Alerta por el empleo: la informalidad llega al 45% y alcanza a seis de cada 10 jóvenes

Un paper presentado dejó un diagnóstico que vincula el deterioro laboral con los cambios productivos y la necesidad de avanzar con nuevas reformas
Alerta por el empleo: la informalidad llega al 45% y alcanza a seis de cada 10 jóvenes

Puntos importantes

Checkbox Checked Alta informalidad laboral crece en Argentina, afectando a jóvenes.
Checkbox Checked Ello desafía empleo formal y la financiación previsional.
Checkbox Checked Se requiere un plan integral con incentivos, regulación y formación.

La informalidad laboral fue parte de la última jornada del 62 Coloquio de IDEA que se está desarrollando en los salones del hotel Sheraton de Mar del Plata.

Lo hizo a partir de la presentación de un documento en el cual se sostiene que la informalidad laboral ya alcanza al 45% en la Argentina y trepa al 58,4% entre los trabajadores de hasta 29 años.

El diagnóstico fue presentado por Santiago Bulat durante la mañana de este viernes 2 de octubre y el informe también advierte que los cambios realizados hasta ahora constituyen apenas una parte de un proceso que deberá continuar y que también involucra al sistema previsional, los incentivos a la contratación, la fiscalización y la capacitación.

Bulat, socio y director de Invecq Consulting, presentó el informe "De promesa a potencia: las claves para el empleo", que coloca el problema laboral dentro de una transformación más amplia de la economía argentina.

Su diagnóstico parte de dos movimientos que avanzan al mismo tiempo.

Por un lado, cambia la estructura productiva y aumenta la participación de nuevos sectores traccionados principalmente por el sector externo y por otro, crece la proporción de trabajadores que permanece fuera de la formalidad.

El desafío, según el planteo desarrollado por Bulat, pasa entonces por conseguir que esa transformación productiva pueda generar empleo privado formal y que los trabajadores tengan las herramientas necesarias para desplazarse hacia las actividades que ganan participación.

La informalidad como centro del debate

Uno de los datos centrales de la presentación aparece al observar la evolución del empleo informal.

Según los cálculos de Invecq realizados sobre información del INDEC, la informalidad total pasó del 41,4% al 45%, mientras que entre los asalariados avanzó del 33,3% al 37,9%.

La situación es todavía más marcada entre los trabajadores de hasta 29 años, ya que el 58,4% está en la informalidad y entre quienes tienen entre 30 y 64 años, la proporción baja al 37,6%.

De esta manera, casi seis de cada 10 jóvenes trabajan en condiciones de informalidad, justamente el segmento que deberá incorporarse durante los próximos años a un mercado laboral atravesado por los cambios en la estructura productiva.

Bulat coloca esos números dentro de una comparación regional para mostrar que el problema argentino no pasa únicamente por el nivel actual.

Con 45% de informalidad sobre la población económicamente activa, la Argentina se ubica por encima de Uruguay, Chile, Costa Rica y Brasil, aunque registra niveles inferiores a los de otras economías latinoamericanas.

La señal que destaca la presentación aparece al observar la evolución ya que, mientras algunos países de la región lograron reducir sus niveles de informalidad, la Argentina se encuentra dentro del grupo en el que el indicador viene aumentando.

El trabajo utiliza además las experiencias de Australia, Canadá, Chile y Colombia para analizar qué ocurrió en economías que atravesaron modificaciones importantes en su estructura productiva y cómo esos procesos terminaron cambiando también la composición del empleo.

Los sectores que empiezan a cambiar

La comparación internacional ocupa un lugar importante en el planteo de Bulat porque, según el economista, permite separar dos discusiones que suelen aparecer juntas como son las del crecimiento de nuevas actividades y la capacidad de ese crecimiento para generar empleo formal.

En ese sentido, el trabajo evidencia que Australia y Canadá muestran transformaciones en la participación laboral de sectores como minería, petróleo y gas, junto con el avance de actividades vinculadas con salud y servicios profesionales, científicos y técnicos.

