Zhoue pasó de más de 24 franquicias a dos locales y debe casi $6.000 millones

La dueña de la marca de indumentaria femenina declaró activos por $1.537 millones y 702 cheques rechazados. Busca reordenar sus deudas en la Justicia
Local de ropa Zhoue, letras negras iluminadas sobre cartel gris. Vidriera con maniquíes

Zowner SA, la empresa detrás de la marca de ropa femenina Zhoue, solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores después de acumular un pasivo de $5.939,8 millones y registrar 702 cheques rechazados por $1.393 millones. 

La firma, que en su mejor momento llegó a operar ocho locales propios, más de 24 franquicias y una planta con más de 180 trabajadores, redujo su actividad a tan solo dos puntos de venta físicos.

El estado patrimonial presentado por la compañía, con cifras al 31 de julio de 2026, muestra un fuerte desequilibrio marcado, ya que los activos tan solo sumaban $1.537,3 millones, unos $4.402 millones menos que las obligaciones declaradas.

De tener locales en los principales shoppings a sostener una operación mínima

Zowner construyó durante más de dos décadas un negocio que combinaba diseño, producción y venta de indumentaria femenina. Zhoue llegó a tener presencia en centros comerciales como Abasto, Alto Avellaneda, Unicenter, Soleil, Distrito Arcos, Alto Rosario y Patio Olmos, además de locales en San Isidro y Palermo. Su expansión incluyó una red de franquicias en distintas provincias.

La estructura se redujo hasta quedar con dos puntos de venta: uno en la calle Diego Carman, en San Isidro, y otro en Unicenter Shopping. Según la información incluida en la presentación judicial, la oferta comercial se limitaba a una selección de la colección de invierno de 2026. 

La compañía también mantenía ventas directas desde fábrica y un canal de comercio electrónico con operaciones mínimas. Asimismo, el recorte alcanzó al empleo. 

La empresa informó que tenía 18 personas en relación de dependencia al momento del relevamiento, mientras que el expediente identificó 34 acreedores laborales y compromisos por $71,9 millones en salarios y liquidaciones finales. La diferencia entre ambos datos responde a que el listado de acreedores también puede incluir exempleados.

Cómo se deterioraron las cuentas de Zhoue

En la presentación judicial, la empresa atribuyó el inicio de sus dificultades a una decisión de aumentar la producción para la temporada de invierno de 2023. Según su relato, después de obtener asistencia bancaria, incrementó un 50% la fabricación prevista, pero un invierno inusualmente cálido perjudicó la venta de las prendas. 

La firma sostuvo que logró colocar apenas el 20% de lo producido, lo que dejó mercadería sin vender y compromisos financieros por afrontar. La compañía afirmó que consiguió refinanciar parte de las obligaciones y tuvo una recuperación parcial durante el verano siguiente. 

Sin embargo, señaló que la situación volvió a complicarse desde agosto de 2024, con menores ventas, costos operativos elevados y dificultades para financiar el capital de trabajo. También, según la empresa, parte del deterioro se dio por la fuerte competencia con productos importados.

En paralelo, tuvo problemas por el financiamiento. Según la compañía, una gran parte de sus ventas las cobraba a través de cheques diferidos, mientras que sus proveedores y talleres reclamaban plazos de pago más cortos. 

Para obtener liquidez, recurrió al descuento de esos valores en el mercado financiero y aseguró que llegó a afrontar tasas de hasta el 140% anual. La tensión terminó trasladándose a los pagos. 

Entre septiembre de 2025 y enero de 2026, Zowner registró 702 cheques rechazados por falta de fondos, por un total cercano a $1.393 millones. La empresa ubicó el inicio formal de su cesación de pagos a mediados de abril de este año.

Deudas fiscales, proveedores y reclamos judiciales

El pasivo declarado permite dimensionar las obligaciones que enfrenta la firma. El principal componente corresponde a deudas fiscales y sociales, por $2.405,5 millones. Le siguen los compromisos con proveedores de bienes y servicios, por $2.005,1 millones, y las obligaciones financieras bancarias, por $1.457,3 millones. Las deudas laborales suman otros $71,9 millones.

La disponibilidad inmediata de fondos también refleja las dificultades de la empresa para atender los vencimientos. Aunque declaró activos por $1.537,3 millones, estos incluyen mercadería, créditos por ventas y saldos impositivos a favor. El efectivo, los valores a depositar y los fondos bancarios totalizaban apenas $46,8 millones al cierre de julio.

A ese cuadro se suman ocho ejecuciones fiscales iniciadas por ARCA, por aproximadamente $727,9 millones, y cinco pedidos de quiebra presentados por acreedores comerciales. 

La empresa también enfrenta reclamos relacionados con contratos de alquiler y obligaciones comerciales. Entre ellos figura una demanda de Cencosud vinculada con el local de Unicenter, por $25,9 millones, además de otras causas promovidas por IRSA y Arcos del Gourmet.

En marzo, Credicoop, Macro, Banco Provincia, Nación y Santander cerraron las cuentas corrientes de la compañía. Zowner solicitó una medida cautelar para que se ordenara su reapertura, sin autorización para girar en descubierto, con el argumento de que necesitaba recuperar una operatoria bancaria básica.

El contexto de la industria textil

La situación de Zhoue se produce en un escenario complejo para la actividad textil. Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en junio de 2026 el sector trabajó al 46,6% de su capacidad instalada y acumuló una caída de la producción del 24,4% durante el primer semestre.

La solicitud de concurso preventivo busca encauzar las deudas y preservar la actividad que todavía mantiene. La continuidad del negocio dependerá de la evolución del proceso judicial, de las negociaciones con los acreedores y de la capacidad de la compañía para sostener sus operaciones con una estructura comercial muy inferior a la que llegó a desarrollar.