.
La sindicatura solicitó la apertura de un proceso específico para preservar la marca y evaluar posteriormente una eventual venta. La decisión sobre ese activo será independiente de la liquidación de los bienes físicos que forman parte de los remates previstos para septiembre y octubre.
Mientras esos procedimientos avanzan, la estructura comercial que durante décadas identificó a Garbarino dejó de operar. La cadena ya no mantiene los locales que continuaban abiertos y sus activos restantes comenzaron a ser liquidados dentro de los expedientes judiciales.
Los dos remates previstos para las próximas semanas forman parte de esa etapa. En conjunto, contemplan bienes con una base superior a los $22 millones y permiten avanzar con la realización de los activos que quedaron después del cierre de la compañía y de Garbarino Viajes.
El destino de la marca y la resolución de los reclamos de los acreedores serán algunos de los próximos pasos dentro de los procesos judiciales que determinarán el cierre definitivo de las obligaciones pendientes.