Chile se alínea con Gran Bretaña para mover buques a Malvinas y sube tensión con Argentina

Punta Arenas alista el zarpe del buque Danstar con rumbo a Malvinas bajo el respaldo británico, mientras crece la inquietud diplomática con Argentina
Chile se alínea con Gran Bretaña para mover buques a Malvinas y sube tensión con Argentina

Puntos importantes

Checkbox Checked Una ruta marítima chilena hacia Malvinas genera gran tensión diplomática con Argentina por la soberanía.
Checkbox Checked Argentina considera detener el buque, citando normativas, aunque su Cancillería descartó tal acción directa.
Checkbox Checked Chile y el Reino Unido defienden el comercio privado, clave para Punta Arenas, pese a las alertas de conflicto.

La tensión con Chile por la decisión de Gran Bretaña de ampliar las conexiones comerciales de Malvinas con el resto del continente sigue ganando temperatura. La puesta en marcha de una nueva ruta marítima entre la ciudad trasandina de Punta Arenas y el archipiélago disparó las alarmas diplomáticas y de inteligencia en ambos lados de la cordillera. A escasos días de que se hiciera pública la preocupación chilena por los cazas F-16 que viene incorporando Argentina, otro foco de tensión con Santiago comienza a cobrar potencia. En concreto, la empresa Easter Island Naviera alista la salida del buque mercante Danstar, una embarcación de bandera chilena con la que procurará inaugurar una conexión comercial periódica destinada a abastecer a las islas argentinas ocupadas por los británicos.

El cruce de declaraciones entre autoridades de ambos países se multiplica y expande a pocas semanas de que zarpe la embarcación, la cual reabrirá una conexión marítima sin operaciones desde 2011. La travesía genera alta preocupación en el gobierno de Chile ante la posibilidad de un "evento crítico" con la Armada Argentina y otras fuerzas nacionales.

El recorrido previsto para el primer viaje, que se llevará a cabo entre noviembre y diciembre, atravesará el Estrecho de Magallanes para luego salir a aguas abiertas hacia Puerto Argentino.

En un principio, la compañía evaluó navegar por el Mar de Drake para eludir cualquier fricción internacional, pero esa alternativa fue descartada en Santiago por considerarla una renuncia implícita a los derechos de navegación sobre el estrecho. La decisión de cruzar por Magallanes situará a la embarcación en el mar territorial argentino una vez que abandone esa senda.

Alertas de inteligencia militar y la postura argentina

Informes de inteligencia militar citados por medios trasandinos como BioBio consideran que el escenario más complejo se dará cuando el Danstar abandone el estrecho y avance por aguas bajo jurisdicción argentina. Los reportes chilenos temen una eventual interceptación o captura de la embarcación por parte de la Prefectura Naval Argentina (PNA) o la misma Armada Argentina.

El marco regulatorio local le otorga sustento a esa hipótesis. El Decreto 256/2010 exige autorización previa a todo buque que pretenda transitar entre el continente y las islas o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas con ese destino. A esto se suma el Decreto 457/2021 sobre la Directiva de Política de Defensa Nacional, que fijó pautas de control en el Atlántico Sur.

La postura argentina fue reafirmada recientemente en el Congreso por el perito naval y presidente de la Liga Naval Argentina, Fernando Claudio Morales.

"Chile va a hacer zarpar su primer buque de bandera chilena con carga logística para el emprendimiento Sea Lion. El artículo 19 de la Convemar dice claramente que ante cualquier amenaza o puesta en riesgo de la soberanía nacional puede ser considerado paso no inocente por lo cual el buque puede ser detenido", advirtió el especialista.

Morales remarcó que corresponderá a la Cancillería argentina determinar si se instruye el protocolo correspondiente al salir del estrecho. Cabe señalar que la posibilidad de detención expresada por Morales fue posteriormente descartada por Pablo Quirno, actual canciller argentino.

