Marca de ropa Zhoue pasó de los mejores shoppings a concurso por deuda de $6.000 millones

Con el avance de embargos y el agravamiento de su situación financiera, la empresa pidió asistencia judicial y enfrenta futuro incierto
Fachada de un local de ropa Zhoue

Puntos importantes

Checkbox Checked Zhoue (Zowner SA) entra en concurso preventivo por grave crisis.
Checkbox Checked La empresa de indumentaria femenina enfrenta una deuda de casi $6.000 millones y opera mínimamente.
Checkbox Checked Causas: invierno anómalo, altos costos, competencia y problemas de financiamiento.

Otra empresa de indumentaria al borde del abismo se presentó en concurso preventivo de acreedores. Se trata de Zowner SA, la firma detrás de la conocida marca de ropa femenina Zhoue, que recurrió a la Justicia después de varios meses de cierres de locales, problemas para pagar salarios, cheques rechazados y reclamos de sus acreedores. La decisión confirma el deterioro de una compañía que llegó a construir una importante red comercial y que hoy mantiene una actividad mínima.

Tal como venía contando iProfesional, Zhoue estaba al borde de la quiebra y enfrentaba cinco pedidos judiciales para que se decretara su liquidación. Semanas atrás, este medio reveló que la empresa acumulaba más de $2.300 millones entre deudas bancarias en mora y cheques rechazados impagos, mientras liquidaba mercadería y desarmaba buena parte de su estructura.

Ahora, la documentación presentada para solicitar el concurso permite conocer con mayor profundidad la situación. Zowner declaró un pasivo de $5.939,8 millones al 31 de julio de 2026, frente a activos por apenas $1.537,3 millones. Es decir, sus obligaciones superaban en aproximadamente $4.402 millones el valor de los bienes y créditos informados por la propia compañía.

La presentación todavía no derivó en la apertura judicial del concurso, pero representa un cambio importante en la situación de Zhoue. Después de intentar refinanciar compromisos con bancos y proveedores, la empresa busca reordenar sus deudas mediante un procedimiento judicial y evitar que los reclamos individuales terminen por comprometer definitivamente la continuidad del negocio.

De una cadena con presencia en los principales shoppings a mantener apenas dos locales

La historia de Zhoue comenzó en 1998, cuando se constituyó Zowner SA, una empresa dedicada al diseño, la producción y la comercialización de indumentaria femenina. La marca desarrolló colecciones propias y creció mediante una combinación de fabricación local, locales en centros comerciales, franquicias y venta online.

Con los años llegó a tener presencia en:

  • Abasto
  • Alto Avellaneda
  • Unicenter
  • Soleil
  • Distrito Arcos
  • Alto Rosario
  • Patio Olmos

Además de otros puntos de venta en San Isidro y Palermo. Su expansión también incluyó una red de más de veinte franquicias en el interior del país y una estructura productiva que, en su etapa de mayor desarrollo, llegó a emplear a más de 180 personas.

Sin embargo, buena parte de ese negocio ya no existe. En el escrito presentado ante la Justicia, la compañía reconoce que su actividad actual es mínima y que solo conserva dos puntos de venta: uno en Diego Carman 401, en San Isidro, y otro en Unicenter Shopping, donde ofrece una selección reducida de la colección de invierno 2026.

A esos locales se agregan las ventas directas desde fábrica y el comercio electrónico, aunque la propia empresa admite que este último canal registra niveles mínimos de facturación. La situación contrasta con la presencia comercial que Zhoue había conseguido durante sus años de expansión.

La compañía pertenece actualmente a Mauricio Victorio Del Mónaco y Griselda Nora Gelhorn, cada uno con el 50% del capital accionario. Del Mónaco, presidente de Zowner, fue quien firmó la solicitud de apertura del concurso preventivo.

En su presentación, la firma sostiene que sus problemas no comenzaron con una administración deficitaria, sino que fueron consecuencia del deterioro de las condiciones comerciales y financieras que enfrentó la actividad. Para explicar cómo llegó a esta situación, reconstruye una sucesión de dificultades que comenzaron varios años antes de su presentación judicial.

Un invierno que dejó la ropa sin vender y el financiamiento que terminó ahogando a Zhoue

Uno de los episodios que la empresa identifica como determinantes ocurrió en 2023. Después de atravesar las restricciones de la pandemia y recuperar parte de su actividad, Zhoue había conseguido asistencia bancaria y decidió incrementar un 50% su producción para la temporada de invierno. Sin embargo, las temperaturas excepcionalmente altas de aquel año perjudicaron las ventas y dejaron a la compañía con una importante cantidad de mercadería sin comercializar.

En su presentación judicial, Zowner explicó que "un invierno anómalamente cálido, con registros históricos de más de 28°C en agosto según el Servicio Meteorológico Nacional" frustró las ventas de la colección y permitió "vender solo el 20% de lo fabricado", lo que comprometió su situación financiera.

La compañía logró refinanciar los cheques rechazados de aquel período y encontró cierto alivio durante el verano de 2024. Pero la recuperación duró poco. A partir de agosto de ese año comenzaron a combinarse una caída persistente de las ventas, mayores costos operativos y una competencia más fuerte de la indumentaria importada.

