El dueño de Garbarino logró convertir su quiebra en un concurso preventivo

La Justicia permitió a Carlos Rosales abrir un concurso preventivo para negociar con acreedores, mientras se liquidan los bienes de Garbarino
Frente del Local Garbarino

Puntos importantes

Checkbox Checked Carlos Rosales cambió quiebra personal por concurso preventivo para negociar deudas.
Checkbox Checked El proceso judicial se extenderá hasta 2027 para lograr acuerdos.
Checkbox Checked Rosales adquirió Garbarino (quebrada), cuyos bienes se liquidan.

Carlos Rosales pasó de tener decretada su quiebra personal a quedar bajo un concurso preventivo de acreedores en apenas tres meses.

Esto fue posible a partir de que el Juzgado Nacional en lo Comercial N°2 abrió el nuevo proceso el 17 de septiembre pasado y estableció un cronograma judicial que se extenderá hasta septiembre de 2027.

Rosales es el empresario que compró Garbarino en 2020 y encabezó la última etapa de la histórica cadena de electrodomésticos antes de su quiebra.

También desarrolló negocios en el sector asegurador a través de Grupo Prof y posteriormente amplió su presencia empresaria con la adquisición de Radio Continental.

Con la nueva decisión judicial conocida este lunes 5 de octubre a partir de un edicto publicado en el Boletín Oficial de la Nación, Rosales logra modificar el escenario que enfrentaba desde junio, cuando el mismo juzgado, a cargo de Fernando Martín Pennacca, había decretado su quiebra personal el 11 de junio, dentro del expediente N°21.876/2023.

El magistrado dispuso la apertura del concurso preventivo y mantuvo como síndico al contador Jorge Fernando Podhorzer, aunque estableció un nuevo calendario para que los acreedores presenten sus créditos y para que Rosales intente alcanzar un acuerdo que evite la liquidación de su patrimonio.

Diferencia entre quiebra y concurso preventivo

El cambio resulta sustancial porque la quiebra y el concurso preventivo persiguen objetivos diferentes.

Mientras el proceso falencial está orientado a determinar y realizar el patrimonio disponible para atender las obligaciones reconocidas, el concurso abre una instancia en la cual el deudor puede procurar un acuerdo con sus acreedores.

Así lo dispone la Ley 24.522, que contempla la posibilidad de convertir una quiebra en concurso preventivo bajo determinadas condiciones y dentro de los plazos establecidos por la legislación concursal, aunque la documentación publicada sobre el caso Rosales obliga a mantener una precisión.

Calendario judicial del concurso de Carlos Rosales

La apertura del concurso puso en marcha un calendario que tendrá su primera fecha relevante el 15 de diciembre de este 2026, cuando vencerá el plazo para que los acreedores presenten ante la sindicatura las solicitudes de verificación y la documentación destinada a respaldar los créditos reclamados.

Luego, Podhorzer deberá presentar el informe individual previsto por el artículo 35 de la Ley de Concursos y Quiebras el 3 de marzo de 2027, mientras que el juzgado estableció para el 19 de marzo la resolución prevista por el artículo 36, mediante la cual se determinará la situación de los créditos presentados.

La instancia decisiva llegará durante el segundo semestre del próximo año, ya que Pennacca fijó el 9 de septiembre de 2027 como final del período de exclusividad durante el cual Rosales deberá procurar las conformidades necesarias para alcanzar un acuerdo preventivo con sus acreedores.

Antes de ese vencimiento tendrá lugar la audiencia informativa, convocada para el 3 de septiembre de 2027 a las 11.30, cuando el proceso ya deberá haber avanzado sobre la conformación del pasivo y las negociaciones con los acreedores.

Ese calendario marca el nuevo horizonte judicial de Rosales y cierra, por ahora, el capítulo abierto en junio con su quiebra personal.

La adquisición de Garbarino por Carlos Rosales en 2020

Rosales desembarcó en Garbarino en junio de 2020, cuando tomó el control de la compañía en medio de una situación financiera que ya era compleja y pasó a conducir una de las cadenas de electrodomésticos más conocidas del país.

