Toyota abre el RIGI a las automotrices con una inversión récord en Zárate

La automotriz japonesa abre una nueva etapa del régimen de grandes inversiones para dar el salto hacia la electrificación de su producción local
toyota planta zárate

Toyota Argentina consiguió la aprobación del Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para su proyecto de producción de un vehículo electrificado en el complejo industrial ubicado en la localidad bonaerense de Zárate.

Se trata de una iniciativa que contempla una inversión estimada por la compañía en u$s1.300 millones y se convierte en el primer proyecto de la industria automotriz en alcanzar esa instancia dentro del régimen.

El anuncio fue realizado este miércoles 30 de septiembre desde el 62° Coloquio de IDEA, en Mar del Plata, donde se encuentran reunidos los principales empresarios y ejecutivos del país.

En ese escenario, Toyota confirmó la aprobación obtenida para avanzar con un proyecto que, de recibir el visto bueno corporativo definitivo, marcará un nuevo salto para su operación industrial argentina.

La confirmación se conoció mientras buena parte del empresariado discute en IDEA las condiciones necesarias para aumentar las inversiones privadas, mejorar la competitividad, reducir la presión impositiva, ampliar la infraestructura y conseguir mayor previsibilidad de largo plazo.

En ese marco, Toyota llegó al encuentro con una decisión administrativa concreta para una inversión industrial bajo el régimen creado precisamente para atraer grandes desembolsos.

La documentación oficial permite precisar todavía más la magnitud, con plan que prevé además que cerca del 70% de la producción tenga como destino la exportación, con ventas externas proyectadas por aproximadamente u$s1.280 millones anuales una vez que alcance su régimen de operación.

Toyota calcula, a su vez, unos 3.600 puestos de trabajo durante la etapa de construcción y cerca de 2.600 durante la operación, entre empleos directos e indirectos.

Pero la aprobación obtenida tiene un límite que la propia empresa dejó establecido ya que el visto bueno del Comité Evaluador permite avanzar en el proceso de aprobación final por parte de Toyota, por lo que todavía resta la decisión corporativa definitiva para ejecutar el proyecto.

La automotriz tampoco identificó oficialmente el vehículo, detalló qué tecnología específica utilizará ni comunicó cuándo comenzarán las obras y la producción.

Solamente se limitó a definirlo como "un vehículo electrificado" y anticipó que los plazos de las decisiones de inversión y los futuros planes productivos serán informados posteriormente.

Abrir una nueva puerta industrial

El ingreso de Toyota incorpora al RIGI una actividad diferente de las que dominaron sus primeros proyectos.

Desde su creación en 2024, el régimen avanzó fundamentalmente mediante iniciativas vinculadas con minería, petróleo y gas, energía e infraestructura.

A mediados de junio pasado, el Ministerio de Economía contabilizaba 16 proyectos aprobados por u$s29.892 millones, con una estimación de 54.495 empleos directos y u$s111.037 millones.

El camino para incorporar una inversión automotriz necesitó, además, una modificación normativa ya que en febrero pasado, el Gobierno prorrogó por un año el plazo de adhesión al RIGI y modificó su reglamentación.

Entre los cambios incorporó expresamente dentro del sector tecnología a la "movilidad sobre la base de nuevas tecnologías de motorización (eléctrica pura y/o híbrida)", lo cual abrió un encuadre específico para grandes inversiones destinadas a la transformación tecnológica de la industria automotriz.

Toyota se convierte ahora en la primera terminal que consigue llevar un proyecto de estas características hasta la aprobación del Comité Evaluador.

El régimen exige estructurar las inversiones mediante un Vehículo de Proyecto Único (VPU) y concede beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios, además de un esquema de estabilidad de largo plazo.

Para una automotriz instalada desde hace décadas, la estructura plantea una situación diferente a la construcción desde cero de una mina o una planta energética: la nueva inversión debe articularse con una fábrica en funcionamiento, trabajadores, proveedores, líneas de montaje e instalaciones que pertenecen a una operación preexistente.

El mayor salto desde la transformación de Zárate

La inversión encuentra a Toyota sobre una base industrial construida durante casi tres décadas desde que inauguró su planta de Zárate el 21 de marzo de 1997, sobre un predio de 132 hectáreas desde donde comenzó produciendo Hilux, posteriormente incorporó SW4 y desde 2024 también fabrica la van Hiace.

Durante su primer año salieron de la planta unas 10.000 unidades y la operación empleaba a alrededor de 500 personas.

Cinco años después, Toyota anunció una inversión de u$s200 millones para transformar Zárate en una plataforma regional de producción y exportación de vehículos multipropósito. Ese proceso modificó definitivamente la escala de la filial argentina.

La planta se especializó en Hilux y SW4 y comenzó a abastecer desde la Argentina a buena parte de América Latina.

En 2016 alcanzó el primer millón de vehículos producidos y necesitó otros siete años para duplicar esa cifra, en tanto que en diciembre de 2023, llegó a dos millones de unidades fabricadas en Zárate de las cuales 1.679.096 fueron Hilux y 320.904 del SW4.

Para entonces, la compañía empleaba a más de 8.500 personas y trabajaba con 65 autopartistas locales y alrededor de 1.200 proveedores directos e indirectos.

Ese recorrido convirtió a Zárate en una de las principales plataformas regionales de producción de vehículos comerciales de Toyota.

Una fábrica volcada hacia la exportación

El nuevo proyecto no parte de capacidad ociosa ya que la empresa terminó el 2025 con su complejo industrial funcionando mediante un esquema de tres turnos.

Durante ese ejercicio produjo 180.352 unidades de Hilux, SW4 y Hiace y exportó 140.768 vehículos hacia 22 destinos.

Desde el 2016 es la terminal argentina que más vehículos produce y exporta, según los datos difundidos por la propia compañía.

Este perfil muestra que la estrategia de Toyota en el país se construyó precisamente sobre esa especialización y que Zárate funciona como plataforma regional de vehículos comerciales, mientras la operación brasileña concentra buena parte de la producción regional de automóviles y SUV.

El proyecto presentado al RIGI aparece ahora como el siguiente salto industrial: incorporar la electrificación a una fábrica cuyo negocio está estructurado fundamentalmente alrededor de los mercados externos.

También cambia la tecnología involucrada ya que Toyota comercializa desde hace años vehículos híbridos en la Argentina, pero hasta ahora esa estrategia de electrificación estuvo concentrada en unidades importadas y no en la producción industrial de Zárate.

La electrificación llega a la producción local

La información oficial difundida desde el Gobierno aporta una precisión adicional. El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que el proyecto contempla una nueva planta para fabricar un vehículo 100% electrificado.

Toyota eligió una formulación más amplia en su comunicación institucional y habló exclusivamente de "un vehículo electrificado".

Por eso, hasta que la compañía detalle el programa industrial, no corresponde identificar un modelo concreto ni definir como propia de Toyota una tecnología más específica que la comunicada oficialmente por la terminal.

Toyota deberá avanzar ahora con su aprobación corporativa final antes de confirmar definitivamente el desembolso, el cronograma de construcción, el inicio de producción y los volúmenes previstos.

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