La textil Jutex, proveedora de Rapsodia y Portsaid, entró en concurso preventivo
Puntos importantes
Portsaid; Desiderata; Jazmín Chebar; Penguin; Paula; La Martina; Roxy; Quiksilver; Le Utthe y Rapsodia aparecen en la historia comercial de Jutex.
Se trata de una empresa que durante años ocupó un lugar relevante pero poco visible dentro del negocio de la indumentaria: producía prendas que después llegaban a las vidrieras con las etiquetas de sus clientes.
Ahora, deberá concentrarse en convencer a sus acreedores de que podrá cancelar una millonaria deuda acumulada en los últimos años por problemas propios y por la fuerte crisis que atraviesa la industria textil argentina, con marcas como Zhoue que también están al borde de la quiebra.
De hecho, el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°13 abrió su concurso preventivo, una instancia que reúne las obligaciones acumuladas antes de la presentación judicial y le concede un período para elaborar una propuesta de pago.
Jutex había solicitado la apertura de este proceso judicial el 3 de julio pasado, pero el juez Fernando Javier Perillo aceptó el pedido el 21 de agosto y ahora, con la publicación del edicto, realizada este 23 de septiembre en el Boletín Oficial, activó los plazos para verificar los créditos.
La medida marca un cambio profundo para una compañía que tres años atrás ampliaba su capacidad productiva en la planta que controlaba en la provincia de La Rioja con un proyecto que aspiraba a fabricar 30.000 prendas mensuales.
El calendario de la deuda de Jutex
El concurso preventivo alcanza las obligaciones originadas antes del 3 de julio con bancos, proveedores, trabajadores y demás acreedores comprendidos dentro del procedimiento, que tendrán hasta el 30 de noviembre próximo para presentar sus reclamos y aportar la documentación que respalde cada suma.
La sindicatura quedó a cargo del estudio González Sturla, Estrada y Asociados, integrado por los contadores María Cristina González Sturla y Federico Gabriel Estrada, quienes deberán revisar las solicitudes y aconsejar al juzgado sobre la procedencia, el monto y el privilegio de cada crédito.
Esa etapa permitirá establecer la verdadera dimensión de la crisis ya que las financiaciones bancarias y los cheques rechazados ofrecen una primera referencia, pero el pasivo concursal también puede incorporar compromisos comerciales, laborales, impositivos y previsionales.
Sin embargo, esos resultados comenzarán a conocerse recién a partir del 18 de febrero de 2027, fecha prevista para la presentación de los informes individuales que expondrán los reclamos de cada acreedor y la posición adoptada por la sindicatura.
El panorama integral llegará el 21 de abril, cuando se incorpore el informe general en el cual deberán aparecer los activos y pasivos de Jutex, la evolución de su situación patrimonial y las causas que desembocaron en la cesación de pagos.
A partir de ese momento, la empresa deberá avanzar con una propuesta que puede contemplar quitas, plazos de espera, pagos en cuotas o una combinación de esas alternativas.
La audiencia informativa sobre este proceso fue convocada recién para el 5 de octubre de 2027, de modo que la negociación se extenderá durante buena parte del próximo año.
Deterioro de la firma fabricante: las señales previas
La presentación judicial de Jutex estuvo precedida por un deterioro financiero que comenzó a quedar expuesto durante el primer semestre de este 2026, si se tienen en cuenta reportes crediticios elaborados a partir de la Central de Deudores del Banco Central que ubicaron las financiaciones de Jutex en aproximadamente $684 millones.
Esa exposición estaba repartida entre bancos públicos y privados, sociedades de garantía recíproca y fondos de garantía.
Parte de las obligaciones aparecía clasificada en situación 3, categoría utilizada para deudores con problemas de cumplimiento, mientras que otras financiaciones figuraban en situaciones 1 y 2.
A la deuda financiera se sumaron 53 cheques rechazados entre el 23 de febrero y el 28 de julio de este año por un monto conjunto de $191,4 millones.
En ese sentido, ocho documentos, por unos $17,9 millones, fueron abonados posteriormente, mientras que los 45 restantes, equivalentes a $173,6 millones, continuaban pendientes en la última actualización consultada.
La secuencia permite seguir el avance de las dificultades ya que los primeros rechazos de cheques aparecieron en febrero, se repitieron durante los meses siguientes y llegaron hasta fines de julio, cuando la empresa ya había solicitado la apertura del concurso.
En una fabricante de indumentaria, este tipo de tensión financiera se traslada rápidamente a toda la cadena.
La producción exige comprar telas, contratar talleres, afrontar salarios y logística y financiar el tiempo que transcurre hasta la entrega y el cobro de las colecciones.
A medida que ese circuito pierde liquidez, el crédito bancario y los cheques diferidos adquieren mayor peso, al punto que la acumulación de documentos rechazados muestra que esas herramientas dejaron de alcanzar para cubrir los vencimientos de Jutex.
El engranaje detrás de las marcas
Jutex fue constituida en 2009 por Guillermo Leopoldo Rodríguez y Jacobo Daniel Azubel y nació con un objeto amplio que abarcaba la industrialización de fibras naturales y sintéticas, la elaboración de telas, tejidos e hilados y la confección, el teñido, el estampado y el bordado de prendas.
Esa estructura le permitía intervenir en varias etapas del proceso, aunque su perfil quedó especialmente vinculado con la fabricación para terceros.
Bajo ese modelo, la empresa recibe diseños, especificaciones técnicas y cantidades solicitadas por las marcas, organiza la producción y entrega las prendas terminadas.
Su sede social está registrada en Palpa 2828, en la Ciudad de Buenos Aires, dirección que figura tanto en su constitución como en el edicto del concurso, aunque los registros fiscales también ubicaron su actividad en Francisco Borges 4803, Munro, partido de Vicente López.
La apuesta por ampliar la producción
El momento de mayor visibilidad de Jutex llegó en abril de 2023, durante la inauguración de una planta de La Rioja Textil.
El proyecto contemplaba una inversión inicial de $60 millones, calculada a valores de aquel año, y aspiraba a producir 30.000 prendas mensuales.
En aquella presentación se difundió la nómina de marcas clientes de la fabricante, entre las cuales se destacaban Portsaid; Desiderata; Jazmín Chebar; Penguin; Paula; La Martina; Roxy; Quiksilver; Le Utthe y Rapsodia.
La planta formaba parte de una política provincial orientada a ampliar el empleo y fortalecer el polo textil riojano y para Jutex, representaba la posibilidad de sumar capacidad de confección y acompañar los pedidos de sus clientes desde otra provincia.
La relación entre las compañías también estaba reflejada en sus socios. La Rioja Textil había sido constituida en agosto de 2022 por Norberto Luis Schild y María Constanza Orbaiz, las mismas personas que controlaban Jutex.
Ambas mantienen identidades jurídicas separadas y el expediente publicado por el Juzgado Comercial N°13 comprende exclusivamente a Jutex SRL, por lo cual una eventual existencia de créditos, contratos o activos vinculados con La Rioja Textil deberá surgir del proceso de verificación y de los informes de la sindicatura.