Dos hermanas crearon DACAL, un emprendimiento que crea ropa de diseño con trajes viejos
Puntos importantes
En una época signada por la moda rápida, el descarte acelerado y la producción masiva, el proyecto DACAL propone detener el reloj para rescatar materiales, oficios y saberes. Nacido en 2014 de la mano de la diseñadora textil Flor Dacal y su hermana Lola, realizadora audiovisual, este emprendimiento argentino de diseño sustentable surgió para transformar la industria de la indumentaria a través del upcycling (reciclaje creativo con valor agregado), la recuperación histórica y el consumo consciente.
"La ropa es solo la punta del iceberg de nuestro proyecto", describe Flor Dacal en diálogo con iProfesional. "Nuestro proyecto funciona mediante un modelo colaborativo no tradicional en la industria de la moda, integrando equipos multidisciplinarios de artistas, productores, fotógrafos y diseñadores que se articulan para desarrollar colecciones limitadas, talleres, seminarios y alianzas corporativas", enfatiza.
Además de las hermanas Dacal integran el proyecto Javier Olivera, diseñador y artista escénico, Sofia Cavanna, artista visual, Valentina Carballo, productora cultural, Verónica Gerez, música y actriz y Mumi Bruschi, fotógrafo. A ellos se suman cortadores, costureras y talleres de confección, según cada proyecto. A ellos se suman cortadores, costureras y talleres de confección, según cada proyecto.
Tras celebrar diez años de trayectoria con un rebranding, una renovada plataforma web y distinciones de alto impacto —como el premio DAE (Diseño Argentino Exponencial) en 2023, el premio FedEx y el apoyo de Mecenazgo Cultural durante cuatro años consecutivos—, la marca demuestra que el diseño sustentable también es un vehículo de memoria e identidad.
Cómo rescatan telas y oficios de la industria argentina
El corazón productivo de DACAL late al ritmo de la historia argentina. La marca se dedica a rescatar trajes antiguos, uniformes, telas y remanentes industriales que abarcan desde los años 70 hasta los 2000, provenientes de sastrerías, fábricas y comercios que cerraron sus puertas durante los distintos ciclos de desarme industrial en el país.
"Nos interesa poner en valor nuestra industria nacional y evidenciar los períodos de apertura comercial indiscriminada y la crisis de la indumentaria nacional por las importaciones que afectaron al sector. Con cada política económica que provocó el cierre de empresas textiles y de indumentaria, hay eslabones de la cadena y calidades de fibras y materiales textiles que se perdieron y jamás se volvieron a fabricar", explica Dacal.
El mapa de este rescate abarca históricos polos textiles porteños como el barrio de San Cristóbal, la calle Alsina, las icónicas sastrerías de Avenida de Mayo y talleres del Conurbano bonaerense.
"Hace más de 12 años que me dedico a rescatar telas, trajes e historias. Y nunca me he quedado sin materiales. Esto muestra cuán grande ha sido nuestra industria textil y de indumentaria", afirma.
Para la diseñadora, estas prendas antiguas conservan una trazabilidad única que documenta una época en la que la ropa se producía localmente, antes de la deslocalización que trasladó la industria de la indumentaria global hacia los países asiáticos.
Diseños únicos con atención personalizada
En su estudio showroom y taller de Buenos Aires —donde conviven la atención al público con la producción y la venta online— DACAL impulsa el regreso a la experiencia de la modista o el sastre tradicional.
A través de su línea de trajes recuperados a medida, cada cliente participa activamente del proceso. "Desde que se toman las medidas y se encarga su confección, cada prenda personalizada puede llevar 15 días. Reivindicamos la cultura de esperar por la ropa y ser parte de su creación. Hacemos que cada confección se adapte al cuerpo de la persona y no al revés", destaca Flor.
Además de los canales de venta propios, la marca participa activamente en pop-ups y ferias de arte y diseño, donde conviven la indumentaria, la música, las artes visuales y el teatro.
Junto al diseño de sus colecciones —como la línea Básicos, que reinventa los clásicos trajes de sastrería en conjuntos para el día a día sin distinción de género y aptos para todos los cuerpos—, el emprendimiento desarrolla alianzas corporativas.
Entre sus colaboraciones más importantes Dacal menciona un trabajo de cuatro años con la marca OMBÚ para reciclar uniformes de trabajo en nuevas prendas. Y destaca que este proyecto fue distinguido con el Sello Buen Diseño.
Qué impacto ambiental genera el modelo de DACAL
Frente a la lógica extractivista de múltiples colecciones al año, DACAL trabaja exclusivamente con materiales preexistentes a los que brinda una segunda oportunidad. Según datos de la propia compañía, desde su creación, en los talleres de Dacal se reciclaron más de 2.700 prendas y 622 kilos de tela. Con esto se evitó liberar más de 11 mil kilos de CO2 a la atmósfera y el uso de 6.900 litros de agua.
Pero el impacto ambiental positivo no es el único que persigue la marca, sino que también busca dejar una huella positiva en las comunidades a partir de capacitar a otros emprendedores y diseñadores.
A través de seminarios y talleres de costura manual y reciclaje, buscan rescatar oficios que antes se transmitían en las escuelas y hogares. Muchos de los asistentes a sus cursos terminan creando sus propios emprendimientos de moda circular.
Este enfoque integral no solo permitió que la marca se expanda desde Buenos Aires a otras regiones del país, sino que abrió las puertas de la internacionalización. Gracias a residencias artísticas y giras internacionales, Flor Dacal llevó su propuesta a países como Chile, España, Reino Unido, Francia y Alemania, participando en ferias y dictando talleres en ciudades como Barcelona, Madrid, Londres y Birmingham.
"Al viajar descubrimos que la reutilización creativa también conecta con la historia de otros países que vivieron procesos similares de abandono industrial. La ropa no es solo una necesidad de abrigo o una moda; es cultura, memoria e identidad. Lo que te ponés comunica quién sos, y recuperar materiales, conocimientos y oficios es una forma de construir un futuro más sostenible", concluye la fundadora.