Laboratorio Pyam solicitó el concurso de acreedores luego de exportar a 113 países

Laboratorio Pyam alegó crisis operativa y financiera para recurrir a la Justicia con dificultades para pagar salarios, aportes e indemnizaciones
un hombre firmando una documentacion con un martillo de justicia al lado

Una empresa argentina que fabrica pastillas y polvos para potabilizar agua, llegó con sus productos a 113 países y construyó una planta con capacidad para producir 1.500 millones de comprimidos por año ingresó en concurso preventivo de acreedores. La decisión fue tomada después de atravesar una crisis que derivó en despidos, reclamos salariales y dificultades para afrontar obligaciones laborales.

Se trata de Laboratorio Pyam S.A., compañía fundada en 1991 y radicada industrialmente en Gualeguaychú, Entre Ríos que se presentó ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°5, a cargo de María Soledad Casazza, Secretaría N°10, el 8 de septiembre pasado para solicitar la apertura de su concurso preventivo.

El juzgado aceptó el pedido y el expediente quedó registrado bajo el numerosos 15572/2026, y designó como síndico al Estudio Aguilar, Pinedo y Asociados.

La presentación llegó después de que la propia compañía invocó durante un conflicto laboral que sufrió este año una situación de fuerza mayor o falta o disminución de trabajo, al aplicar el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo para avanzar con despidos y plantear indemnizaciones reducidas, explicación que fue cuestionada por el sindicato.

Atrasos salariales y despidos en Laboratorio Pyam

Las dificultades laborales de la empresa habían comenzado a hacerse visibles antes del concurso preventivo si se tiene en cuenta que en 2025, representantes sindicales denunciaron atrasos en los salarios y en los aportes previsionales y de obra social.

En octubre de ese año, el gremio aseguró que estaban pendientes parte del aguinaldo, los salarios de agosto y septiembre y cargas sociales retenidas desde abril.

El conflicto escaló el 31 de marzo pasado, cuando ocho trabajadores fueron informados de sus despidos, de los cuales cinco se presentaron al día siguiente en la planta y, según el sindicato, Recursos Humanos les impidió ingresar.

La protesta derivó en un paro en las instalaciones de Pyam y en la intervención de la autoridad laboral provincial ante la cual la empresa encuadró las desvinculaciones en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo.

Lo hizo para plantear el pago del 50% de las indemnizaciones y posteriormente propuso cancelar ese monto en 12 cuotas.

En mayo, una vez finalizada una instancia de conciliación obligatoria, los trabajadores despedidos mantuvieron un acampe frente a la planta y el gremio denunció que seguía pendiente el salario de abril y que persistían los atrasos en aportes jubilatorios y de obra social.

El conflicto sindical por las indemnizaciones de Pyam

La disputa continuó durante los meses siguientes y en junio pasado se conocieron otras 11 desvinculaciones y, vencida una nueva conciliación obligatoria, Pyam ratificó esos despidos en julio, según informó el Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos.

El conflicto tuvo además una derivación judicial en agosto, cuando la Justicia laboral de Gualeguaychú ordenó la reincorporación de tres delegados gremiales despedidos y la medida se hizo efectiva en la planta.

La deuda bancaria de Laboratorio Pyam en la Central del BCRA

Los registros bancarios de la empresa agregan otra dimensión de la crisis, aunque tampoco permiten establecer por sí solos qué provocó el concurso.

En julio pasado, Laboratorio Pyam registraba aproximadamente $107,6 millones de deuda con cinco entidades financieras, según información que reproduce datos de la Central de Deudores del BCRA.

Banco Credicoop concentraba $63,7 millones y Banco Nación $39,6 millones, mientras que el resto correspondía a American Express, Banco Patagonia y Santander.

La clasificación general de la empresa era situación 1, considerada normal, aunque parte de las obligaciones con Nación y Santander figuraban en situación 2.

En los 27 meses relevados, la deuda financiera había alcanzado previamente un máximo de aproximadamente $329,9 millones.

Más significativa como señal de problemas de liquidez resulta la Central de Cheques Rechazados en donde acumuló 11 por falta de fondos por alrededor de $4,5 millones entre noviembre de 2025 y septiembre pasado.

De esa cantidad, ocho fueron posteriormente pagados y tres, por aproximadamente $2 millones, continuaban impagos en la última consulta disponible.

Uno de esos cheques, por $793.300, fue rechazado el 9 de septiembre, un día después de que la Justicia dispusiera la apertura del concurso.

Los números no equivalen al pasivo concursal ya que la deuda que Pyam deberá negociar puede incorporar obligaciones con trabajadores, proveedores, organismos fiscales y otros acreedores que quedan fuera del sistema financiero.

El concurso preventivo abre precisamente la instancia para determinar ese monto y el Juzgado Comercial N°5 ya fijó el procedimiento mediante el cual los acreedores deberán presentarse ante la sindicatura y acreditar sus créditos. Los informes previstos dentro del expediente permitirán establecer qué obligaciones son admitidas y cuál es la composición efectiva del pasivo sobre el que Pyam deberá negociar una propuesta.

El negocio detrás de las pastillas

La crisis afecta a una compañía con una especialización industrial poco habitual como es la de Pyam, que nació en 1991, durante la emergencia regional provocada por el cólera.

Según la reconstrucción realizada por el INTI, su fundador, Jorge Vigliani, viajó a Irlanda para conocer la tecnología de las pastillas utilizadas para purificar agua en condiciones extremas y luego avanzó con su fabricación en la Argentina.

La compañía desarrolló desde entonces potabilizadores de agua y desinfectantes de superficies en tabletas y polvos efervescentes.

Su planta productiva de Gualeguaychú tiene aproximadamente 8.000 metros cuadrados y una capacidad informada de 1.500 millones de pastillas por año.

Parte de ese desarrollo estuvo asociado a requerimientos internacionales al punto que el INTI trabajó con Pyam en la evaluación de clarificantes, componentes activos y contaminantes, además de ensayos sobre un floculante que logró reducir arsénico en agua durante pruebas técnicas.

Una fuerte escala exportadora

La venta al exterior constituye uno de los principales contrastes con el proceso que ahora enfrenta la empresa.

En mayo de 2025, apenas 16 meses antes de la apertura del concurso preventivo, el INTI informó que Pyam exportaba el 70% de su producción y que sus productos habían llegado a 113 países, principalmente en África, Centroamérica y Medio Oriente.

La compañía buscaba entonces avanzar sobre Brasil y también afirmaba ser el único fabricante de este tipo de productos en la Argentina y la región y uno de tres productores a nivel mundial.

La actividad internacional convirtió así a la planta entrerriana en una base para abastecer mercados donde las pastillas pueden utilizarse para tratar agua en lugares con dificultades de acceso a sistemas seguros de potabilización.

Un importante cliente internacional

La relación internacional de Pyam también aparece respaldada directamente en documentación de UNICEF que incluyó al laboratorio entre las empresas adjudicatarias de un acuerdo de largo plazo para proveer tabletas de purificación de agua de 67 miligramos, junto con Medentech, de Irlanda.

Los registros de compras de la organización internacional permiten también seguir la relación más adelante y determinar que en 2021, le vendió productos por u$s719.903 dentro de la categoría de suministros de agua y saneamiento.