Por su parte, el embajador de Argentina en Chile, Jorge Faurie, abordó la controversia marcando la postura de su gobierno y haciendo un llamado a las autoridades locales a no alterar el compromiso con las pretensiones de soberanía nacional sobre el archipiélago.

"Son una realidad de comercio que debe mantenerse siempre estrictamente en el área de comercio. Lo más importante es no alterar el compromiso de respeto de la soberanía argentina sobre las islas", apuntó el diplomático.

El respaldo británico a la acción chilena

En su primera visita a Magallanes como embajador del Reino Unido, David Concar defendió el próximo viaje del buque chileno Danstar, asegurando que responde a una iniciativa comercial privada. En cita reciente con el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, el diplomático del Reino Unido evitó profundizar en la polémica con el gobierno de Javier Milei e insistió en el carácter comercial del trayecto.

"No me corresponde comentar las reacciones ni las opiniones de otros países sobre este asunto. Como he dicho, se trata de una iniciativa comercial privada de origen chileno que, según entiendo, está diseñada para atender los intereses comerciales de ambas comunidades, una en las ‘Islas Falkland’ (Malvinas) y otra integrada por empresarios de Magallanes", afirmó Concar.

Tras el encuentro, el embajador reforzó la posición de su país frente a las Islas Malvinas afirmando que no tienen ninguna duda sobre la soberanía del archipiélago y el apoyo a la autodeterminación de los isleños.

A su turno, el ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros, pidió prudencia e intentó poner paños fríos a la controversia. Barros defendió el trayecto hacia el archipiélago y descartó que ponga en riesgo las relaciones diplomáticas: "No hay nada que responder a nadie. Una de las cosas que asegura la legislación vigente es el ejercicio legítimo del comercio nacional e internacional. Aquí hay acuerdos políticos y esperamos la prudencia de todas las personas involucradas".

Asimismo, el funcionario sostuvo que "todo barco que sale del Estrecho de Magallanes, su navegación no puede ser restringida ni condicionada por nadie", remarcando que las inspecciones deben ajustarse a convenios internacionales.

En tanto, el alcalde de Punta Arenas reiteró que Chile no está incumpliendo ningún tratado: "Nosotros no estamos violentando bajo ningún punto de vista ningún tratado internacional. Lo que estamos haciendo es generar un comercio que hoy lo tiene Uruguay con las islas y que dice relación con abastecer a las familias que viven en las islas".

"Por tanto, las pymes de nuestra ciudad están muy contentas de tener vinculaciones con las pymes de las islas y no es más que eso", subrayó.

Un negocio millonario en disputa

Detrás del movimiento logístico se juega una disputa comercial estratégica para la Región de Magallanes. El mercado de insumos para las islas representa un movimiento superior a los u$s20 millones anuales en rubros que abarcan materiales de construcción, maquinaria, alimentos, combustibles y suministros agrícolas.

Según medios chilenos, Punta Arenas busca transformarse en un centro de abastecimiento regional y competir de manera directa con el flujo que desde hace años se canaliza desde Montevideo, Uruguay.

La ventaja de la ciudad chilena es logística: la distancia marítima hacia las Malvinas es 1.100 kilómetros menor que desde la capital uruguaya. La iniciativa contó con respaldo del sector privado local tras encuentros entre 60 empresas de Magallanes y 132 entidades del archipiélago.

Pese a las advertencias de inteligencia, La Moneda descartó escoltar la nave con unidades de la Armada de Chile por tratarse de una operación privada. Asimismo, la fecha exacta del zarpe se mantiene bajo estricta reserva para minimizar las posibilidades de una escalada.

Desde Easter Island Naviera enfatizaron que el viaje responde estrictamente a un emprendimiento comercial regido por el derecho internacional.

No obstante, en el Poder Ejecutivo chileno admiten que cualquier acción de la Prefectura o la Armada argentina en aguas territoriales forzará una respuesta diplomática por demás contundente, en un episodio que vuelve a encender las fricciones bilaterales y se suma a la reciente polémica por el decreto argentino sobre un eventual "control conjunto" del Estrecho de Magallanes.

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