En el caso de Chile y Colombia aportan experiencias regionales sobre los instrumentos utilizados para acompañar esos cambios.

El punto que surge de esas comparaciones es que una modificación de la estructura productiva necesita políticas que faciliten la incorporación de trabajadores a las actividades que empiezan a demandar empleo.

Herramientas contra la informalidad

La presentación de Bulat en el Coloquio de IDEA ordena las experiencias internacionales alrededor de cuatro ejes que son los de productividad, regulaciones, incentivos y fiscalización.

Colombia aplicó reducciones de impuestos sobre la nómina, subsidios a nuevas contrataciones formales, mecanismos simplificados para empresas y acuerdos de formalización laboral.

Uruguay combinó políticas destinadas a conglomerados y cadenas productivas con registros unificados, simplificación para trabajadores independientes y herramientas de control.

Chile incorporó incentivos fiscales para la contratación formal de jóvenes, mecanismos simplificados para la creación de empresas y mayores controles laborales y previsionales.

La comparación sirve para sostener uno de los ejes centrales del trabajo presentado por Bulat que es que la reducción de la informalidad no depende de una única herramienta, sino de la combinación de incentivos, regulación, productividad y fiscalización.

Un problema que se traslada al sistema jubilatorio

De acuerdo a la presentación de Bulat, la informalidad abre además otra discusión que excede al mercado laboral para saber cómo financiar el sistema previsional.

En este caso, el informe señala que el esquema tributario laboral actual plantea desafíos para sostenerlo y muestra una modificación relevante en la composición de los aportantes.

Mientras la cantidad de trabajadores registrados bajo relación de dependencia tuvo una evolución mucho más moderada, el número de monotributistas aumentó con fuerza durante el período analizado.

La presentación de Bulat compara esa transformación con la evolución de la recaudación destinada a la Seguridad Social como porcentaje del PBI para conectar la forma en que se genera empleo con la capacidad del sistema para obtener recursos de quienes trabajan.

Por eso, entre las conclusiones del trabajo aparece que la reforma previsional pendiente deberá incluir incentivos claros para realizar aportes al sistema y fomentar al mismo tiempo la formalización.

Que límites se aplicaron hasta ahora

Bulat también incorpora al diagnóstico los mecanismos utilizados en la Argentina para estimular la contratación formal.

El informe menciona específicamente al Régimen de Incentivo para la Formalización Laboral (RIFL) y señala que, si bien se aplicaron esquemas de estímulo a la contratación, el alcance de la población objetivo limitó su impacto.

La presentación también incluye a la fiscalización del organismo regulador como parte de un esquema integral y sostiene que los controles funcionan como un atenuante frente a mecanismos de evasión fiscal y situaciones que generan competencia desleal.

Capacitar para la nueva estructura productiva

El otro componente que Bulat incorpora al diagnóstico es la capacitación al punto que aseguró que si algunos sectores empiezan a ganar participación y otros la pierden, la transformación también modifica las capacidades que demandan las empresas.

El informe sostiene que, ante la aparición de nuevos sectores capaces de absorber puestos de trabajo, la coordinación y el fomento de la capacitación serán de vital importancia para generar empleo privado formal.

Ese planteo vuelve a conectar los dos problemas con los que comienza el trabajo que son que la Argentina atraviesa un cambio en su estructura productiva al mismo tiempo que aumenta la informalidad.

La última parte de la presentación de Bulat lleva ese diagnóstico hacia la agenda de reformas teniendo en cuenta que el informe sostiene que los cambios en el mercado laboral ya comenzaron en la Argentina, pero utiliza las experiencias de Uruguay, Colombia y Chile para mostrar que ninguno de esos procesos quedó concentrado en una única modificación.

"Las mejoras no ocurren con una única reforma, sino con cambios sucesivos", señala el documento presentado por Bulat.