La fabricante de baterías Willard entró en concurso tras cerrar una de sus plantas

Unionbat despidió a 101 trabajadores y dejó indemnizaciones impagas por $5.000 millones. Acumula un pasivo multimillonario y apuntó a las importaciones
La imagen de una batería Willard sobre una mesa de mecánico. Imagen de archivo

Puntos importantes

Checkbox Checked Unionbat, la fabricante de las baterías Willard, entró en concurso tras cerrar su planta Gualeguaychú y despidió 101 empleados.
Checkbox Checked Explicó que la crisis se debe a las bajas ventas, costos altos y gran competencia importada.
Checkbox Checked Tiene deudas por $40.000 millones y su patrimonio cayó 90%.

Unionbat, una histórica fabricante argentina de baterías para automotores y proveedora de terminales automotrices, entró en concurso preventivo tres meses después de cerrar su planta industrial de Gualeguaychú y despedir a 101 trabajadores.

La compañía, fabricante de las baterías Willard, concentró toda su producción en su planta de General San Martín, provincia de Buenos Aires, donde mantiene una dotación de 212 empleados. Llegó a la Justicia después de una fuerte caída de las ventas y de acumular pérdidas millonarias. Entre las causas de la crisis señaló especialmente el crecimiento de la competencia de productos importados, principalmente de Brasil, y su impacto sobre los precios y márgenes.

Deudas por más de $40.000 millones y el cierre de una planta

La dimensión del problema aparece en los números presentados ante la Justicia. Unionbat denunció deudas por $40.962 millones, además de u$s3,92 millones y €21.427. Su último balance anual, cerrado en febrero, ya había anticipado el deterioro: terminó el ejercicio con una pérdida de $21.929 millones y su patrimonio neto se redujo cerca de 90%.

Con más de un siglo de trayectoria en el mercado local, Unionbat fabrica baterías para el mercado automotor, industrial y de reposición. Según la propia compañía, es el único fabricante de baterías del país con certificación IATF 16949 y el único que abastece con producción local a equipos originales de terminales automotrices.

Hasta junio operaba dos plantas industriales: una de 9.400 metros cuadrados en General San Martín y otra de 20.000 metros cuadrados en el Parque Industrial de Gualeguaychú, Entre Ríos. Esta última dejó de producir en medio del proceso de ajuste que terminó desembocando en el concurso.

El cierre dejó además una deuda millonaria con los trabajadores desvinculados. Unionbat reconoció ante la Justicia que no pudo afrontar íntegramente las indemnizaciones y estimó en alrededor de $5.000 millones las obligaciones derivadas de esos despidos. La compañía aseguró además que no cuenta con fondos líquidos suficientes ni con acceso a nuevo financiamiento para cancelarlas por fuera del proceso concursal.

UnionBat cerró una de sus plantas en Entre Ríos y entró en concurso
UnionBat cerró una de sus plantas en Entre Ríos y entró en concurso

El cierre de Gualeguaychú y el impacto de las importaciones

A fines de junio, Unionbat decidió el cese de operaciones de la planta entrerriana y despidió a 101 trabajadores. El establecimiento quedó únicamente con una dotación mínima destinada a seguridad, custodia y mantenimiento.

La decisión formaba parte de un plan de redimensionamiento que el directorio había comenzado a analizar en mayo. Según explicó posteriormente la empresa ante la Justicia, la planta acumulaba una ecuación de actividad y costos que comprometía su viabilidad y generaba pérdidas operativas, por lo que resolvió concentrar la producción en General San Martín.

Los despidos derivaron en una conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social de Entre Ríos. La medida suspendió temporalmente sus efectos y, según Unionbat, obligó a la compañía a seguir devengando salarios. Una vez finalizado el período conciliatorio sin acuerdo, las desvinculaciones quedaron firmes. Para los trabajadores, el ingreso de Unionbat al concurso implica que, por el momento, las sumas pendientes por sus desvinculaciones no serán canceladas por fuera del proceso judicial y pasarán a tramitarse como créditos laborales.