Hasta entonces, su actividad empresaria había estado concentrada principalmente en el sector asegurador a través de Grupo Prof, a lo que se sumaba su participación como dirigente de San Lorenzo.

Cuando desembarcó en Garbarino, la compañía todavía conservaba una estructura que había llegado a superar los 200 puntos de venta, unos 4.300 empleados y 32 centros de distribución, además de negocios vinculados como Compumundo, Garbarino Viajes, Digital Fueguina y Tecnosur.

Pero durante el 2021 se profundizaron los problemas financieros y operativos que arrastraba la cadena, con conflictos con proveedores y trabajadores, cierre de sucursales y una reducción progresiva de la estructura comercial que terminó llevando a la compañía a solicitar la apertura de su concurso preventivo.

El fracaso del concurso preventivo de Garbarino en 2021

A partir de ese conflictivo escenario,cuando la firma solicitó el concurso preventivo de Garbarino en 2021, debido al deterioro de las operaciones ya había avanzado y la posibilidad de recomponer el funcionamiento mediante negociaciones privadas con los acreedores había quedado atrás.

En aquel proceso, la empresa declaró activos por $14.216,86 millones y pasivos por $25.422,1 millones, cifras correspondientes al estado patrimonial de 2021 y que, por tratarse de valores históricos, no pueden compararse directamente con las bases actuales de los bienes que están siendo liquidados.

El concurso se extendió durante más de cuatro años y atravesó diferentes intentos destinados a conseguir una salida que permitiera evitar la liquidación de la compañía, pero Garbarino finalmente no consiguió las mayorías legales necesarias para homologar una propuesta con sus acreedores.

El fracaso de esa negociación abrió una última instancia mediante el procedimiento de salvataje previsto por la legislación concursal, que tampoco consiguió generar una alternativa que permitiera mantener a la empresa fuera de la quiebra.

Por qué se decretó la quiebra de la cadena de electrodomésticos

Agotadas las instancias para encontrar una salida, el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 decretó la quiebra de Garbarino el 4 de marzo pasado y puso en marcha el proceso destinado a verificar los créditos y liquidar los bienes de la sociedad.

La decisión cerró un concurso que se había prolongado durante más de cuatro años y trasladó el expediente a una etapa diferente, en la cual el objetivo dejó de ser conseguir un acuerdo para preservar la compañía y pasó a ser la realización de los activos disponibles para atender a los acreedores reconocidos.

De ese modo, la empresa que Rosales había adquirido seis años antes comenzó a transitar la última etapa de un proceso que había arrancado con dificultades financieras, continuado con una fuerte reducción de la operación y desembocado finalmente en los tribunales comerciales.

Qué bienes de Garbarino salen a subasta electrónica

La situación derivó en un proceso de liquidación de activos de Garbarino que comenzó a materializarse durante septiembre pasado, cuando la Justicia puso en marcha las primeras subastas electrónicas de bienes que permanecían dentro de Garbarino y Garbarino Viajes, dos sociedades cuyos procesos judiciales tramitan por separado.

En el caso de Garbarino fueron organizados siete lotes con una base conjunta de $9,33 millones más IVA, mientras que Garbarino Viajes incorporó otros cinco lotes con una base total de $13,06 millones. Entre ambos procedimientos, los valores iniciales superan los $22,39 millones.

Los bienes correspondientes a Garbarino incluyen una Citroën Berlingo, zorras hidráulicas, racks y componentes informáticos, equipamiento contra incendios, materiales de rezago y elementos utilizados en los antiguos establecimientos comerciales.

La primera subasta comenzó el 24 de septiembre y finalizará el 7 de octubre a las 12, mientras que el procedimiento correspondiente a Garbarino Viajes comenzó el 1° de octubre y tiene previsto finalizar el 15 de octubre.

Los remates muestran cuánto se redujo la estructura que seis años atrás todavía reunía más de 200 puntos de venta, miles de trabajadores y diferentes negocios alrededor de una de las marcas históricas del comercio argentino.

La realización de esos bienes tampoco agotará necesariamente todos los activos disponibles, porque el destino de la marca Garbarino se analiza por separado de los bienes físicos que ahora están siendo liquidados. La sindicatura solicitó preservar ese activo para evaluar posteriormente una eventual venta.