IA, Brasil y China: los nuevos desafíos que los empresarios debatieron en IDEA
La Inteligencia Artificial (IA), y su impacto sobre los negocios, la competencia con Brasil por las inversiones y la escala productiva de China concentraron parte del debate empresario durante la primera jornada del 62° Coloquio de IDEA.
Las exposiciones cruzaron esos tres frentes con las posibilidades de Argentina de captar capital, desarrollar infraestructura tecnológica y sostener empresas capaces de competir en un escenario que cambia con mayor velocidad.
En este sentido, Hernán Kazah, cofundador y managing partner de Kaszek, abordó cómo la IA está modificando los criterios con los que los fondos seleccionan empresas y describió una recuperación de Argentina dentro del mapa regional de inversiones que observa su firma.
Por su parte, Nicolás Aguzín, ex CEO de Hong Kong Exchanges and Clearing y exejecutivo de JPMorgan, utilizó su experiencia en Asia para analizar las ventajas que atribuye a China en escala, talento, competencia, velocidad de aprendizaje y concentración industrial.
Las exposiciones formaron parte de una primera jornada en la que también aparecieron energía, demografía, geopolítica y recursos estratégicos como variables que pueden modificar las decisiones de inversión y las estrategias de las empresas.
La IA cambia la selección
En el primero de esos debates quedó claro que para los inversores tecnológicos, la inteligencia artificial no representa solamente un nuevo sector donde colocar capital sino que también está modificando la forma de seleccionar compañías.
Kazah explicó que una de las principales preguntas antes de realizar una inversión continúa siendo si una empresa desarrolló un producto que tendrá demanda propia en el mercado.
Aseguró que la IA aceleró ese proceso, pero incorporó nuevas incertidumbres y, según planteó, una compañía puede desarrollar una solución, conseguir clientes y demostrar que existe una necesidad concreta, pero una nueva funcionalidad incorporada por una de las grandes plataformas de inteligencia artificial puede modificar rápidamente ese mercado.
También describió que algunos clientes de compañías tecnológicas consideran ahora que las herramientas disponibles les permiten desarrollar internamente soluciones que anteriormente debían contratar.
Al mismo tiempo, Kazah identificó oportunidades en actividades donde la IA permite reducir costos y ampliar mercados como servicios financieros, salud y educación.
La infraestructura detrás de lo nuevo
El experto también sostuvo que la expansión tecnológica abre otra escala de inversiones y que los sistemas de inteligencia artificial requieren capacidad de procesamiento, centros de datos y disponibilidad de energía.
Kazah incorporó otro recurso a esa lista: el conocimiento especializado necesario para construir grandes data centers.
Según explicó durante el panel, ese expertise es escaso y los países interesados en recibir esas inversiones también deberán competir para captarlo.
En su exposición se recordó que Argentina ya tiene un proyecto anunciado dentro de ese mercado como es el proyecto anunciado en octubre de 2025 por OpenAI y Sur Energy que prometieron avanzar con Stargate Argentina.
Se trata de una iniciativa de infraestructura de inteligencia artificial que, de acuerdo con la información oficial difundida entonces, contempla una capacidad de hasta 500 MW y una inversión potencial de hasta u$s25.000 millones.
El proyecto fue presentado para desarrollarse dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y su escala definitiva dependerá del avance de la iniciativa anunciada por las compañías.
Brasil concentra la competencia regional
Desde la tecnología, Kazah llevó el debate hacia el mapa latinoamericano de inversiones al sostener que "Argentina era la joya de Latinoamérica", pero que después, "tropezó con sus cordones" y Brasil terminó concentrando un flujo mucho mayor de capital.
Kazah sostuvo que durante el último año comenzó a observar otro movimiento dentro del universo de inversiones en el que opera Kaszek.
Según aseguró, el fondo volvió a invertir en emprendedores argentinos y detectó mayor interés por analizar oportunidades locales.
Atribuyó ese cambio a un mayor optimismo sobre la coyuntura del país y a un contexto que considera más favorable para que los emprendedores desarrollen y expandan sus compañías.
En ese sentido, su diagnóstico es que Argentina volvió a consolidarse en un segundo lugar regional dentro del universo de captación de inversiones que describió, detrás de Brasil.
También cambió, según Kazah, la relación entre América latina y los inversores internacionales.
Durante una primera etapa, explicó, quienes administraban fondos regionales debían buscar capital y convencer a inversores extranjeros de destinar recursos a América latina.
Ahora, de acuerdo con su descripción, existen jugadores que siguen activamente las oportunidades regionales y analizan propuestas en mercados como Brasil, México y Argentina.
Kazah llegó al negocio del venture capital después de haber participado de los primeros años de Mercado Libre. En 2011 creó Kaszek junto con Nicolás Szekasy, también exejecutivo de la compañía fundada por Marcos Galperin.
La gestora se especializó desde entonces en empresas tecnológicas latinoamericanas y desarrolló inversiones en diferentes mercados de la región.
Su recorrido conecta dos etapas del negocio tecnológico regional: la expansión de compañías surgidas durante la primera generación de Internet y el posterior desarrollo de fondos especializados en financiar nuevos emprendimientos.
China eleva la competencia
A su turno, Nicolás Aguzín llevó la discusión hacia otra escala.