Lo cierto, es que el cierre de la fábrica fue una consecuencia de un deterioro que ya venía reflejándose en el negocio. En la presentación concursal, Unionbat señaló entre los factores que golpearon su operación la caída de la demanda, los mayores costos industriales, laborales y financieros y el crecimiento de la competencia importada.

Sobre este último punto, la compañía sostuvo que durante el ejercicio 2025/26 enfrentó una "creciente presión competitiva en el mercado de reposición por el ingreso de productos importados, especialmente de origen brasileño". También mencionó la flexibilización de las condiciones de importación para distintas autopartes.

Según explicó Unionbat, ese escenario aumentó la presión sobre los precios y redujo su capacidad para trasladar el incremento de los costos. Frente a esa situación, la empresa modificó su estrategia comercial: dejó de priorizar el crecimiento, restringió el crédito y aumentó el peso de las líneas económicas para intentar conservar clientes y participación de mercado.

Una pérdida de casi $22.000 millones y un patrimonio que cayó 90%

El balance cerrado el 28 de febrero de 2026 muestra la velocidad del deterioro. Unionbat registró ventas por $46.585,97 millones, contra $61.255,51 millones del ejercicio anterior, expresados en moneda comparable. Eso representa una contracción de aproximadamente 24%.

El problema no estuvo únicamente en la facturación. El costo de los bienes vendidos alcanzó $53.767,75 millones, es decir, fue superior a las ventas. Como consecuencia, la compañía registró una pérdida bruta de $7.181,78 millones, frente a una ganancia bruta de $27.957,04 millones un año antes.

Los gastos financieros y por tenencia agregaron otros $17.994,95 millones negativos y el ejercicio terminó finalmente con una pérdida neta de $21.929,40 millones, frente a una ganancia de $967,88 millones en el período anterior.

El impacto sobre el patrimonio fue muy fuerte. El patrimonio neto pasó de $24.286,83 millones a $2.357,44 millones en apenas un ejercicio, una reducción de alrededor del 90%. A febrero, la empresa tenía activos por $39.184,59 millones y un pasivo contable de $36.827,16 millones, de los cuales $30.017,54 millones correspondían a obligaciones corrientes.

Deudas millonarias y más de 200 empleados

La foto más actualizada surge de la documentación preparada para la presentación concursal al 14 de agosto, posterior al cierre del balance. Allí, Unionbat declaró obligaciones denominadas en pesos por $40.962,47 millones, además de u$s3,92 millones y €21.427.

El principal frente es financiero. La empresa informó deudas con bancos y entidades financieras por $25.578,02 millones más u$s1,8 millones. Los compromisos comerciales y con proveedores ascienden a $6.075,56 millones, u$s2,12 millones y €21.427, distribuidos en 279 legajos.

A eso se agregan $6.271,16 millones de pasivos laborales y $3.037,73 millones de obligaciones fiscales.

Después del cierre de Gualeguaychú, Unionbat quedó con 212 empleados, de acuerdo con la nómina presentada al 14 de agosto. La producción está ahora concentrada en General San Martín, mientras que el inmueble entrerriano continúa dentro del patrimonio de la sociedad. La compañía dejó abierta en el expediente la posibilidad de definir más adelante su reactivación, una explotación alternativa o su eventual venta.

La actual Unionbat nació formalmente en 1997 de la fusión de Ostilio Bocci S.A. y Baterías Wao S.A., aunque sus antecedentes se remontan a 1914, cuando se fundó Gino Bocci y Hermano. En 1918, Ostilio Bocci obtuvo los derechos para comercializar productos bajo la marca Willard y, en 1957, la empresa comenzó a abastecer a fabricantes de equipos originales. Décadas después amplió su capacidad productiva, comenzó a exportar a Brasil y, según su historia institucional, en 2015 ingresó como proveedora de equipos originales de Toyota y en 2017 como proveedora de repuestos originales.

Ahora, más de un siglo después de aquellos orígenes, Unionbat intenta sostener su actividad con una estructura reducida a una sola planta y bajo protección judicial. El concurso tendrá un recorrido largo: los acreedores podrán verificar sus créditos hasta el 3 de febrero de 2027, mientras que el período de exclusividad para que la empresa alcance un acuerdo con ellos se extenderá hasta febrero de 2028.

Temas relacionados