Una minera canadiense suma casi 60.000 hectáreas para mega proyecto de uranio en Chubut

La compañía obtuvo el visto bueno ambiental de la provincia para desarrollar la exploración. Los detalles de un enclave geológico que promete
minería uranio

La compañía canadiense Jaguar Uranium dio un paso estratégico en su hoja de ruta al obtener la aprobación de la Evaluación de Impacto Ambiental para el prospecto La Rosada, un área clave dentro de su proyecto de exploración de uranio Laguna Salada, ubicado en la provincia de Chubut.

La autorización, otorgada de forma oficial por el Ministerio de Ambiente provincial, habilita a la firma a desarrollar nuevas tareas de exploración en una superficie de 59.895,3 hectáreas en el centro-este chubutense.

El permiso representa un hito operativo de peso: la superficie autorizada equivale a cerca del 25% de la extensión total de Laguna Salada y constituye uno de los bloques territoriales más prominentes del desarrollo.

La luz verde comprende seis propiedades mineras de gran tamaño —La Rosada, junto a Horqueta 1, Horqueta 2, Horqueta 3, Horqueta 4 y Horqueta 5—, sumando un paquete contiguo de casi 60.000 hectáreas dentro del extenso portfolio de concesiones que controla la empresa.

Minera canadiente recibió el OK ambiental en Chubut  

Para el cronograma financiero y técnico de Jaguar Uranium, la decisión ambiental adquiere singular trascendencia. La aprobación permite incorporar formalmente a la campaña de campo una zona que hasta ahora contaba con antecedentes de mineralización, pero que históricamente no había sido integrada en las estimaciones previas del proyecto.

La documentación técnica identifica a La Rosada como un objetivo de exploración de alto interés, con presencia de uranio alojado tanto en sedimentos superficiales como en las rocas volcánicas profundas del basamento.

De acuerdo con las estimaciones de la compañía, las tareas en el terreno comenzarán inmediatamente después de la temporada invernal. El programa contempla la realización de muestreos geoquímicos sistemáticos, mapeo geológico de detalle y relevamientos radiométricos. Asimismo, se desplegarán estudios de tomografía de resistividad eléctrica con el objetivo de investigar la estructura del subsuelo y rastrear antiguos canales fluviales enterrados que podrían concentrar el mineral. Esta combinación de metodologías permitirá delimitar blancos de interés antes de resolver el desembolso de capital para eventuales campañas de perforación.

Laguna Salada se consolida como un proyecto de escala distrital que abarca un total aproximado de 230.000 hectáreas divididas en 28 concesiones. Jaguar tomó el control indirecto del activo en 2024 y lo gestiona bajo una premisa estricta: se trata de una etapa de exploración incipiente que por el momento no posee recursos minerales ni reservas computadas formalmente bajo estándares vigentes.

Un yacimiento con historia

La historia del área se remonta a trabajos previos realizados por otros operadores en sectores como Guanaco y Lago Seco, donde se abrieron miles de zanjas que sirvieron de base para un cálculo histórico de recursos en 2011. Sin embargo, La Rosada había quedado afuera de esa medición.

Reportes recientes marcan que el uranio aparece allí asociado a sedimentos y niveles de caliche, pero también se registró carnotita en fracturas de rocas volcánicas pertenecientes a la Formación Marifil. Definir si estas dos estructuras integran un único sistema a gran escala o si responden a depósitos independientes se convertirá en la tarea central de los geólogos.

Este aval no es aislado. Representa la segunda autorización ambiental relevante que consigue la canadiense en Chubut durante 2026, luego de que en marzo lograra la venia para el sector Guanaco, ubicado al sur de Las Plumas.

Como la normativa chubutense exige tramitar la viabilidad ambiental por bloques de concesiones de manera progresiva, cada avance habilita únicamente el área solicitada.

Con casi 60.000 hectáreas recién liberadas para el trabajo de campo, la minera buscará definir la continuidad y extensión real del mineral en el subsuelo. Los ejecutivos aclaran que la fase técnica autorizada no representa la construcción ni la explotación inmediata de una mina, sino el despliegue del trabajo exploratorio necesario para sustentar futuros estudios de prefactibilidad económica en la Patagonia.

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