El ex CEO de Hong Kong Exchanges and Clearing identificó cinco factores que, según su análisis, explican parte de la capacidad competitiva desarrollada por China: escala, talento y ética de trabajo, hipercompetencia, velocidad de aprendizaje y ecosistemas industriales.
En este marco, Aguzín desarrolló una parte importante de su carrera profesional en Asia y utilizó esa experiencia como base de su exposición.
Uno de los puntos sobre los que puso el foco fue la intensidad de la competencia y para explicarlo utilizó la industria de vehículos eléctricos.
Según las cifras expuestas por Aguzín durante el panel, en 2018 había más de 500 marcas compitiendo en China y actualmente quedan menos de 100.
El ejecutivo relacionó esa reducción con un mercado de fuerte competencia, márgenes bajos y presión permanente sobre las compañías para mejorar productos y costos.
La velocidad como ventaja
Otro de los factores que Aguzín atribuyó a las compañías chinas fue la velocidad para desarrollar productos y contrapuso el proceso de análisis, estudio de mercado, planificación, prueba piloto, corrección y lanzamiento con la dinámica que observó durante su experiencia en China.
Según describió, una empresa puede realizar un análisis inicial, lanzar un producto, medir el resultado, introducir cambios y volver rápidamente al mercado.
Para cuando otra compañía termina de analizar su lanzamiento, ejemplificó, el competidor puede haber realizado dos o tres iteraciones.
Se trata de una diferencia que Aguzín vinculó con la forma de organización y competencia de las compañías que observó durante su trayectoria en Asia.
En otro momento de su charla, Aguzín agregó a esa velocidad la concentración de proveedores y utilizó como referencia la planta de Tesla en Shanghái.
Según las cifras que presentó durante su exposición, unos 400 proveedores ubicados dentro de un radio de aproximadamente 100 kilómetros abastecen cerca del 85% de los componentes utilizados por la fábrica.
El ejemplo fue utilizado por Aguzín para explicar el concepto de ecosistema industrial: una compañía dispone de proveedores, infraestructura y conocimiento concentrados alrededor de su operación.
Su planteo fue que, bajo esas condiciones, la competencia deja de limitarse a dos empresas individuales y pasa a involucrar también el entramado productivo que las rodea.
Sostuvo además que Argentina tiene capacidad para trabajar sobre los cinco factores que enumeró, aunque bajo condiciones y escalas diferentes a las de China.
El ahorro que financia el crecimiento
Después de escala, competencia y organización industrial, Aguzín incorporó el financiamiento al señalar que la inversión extranjera puede iniciar un proceso de expansión, tanto mediante préstamos como a través de aportes de capital, pero consideró necesario complementarla con ahorro local.
En ese punto marcó una diferencia entre Argentina y China ya que, según su mirada, una parte del ahorro argentino permanece dolarizada fuera de instrumentos capaces de canalizar esos recursos hacia préstamos e inversiones.
En el caso chino, el expositor estimó en alrededor de u$s50 billones el ahorro depositado en el sistema financiero y destacó la posibilidad de utilizar esos recursos como fuente de crédito.
Su planteo fue que la disponibilidad de financiamiento externo constituye una parte del proceso y que la otra depende de la capacidad de generar y movilizar ahorro doméstico.
La disputa no obliga a elegir un lado
La experiencia china llevó también la discusión hacia la geopolítica al punto que sostuvo que Argentina está claramente alineada con Occidente y Estados Unidos, pero consideró que esa definición no implica romper relaciones económicas con otros países.
"El tema no es elegir necesariamente uno de los lados", afirmó mostrando que su posición es que pueden construirse puentes y que el sector privado debe conservar capacidad para decidir cómo asigna sus recursos.
En esa ecuación mencionó energía, alimentos y minerales entre los activos disponibles en Argentina.
Esos recursos también aparecieron en el panel dedicado a las megatendencias globales en el cual Francisco Ortega, director de IDEA y Senior Partner de McKinsey & Company, identificó cinco transformaciones simultáneas: orden mundial, energía, demografía, tecnología y recursos estratégicos.
Según su exposición, las decisiones económicas comenzaron a incorporar, además de eficiencia, cuestiones relacionadas con seguridad y resiliencia.
Por su parte, Gustavo Salinas, también director de IDEA y presidente de Toyota Argentina, sumó la dimensión demográfica y planteó que Argentina todavía dispone de una ventana frente al envejecimiento más avanzado de otras economías, aunque señaló que transita en la misma dirección.
Un horizonte que depende de las reglas
La última condición planteada en el debate fue la estabilidad.
En este punto, Kazah sostuvo que observa una estabilización de las variables fiscales y externas y vinculó ese proceso con el mayor interés que detecta por proyectos argentinos.
Pero puso el foco en su continuidad, al agregar que "lo más destructivo que hay es cambiar las reglas del juego constantemente".
Según su planteo, talento y capacidad no alcanzan si las condiciones se modifican de manera permanente. La estabilidad, sostuvo, debería mantenerse independientemente de quién gobierne.
Bajo ese supuesto, estimó durante el panel que Argentina podría aspirar a un crecimiento cercano al 4% anual sostenido.
En tanto, Aguzín abordó el mismo problema desde las decisiones privadas y sostuvo que el salto argentino no debería quedar definido únicamente mediante decretos, sino por empresarios y empresas dispuestos a competir bajo reglas claras.