Lácteos Verónica busca volver a producir, tras meses paralizada y sin pagar sueldos

La histórica láctea santafesina, en concurso preventivo y con salarios impagos desde febrero, evalúa reactivar su planta de Lehmann
Lacteos veronica busca volver a producir

Puntos importantes

Checkbox Checked Lácteos Verónica reactiva su planta Lehmann. Acuerdo a fasón con Santa Clara inicia en noviembre para producir leche en polvo.
Checkbox Checked Trabajadores escépticos, adeudados hace meses. La empresa enfrenta profunda crisis financiera y procesos judiciales.
Checkbox Checked Reactivación incierta. Ventas de otras plantas pendientes de aprobación. Faltan detalles sobre pagos y personal.

Después de meses de silencio, Lácteos Verónica volvió a dar señales de actividad. Este lunes por la mañana, el gerente de la planta de Lehmann, en el centro de Santa Fe y a pocos kilómetros de Rafaela, reunió a los trabajadores para anticiparles que la empresa podría reactivarse con un acuerdo de producción a fasón.

El gerente, Santiago Meyer, habló de un contrato con la firma Santa Clara, oriunda de Villa María, para elaborar leche en polvo, según publicó la periodista Elida Thiery en Bichos de Campo. El esquema comenzaría a regir el 1 de noviembre y exigiría que primero se ponga en marcha el personal de mantenimiento, de modo que después una parte de los operadores pueda retomar sus tareas. La reactivación también implicaría volver a poner en funcionamiento el trabajo de seguridad, limpieza y hasta el comedor de la planta.

La cautela de quienes esperan hace meses

Los detalles todavía son escasos. La reunión debió suspenderse por un episodio violento entre un trabajador, que acumula casi un año de deuda salarial, y el gerente. Ese mismo día ingresaría algo de material para ir preparando la producción y que en las próximas horas podría convocarse un nuevo encuentro, ya con precisiones sobre cuánto personal se beneficiaría, cómo se pagarían los salarios adeudados y qué ocurrirá con las deudas.

Los trabajadores cobraron por última vez en febrero y arrastran atrasos desde 2025. Por eso la noticia genera esperanza, pero también desconfianza. No sería la primera vez que se anuncia una salida que no llega. Entre septiembre y diciembre del año pasado se pactaron contratos de producción para terceros que debían traducirse en leche en polvo y que no se cumplieron, lo que agrandó las deudas en lugar de reducirlas.

Lácteos Verónica: de procesar un millón de litros por día a la parálisis

Lácteos Verónica fue fundada en 1923 por la familia Espiñeira, de origen español, y desde los años sesenta tiene base industrial en Santa Fe. En sus mejores momentos llegó a procesar más de un millón de litros diarios, exportaba a Argelia y a mercados de Medio Oriente y facturó ventas al exterior por más de 102 millones de dólares. En plena pandemia incluso batió récords de ventas. Sin embargo, los problemas venían de antes. En 2019 la empresa había atravesado un Procedimiento Preventivo de Crisis y había logrado reestructurar sus pasivos.

La crisis actual se profundizó en abril de 2025, cuando dejó de pagar salarios con regularidad, y a mediados de ese año las tres plantas quedaron paralizadas. La compañía presentó entonces un nuevo Procedimiento Preventivo de Crisis, con un plan de ajuste que el gremio Atilra rechazó. En septiembre de 2025 se concretó la separación de Las Becerras S.A., la empresa agropecuaria de la familia que abastecía de leche a la industria. Con la división en tercios, esa leche cruda se derivó a otras pymes del sur santafesino y Verónica se quedó sin materia prima propia. El episodio alimentó denuncias de presunto vaciamiento. Unos 150 tambos que enviaban leche a la planta comenzaron a organizarse para reclamar deudas millonarias.

En diciembre de 2025 la empresa incumplió el cronograma de pagos semanales acordado con Atilra y los trabajadores frenaron la actividad en Clason, Lehmann y Suardi. En enero, Clason estaba completamente detenida por falta de leche cruda y unos 700 trabajadores se encontraban sin ingresos regulares. En la Legislatura santafesina se conformó una mesa interdisciplinaria con trabajadores, gremio, productores y proveedores para intentar recuperar la empresa, pero la familia propietaria evitó dar explicaciones públicas.

Concurso, balances y venta de plantas

En agosto, Verónica se presentó en concurso preventivo ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 17, a cargo de Federico Güerri. Los balances incorporados al expediente muestran que, al 30 de junio, la empresa tenía activos por 109.234 millones de pesos frente a un pasivo de 118.496 millones, unos 80 millones de dólares. A eso se suman más de 2.900 cheques rechazados por más de 11.200 millones de pesos y una deuda bancaria cercana a los 4.745 millones. En su presentación, la dirección atribuyó la caída al derrumbe del consumo, el aumento de los costos fijos, el encarecimiento del crédito y la falta de capital de trabajo para comprar materia prima. De más de 700 empleados, la plantilla se redujo a 362.

Antes de ir a la Justicia, el 2 de julio, la firma había firmado boletos de compraventa por sus dos plantas más grandes. La de Clason se pactó en 9 millones de dólares con Lacterra y la de Suardi en 6,5 millones con Copalac, con pagos en tres cuotas a 18, 30 y 42 meses y garantías hipotecarias. Ambas operaciones están atadas a contratos de fasón y a la autorización del juzgado. Las dos compradoras se constituyeron apenas semanas antes de cerrar los acuerdos, un dato que encendió dudas en el sector. La planta de Lehmann, con 112 empleados, quedó fuera de esas transferencias y permanece parada. Es justamente allí donde ahora se habla de reactivar.

Un sector con otras heridas abiertas

La situación de Verónica se inscribe en un momento delicado para la industria láctea. SanCor fue declarada en quiebra en abril por la Justicia de Rafaela, con una deuda superior a los 120 millones de dólares, y pasó de 914 empleados a dar de baja a 736 de ellos. Sus seis plantas y sus marcas salieron a la venta con una base de 52,1 millones de dólares, aunque un pedido de un empresario frenó el proceso hasta que un fallo de septiembre volvió a habilitar la licitación.

Algo parecido ocurre con ARSA, la firma que elaboraba yogures y postres de la marca SanCor. Entró en concurso en 2024, dejó de operar en mayo de 2025 y fue declarada en quiebra a fines de ese año. La Nueva Vicentin intentó quedarse con ella por compra directa, pero el juez dispuso que todas las propuestas compitan en igualdad de condiciones.

La quietud de Verónica y de SanCor tiene un costo que excede a las empresas. Se reduce la capacidad de procesar leche justo cuando se acerca una primavera de mayor producción, y eso afecta a toda la cadena, desde el tambo hasta la góndola.

Qué falta definir

Más allá del anuncio, quedan varias respuestas pendientes. No está claro cuántos trabajadores volverían a sus puestos ni cómo se saldarán los salarios adeudados. Tampoco se conoce el alcance del contrato con Santa Clara ni si el juzgado del concurso autorizará las ventas de Clason y Suardi. Hasta que esos puntos se aclaren, la reactivación de Lehmann seguirá siendo, por ahora, una posibilidad.

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