CBSé invierte u$s5 millones en su marca Mateando y amplía su negocio de yerba mate
Puntos importantes
Establecimiento Santa Ana, la empresa detrás de CBSé, desarrolla su marca de yerba tradicional Mateando con una inversión de unos u$s5 millones, que todavía tiene una última etapa en ejecución. La empresa familiar, conducida por su CEO, Sol Orquera, junto con su hermano Juan Lorenzo, también suma sabores a CBSé y exporta a 15 países.
El lanzamiento de Mateando, en 2024, abrió una nueva etapa. Después de décadas de desarrollar yerbas compuestas y saborizadas, la empresa decidió entrar en la categoría de la yerba tradicional. Era un pedido que escuchaban entre clientes y consumidores, y una posibilidad para la que llevaban cerca de diez años preparando el abastecimiento y los procesos productivos.
"La decisión final la terminamos de tomar en 2024 cuando dijimos, bueno, es ahora", recuerda Orquera. Eligieron una yerba suave, de molienda gruesa, bajo contenido de polvo y estacionamiento natural, envasada en origen, en Santa Ana, Misiones.
La inversión corresponde específicamente a esta línea e incluyó la instalación de maquinaria en la planta misionera, donde ya cuentan con tres máquinas destinadas a esos productos, y la preparación del personal para los nuevos procesos. "Del año pasado a este, la categoría Mateando creció 12% en ventas", señala.
La ejecutiva ve posibilidades de ampliar su llegada, aunque reconoce que entrar en la yerba tradicional exige hacerse un lugar entre marcas conocidas. Según Orquera, al momento de la entrevista, Mateando se ubicaba en precios similares a otras propuestas tradicionales y entre un 15% y 20% por debajo de la marca más vendida.
La compañía nació en 1978, cuando Florentino Orquera y María Amelia Elizagaray empezaron a mezclar yerba con hierbas en su casa de San Francisco, Córdoba. Aquella propuesta dio origen a CBSé, que después sumó variedades saborizadas. Hoy sus hijos, Sol y Juan Lorenzo, siguen al frente del negocio, ella como CEO y él como director.
La estructura incluye plantas en Frontera, Santa Fe, y Santa Ana, Misiones, una red de alrededor de 400 productores y entre 280 y 300 empleados, según la temporada. El volumen anual de la compañía ronda los 24,5 millones de kilos, precisa la CEO.
Después de una caída de ventas en 2024, Orquera cuenta que la empresa logró recuperar terreno. "Pudimos recuperarnos y salir adelante con el acompañamiento a los clientes, el desarrollo de productos y el trabajo interno sobre eficiencia y costos", explica.
"Creo que en los momentos de crisis uno tiene que apostar más y pensar cómo trabajar para ser más firmes, más grandes, expandirnos", agrega.
¿Qué papel tienen los nuevos sabores en la expansión de CBSé?
CBSé utiliza las ediciones limitadas para probar sabores antes de incorporarlos a su oferta permanente. En el exterior, las variedades saborizadas también sirven para acercar el mate a consumidores que no crecieron tomando esa bebida, según Orquera.
"Los consumidores son los primeros innovadores", sostiene. Sus padres lo habían visto con las hierbas y después con las cáscaras de cítricos. Hoy, además de esas costumbres, aparecen sabores que se popularizan en otros alimentos y despiertan curiosidad.
Durante el verano de 2026, CBSé lanzó ediciones limitadas de mango picante y chocolate de Dubái para explorar la respuesta del público a combinaciones diferentes de las habituales.
"Nos fue muy bien, tuvo una recepción divertida", cuenta. Los comentarios favorables sobre el mango llevaron a la empresa a incorporarlo a su línea permanente.
"Creo que también es una forma de testear ideas", señala Orquera. La respuesta inicial, agrega, les permitió avanzar con la distribución y empezar a recibir devoluciones de quienes encontraban el producto en los comercios.
En el exterior, los sabores conocidos pueden facilitar el primer acercamiento al mate. Orquera cuenta que distribuidores de Estados Unidos y Latinoamérica encuentran en esas variedades una manera de presentarles la bebida a nuevos consumidores. Una persona que reconoce los frutos del bosque o la naranja tiene una referencia desde la cual empezar a probar. "El mate es como un sabor adquirido", explica.
La compañía exporta a 15 países y, según estima la CEO, destina al exterior alrededor del 7% de su producción. Entre las variedades que llegan a esos mercados menciona frutos del bosque, guaraná, hierbas serranas y naranja. Mateando también comenzó su recorrido exportador. La demanda, aclara, no se limita a argentinos que viven afuera. También se incorporan personas de otras nacionalidades.
"Hay que transformar una cultura también interna en una cultura exportadora", señala. Eso implica preparar documentación, adaptar procesos y trabajar con prácticas que permitan responder a las exigencias de cada destino.
Puertas adentro, Orquera mantiene una disciplina sobre los gastos. "Hay que tomar decisiones, sobre todo estrictas en cuanto a lo que es la preservación del capital, lo que es la caja. Hay que mantener una disciplina de trabajo importante", explica. Desde hace años aplica un presupuesto base cero, que exige revisar y justificar los gastos de cada período.
"Estoy convencida de que sin metodología, sin planificación, en estos momentos es donde te empezás a desarmar. Entonces hay que estar sólidos", sostiene.
Con los productores, pone el acento en la previsibilidad y el cumplimiento de los pagos. En una actividad donde el volumen es determinante y las rentabilidades están ajustadas, considera que respetar los compromisos permite que cada parte pueda organizarse.
La compañía ya prepara otro lanzamiento, aunque Orquera prefiere mantener el sabor en reserva. "Tenemos algo nuevo, pero recién va a ser en marzo su lanzamiento, así que por ahora vamos a enfocarnos en mango, vamos a enfocarnos en Mateando, que tiene para mí mucha oportunidad de crecimiento", concluye.