BlackRock pone la lupa sobre Argentina y advierte qué falta para atraer inversiones

El gigante financiero analiza la mejora económica argentina y señala que el historial de defaults y la volatilidad todavía condicionan el crédito
público observando una exposición en el coloquio de IDEA

Puntos importantes

Checkbox Checked Argentina mejora sus fundamentos económicos, pero su historia de defaults y volatilidad sigue condicionando la inversión de capital extranjero, según BlackRock.
Checkbox Checked Urge estabilizar reglas, independencia del Banco Central y confianza para desarrollar un mercado de deuda local y reducir la exposición al dólar.
Checkbox Checked Nuevas fuentes de divisas son clave. Lograr el grado de inversión, con reglas sostenibles, ampliaría el acceso de Argentina al mercado global.

BlackRock encuentra hoy una Argentina con mejores fundamentos económicos y nuevas fuentes de generación de dólares, pero todavía condicionada por una historia de defaults, incumplimientos y volatilidad que pesa al momento de decidir dónde colocar capital.

Esa mirada fue planteada este jueves por Pablo Goldberg, Managing Director, jefe de Research y Portfolio Manager de Deuda de Mercados Emergentes de BlackRock, durante el 62° Coloquio de IDEA, donde expuso en el bloque "Invertir en Argentina para activar su potencial".

Su presentación permitió conocer cómo aparece el país cuando se lo analiza desde la perspectiva de uno de los principales administradores globales de activos y, especialmente, desde el mercado de deuda emergente en el que Goldberg desarrolla su actividad.

El punto de partida de la charla marca una diferencia entre la situación económica actual y los antecedentes acumulados durante las últimas décadas.

Para Goldberg, determinados fundamentos argentinos justificarían una calificación crediticia superior a la actual, aunque ese resultado cambia cuando al análisis se incorporan los defaults, los incumplimientos contractuales y otros factores que forman parte del historial del país.

"El pasado te condena de alguna manera", resumió el analista de uno de los fondos internacionales más relevantes.

Goldberg ubicó una de las principales dificultades argentinas en mejorar las variables económicas para poder modificar la percepción de los inversores, pero advirtió que recuperar la confianza requiere además demostrar que esas condiciones pueden sostenerse en el tiempo.

La brecha entre fundamentos y calificación

El análisis presentado por Goldberg descompuso los distintos factores que intervienen en una calificación soberana.

Por un lado aparecen variables económicas que permiten ubicar a la Argentina en una situación mejor que la que refleja su nota crediticia y por otro, los antecedentes de incumplimientos reducen esa evaluación.

A esa combinación se agrega un problema que atraviesa desde hace décadas al financiamiento argentino como es el descalce entre los recursos que obtiene el Estado y la moneda en la que mantiene parte de sus obligaciones.

Como Argentina recauda fundamentalmente en pesos, mientras conserva una proporción de su deuda denominada en dólares, Goldberg entiende que esa estructura constituye otro elemento que pesa sobre la evaluación crediticia.

Por eso, durante su exposición, el ejecutivo señaló que los países que alcanzan el grado de inversión pueden operar con spreads inferiores a 200 puntos básicos respecto de los bonos del Tesoro estadounidense, mientras ubicó a la Argentina alrededor de los 600 puntos.

Además, utilizó el concepto de "código postal" para describir el efecto de que una compañía puede tener buenos números propios, pero opera desde un país cuya percepción de riesgo termina influyendo sobre las condiciones a las que consigue fondos.

El mercado que Argentina perdió

La mirada expuesta por el analista durante la segunda jornada del 62 Coloquio de IDEA también puso el foco sobre el desarrollo del mercado financiero doméstico.

En ese sentido, Goldberg recordó que Argentina llegó a integrar el GBI, un índice de referencia para bonos soberanos denominados en moneda local del que salió en 2011, regresó en 2017 y posteriormente volvió a quedar afuera.

Durante la presentación comparó esa situación con Colombia, cuya participación ubicó alrededor del 1,9%, como parte de una referencia que permitió introducir otro de los problemas que observa en la estructura financiera argentina: la necesidad de desarrollar un mercado de deuda en moneda local capaz de atraer inversores internacionales.

El punto se conecta con el descalce entre pesos y dólares teniendo en cuenta que un mercado doméstico más profundo permite financiar una mayor proporción de las necesidades del Estado en su propia moneda y reduce la exposición a movimientos del tipo de cambio.

Para los grandes administradores internacionales, además, ingresar a esos mercados requiere algo más que rendimiento. Necesitan previsibilidad.

Las reglas también entran en la cuenta

Por otra parte, Goldberg incorporó a su análisis cuestiones que exceden las variables fiscales y monetarias, entre las cuales mencionó:

  • La independencia del Banco Central
  • La calidad y credibilidad de las estadísticas oficiales
  • El cumplimiento de contratos
  • La posibilidad de sostener determinadas reglas a través de distintos gobiernos

También utilizó el comportamiento de los propios argentinos frente a las elecciones para explicar cómo se construye la percepción externa.

"Si el local desconfía, ¿por qué tendría yo que confiar?", planteó al referirse a la búsqueda de cobertura en dólares que suele producirse alrededor de los procesos electorales.

Goldberg contrapuso esa dinámica con experiencias de países de la región en los que los cambios de gobierno no necesariamente modifican de manera completa las reglas económicas.

Para un administrador de deuda, esa estabilidad tiene una consecuencia concreta sobre las decisiones de cartera. "Lo mejor que queremos hacer es comprar un bono y olvidarnos", sostuvo.

La frase sintetiza uno de los conceptos que desarrolló durante su presentación que es que una rentabilidad elevada convive con un riesgo mayor cuando el inversor debe contemplar la posibilidad de que cambien las condiciones bajo las cuales tomó su decisión.

Más dólares cambian una parte del escenario

La evaluación presentada por Goldberg también incluyó las variables que mejoraron y, en ese sentido, el ejecutivo destacó la evolución de las cuentas externas y el aporte que pueden realizar sectores como energía, minería y agro a la generación de divisas.

La diferencia resulta relevante para un país que mantiene obligaciones financieras en moneda extranjera teniendo en cuenta además que el crecimiento de la producción energética, el desarrollo de nuevos proyectos mineros y la capacidad exportadora del agro amplían las fuentes potenciales de dólares y modifican uno de los componentes que analiza un inversor cuando evalúa la capacidad de pago de un soberano.

Además, los proyectos argentinos compiten por financiamiento con alternativas disponibles en otros mercados, punto del cual Goldberg señaló que esa competencia global por el capital incorpora tanto las necesidades financieras de las grandes economías como las inversiones que demandan sectores como tecnología e inteligencia artificial.

Pero uno de los conceptos centrales de la exposición fue el de mejorar progresivamente la calificación soberana y acercarse al grado de inversión.

Para el experto, alcanzar ese nivel modificaría las condiciones de acceso al mercado internacional y ampliaría el universo de inversores institucionales habilitados por sus propios mandatos para incorporar determinados activos a sus carteras.

De hecho, Goldberg utilizó experiencias regionales para mostrar los cambios que puede producir una mejora crediticia y mencionó, entre otros casos, a Paraguay, que logró acceder al grado de inversión.

Para Argentina, según los factores que enumeró durante su presentación, los mejores fundamentos económicos constituyen una parte de esa trayectoria.

A ellos sumó la necesidad de reducir la volatilidad, profundizar el financiamiento en moneda local, sostener las reglas y acumular un nuevo historial de cumplimiento.