El deterioro se profundizó durante 2025. Según sostuvo la empresa ante la Justicia, "la recesión del consumo interno no encontró piso de volumen", una situación que se vio agravada por "políticas de apertura de importación y un tipo de cambio favorable a los importadores". A eso se agregaron los aumentos de las tarifas de servicios públicos y el peso de las obligaciones financieras.

En ese punto, el escrito describe cómo las dificultades comerciales terminaron convirtiéndose en un problema de financiamiento. La compañía señaló que debía afrontar "un pasivo financiero con tasas altas y plazos de repago imposibles de cumplir en base a los volúmenes de venta y precios vigentes".

Además, los proveedores y talleres comenzaron a exigir pagos en plazos cada vez más cortos, mientras que Zhoue continuaba recibiendo cheques diferidos de sus clientes. Esa diferencia entre los tiempos de cobro y de pago la obligó, según reconoció, "a descontar valores en cartera a tasas de hasta el 140% anual".

La empresa explicó que "esta dinámica erosionó el capital de trabajo" y provocó que, desde septiembre de 2025, comenzaran a rechazarse por falta de fondos los cheques que había emitido. A diferencia de lo ocurrido dos años antes, esta vez no consiguió refinanciar la totalidad de sus obligaciones y comenzaron los atrasos salariales.

La situación se agravó durante los primeros meses de 2026. Según la presentación, ARCA trabó embargos sobre sus cuentas bancarias en febrero y, durante marzo, Credicoop, Macro, Provincia, Nación y Santander cerraron sucesivamente las cuentas de la compañía.

Sin acceso a esos canales, Zhoue quedó obligada a trabajar con nuevos proveedores que exigían pagos prácticamente inmediatos. La firma reconoció que debió continuar abasteciéndose "con plazos de pago sumamente cortos, debiendo pagar en efectivo ante la imposibilidad de operar con cuentas bancarias".

Finalmente, Zowner ubicó hacia mediados de abril de 2026 su ingreso formal en cesación de pagos, cuando ya no pudo atender regularmente sus obligaciones comerciales, financieras, fiscales y laborales.

En su defensa, la compañía sostiene que los factores que provocaron la crisis "no resultan hechos aislados ni mucho menos imputables a la administración", sino que se corresponden con el deterioro que, según su interpretación, atraviesa desde 2024 toda la cadena textil, de indumentaria, cuero y calzado en la Argentina.

Una deuda de casi $6.000 millones, 702 cheques rechazados y reclamos laborales

La dimensión del problema aparece reflejada en los números que Zowner acompañó a su presentación judicial. El pasivo declarado asciende a $5.939.814.442,89, una cifra muy superior a los $2.300 millones que iProfesional había identificado en septiembre a partir de los registros bancarios y los cheques rechazados impagos.

La diferencia responde a que el nuevo relevamiento incorpora también obligaciones con proveedores, organismos fiscales y de seguridad social, trabajadores y otros acreedores. No se trata, por lo tanto, de una deuda que haya aumentado en esa proporción durante las últimas semanas, sino de una fotografía más completa de la situación patrimonial de la empresa al 31 de julio.

El mayor compromiso corresponde a:

  • Deudas fiscales y sociales: $2.405,5 millones
  • Proveedores de bienes y servicios: $2.005,1 millones
  • Financiamiento: $1.457,3 millones
  • Obligaciones laborales: $71,9 millones

Del otro lado, Zowner declaró activos por $1.537,3 millones. Buena parte corresponde a mercadería, valuada en $725,4 millones, mientras que sus disponibilidades, entre efectivo, valores a depositar y fondos bancarios, apenas alcanzaban los $46,8 millones.

Los cheques rechazados constituyen otro de los indicadores del deterioro. La documentación concursal identifica 702 cheques rechazados por $1.392,9 millones, correspondientes principalmente al período comprendido entre septiembre de 2025 y enero de 2026. También registra 52 cheques diferidos emitidos y todavía no presentados al cobro, por otros $176,8 millones.

A los problemas comerciales se agregaron las acciones judiciales del organismo recaudador. La empresa informó al menos ocho ejecuciones fiscales por aproximadamente $727,9 millones, con medidas de embargo sobre cuentas y bienes. Además, una comunicación de ARCA del 31 de agosto identificó otras 18 boletas de deuda en gestión judicial.

La crisis también alcanzó al personal. En su presentación, Zowner identifica 34 acreedores laborales y reconoce obligaciones por $71,9 millones, entre salarios, liquidaciones finales y acuerdos pendientes. Esa cantidad corresponde a personas con créditos laborales denunciados y no necesariamente a la dotación que continúa trabajando actualmente en la empresa.

Frente a este cuadro, Zhoue busca que la Justicia habilite el concurso preventivo para negociar con sus acreedores y continuar operando. Entre las medidas solicitadas figura la posibilidad de recuperar canales bancarios, indispensables, según sostiene, para sostener su actividad comercial.

Por ahora, la apertura del concurso todavía está pendiente de resolución judicial.

La presentación representa un nuevo intento de evitar el desenlace que la compañía venía enfrentando a través de los pedidos de quiebra. Pero también deja en evidencia hasta dónde se redujo el negocio de una marca que llegó a tener presencia en algunos de los principales centros comerciales del país y que hoy intenta sostener su actividad con apenas dos locales, ventas desde fábrica y un canal online de escaso movimiento.