San Miguel completa su reconversión y reordena la deuda hasta 2034

La citrícola completa su reconversión industrial, estira vencimientos por casi 10 años y destina nuevos fondos a terminar su plan de inversiones
Vista aérea de la planta San Miguel

Puntos importantes

Checkbox Checked San Miguel obtuvo $81M: extiende deuda a 2034, financia su reconversión estratégica.
Checkbox Checked Prioriza el limón industrial, abandonando la exportación de fruta fresca para enfocar su negocio.
Checkbox Checked Este giro desde 2022 la convirtió en líder global de ingredientes naturales derivados del limón.

San Miguel completó una operación financiera por u$s81 millones que le permitirá extender hasta 2034 una parte de los vencimientos de su deuda y financiar la etapa final del proceso de reconversión con el que transformó su negocio durante los últimos años.

La información surge de un hecho relevante enviado por la mayor productora de limones de la Argentina y del mundo a la Comisión Nacional de Valores (CNV), el pasado 23 de octubre.

En el documento, la empresa admite que quedaron cumplidas las condiciones necesarias para ejecutar el segundo y último desembolso de ese plan, por u$s10 millones.

La operación había sido estructurada el 29 de junio por S.A. San Miguel junto con San Miguel Uruguay, Samifruit Uruguay y San Miguel International Investments mediante una modificación del acuerdo financiero que el grupo mantenía desde 2018 con organismos internacionales.

El primer desembolso, por u$s71 millones, había quedado habilitado el 8 de julio y con los u$s10 millones restantes quedaron ejecutados los desembolsos previstos en el nuevo esquema.

La información comunicada a la CNV establece además que la operación tiene tres objetivos que son los de modificar las condiciones de una parte del financiamiento de largo plazo; cancelar préstamos otorgados por BID Invest en 2018 y obtener nuevo financiamiento.

También se explica que el segundo desembolso será destinado al plan de inversiones de capital correspondiente a la etapa final de la reconversión estratégica de las prestatarias.

El paquete fue estructurado con la Corporación Financiera Internacional (CFI), la institución del Grupo Banco Mundial orientada al sector privado; BID Invest y Rabobank.

La documentación sobre el nuevo financiamiento precisa que la CFI y el BID Invest aportan cada uno un préstamo A de u$s20,25 millones, mientras Rabobank participa con dos préstamos B de hasta u$s20,25 millones cada uno.

La operación financia tanto el programa de inversiones 2025-2027 como la refinanciación de pasivos de San Miguel.

Los vencimientos se desplazan

El acuerdo también modifica el calendario financiero que deberá afrontar la compañía durante los próximos años y recuerda que los principales vencimientos de capital comenzarán en 2028 y tendrán un esquema de amortización creciente hasta 2034.

Se aclara además que la vida promedio del financiamiento es de aproximadamente seis años, contempla dos años de gracia, tiene un plazo final proyectado de ocho años y la tasa pactada es variable y equivale a SOFR más 6 puntos porcentuales, aproximadamente 9,8% nominal anual según la estimación informada por San Miguel al estructurarse la operación.

El esquema incluye además garantías sobre activos, al punto que las compañías prestatarias asumieron obligaciones solidarias de pago y el compromiso de mantener o constituir hipotecas, prendas y otras garantías reales en la Argentina, Uruguay y otras jurisdicciones.

La operación continúa, además, un proceso de reorganización financiera previo informado por San Miguel en enero pasado, tras cerrar un canje por u$s110 millones, con una adhesión cercana al 90%, como una primera etapa de la extensión de sus vencimientos.

El financiamiento acompaña otro negocio

Todo este movimiento está vinculado con una transformación productiva que comenzó en 2022 y que modificó el perfil de un grupo que durante décadas había combinado producción agrícola, procesamiento industrial y exportación de fruta fresca.

Ese año San Miguel decidió abandonar progresivamente la comercialización internacional de fruta fresca y concentrarse en el procesamiento industrial del limón y pasó a orientar el negocio hacia ingredientes utilizados por fabricantes de alimentos, bebidas, fragancias y otros productos de consumo.

La descripción actual del proceso productivo de San Miguel define a la compañía como productora exclusivamente de ingredientes naturales derivados del limón, entre los que se encuentran jugos, pulpas, cáscaras, aceites y esencias.

La empresa informa además que actualmente posee más de 100 clientes distribuidos en los cinco continentes y procesa alrededor del 18% de los limones industrializados a nivel mundial.

El cambio de modelo implicó también desprenderse de operaciones que habían formado parte de la expansión internacional, como la venta de su negocio en Perú en 2022; la salida de la fruta fresca de exportación en la Argentina y Uruguay y también el abandono de ese segmento en Sudáfrica.

La explicación de San Miguel sobre su cambio estratégico señala que la decisión fue concentrarse íntegramente en la actividad industrial, mantener su producción agrícola en la Argentina y desarrollar capacidad de procesamiento en los otros mercados donde continuó operando.

Como parte de esa estructura, mantuvo la planta de Famaillá, en Tucumán, y sumó capacidad industrial en Paysandú, Uruguay, y Sudáfrica.

Dónde conserva el núcleo productivo

De todos modos, el proceso de salida de la fruta fresca no significó el retiro de San Miguel de su actividad primaria en la Argentina al punto que Tucumán continúa siendo uno de los centros productivos e industriales de la compañía y Famaillá conserva un papel central en el procesamiento.

La información difundida por el grupo al cumplir 70 años indica que la planta tucumana procesa unas 240.000 toneladas de limón por año; compra alrededor de 100.000 toneladas anuales a 35 pequeños y medianos productores de la provincia, vinculados con aproximadamente 4.000 hectáreas de plantaciones.

San Miguel mantiene además un vivero con capacidad superior a 50.000 plantas por año, destinado tanto a la renovación de sus propias plantaciones como al abastecimiento de otros productores.

La estructura permite combinar fruta producida por la compañía con compras a terceros si se tiene en cuenta que la mitad de las necesidades de la planta de Famaillá proviene de producción propia y el resto se completa principalmente mediante compras a productores.

Pero ese proceso de transformación también se extendió hacia otros mercados internacionales como Uruguay, donde San Miguel desarrolló su planta de Paysandú con capacidad proyectada para procesar 100.000 toneladas, mientras que en Sudáfrica mantuvo una estructura industrial con una capacidad del mismo orden.

De la fruta fresca a los ingredientes

Más allá de la estrategia de negocios actual, el giro iniciado por el grupo en 2022 modificó un modelo construido durante décadas.

San Miguel nació en Tucumán el 22 de diciembre de 1954 y posteriormente avanzó desde la producción agrícola hacia la industrialización y la exportación.

Durante su expansión internacional sumó operaciones en Uruguay, Sudáfrica y Perú y llegó a combinar campos, plantas de empaque, procesamiento industrial y comercialización de fruta fresca.

En el 2018, la CFI describía a San Miguel como una empresa integrada verticalmente que producía y comercializaba cítricos frescos e industrializados y contaba con más de 9.760 hectáreas productivas distribuidas entre Argentina, Perú, Sudáfrica y Uruguay.

En aquel momento, el negocio de fruta fresca todavía era uno de los pilares de la compañía, con la comercialización de limones, naranjas y mandarinas y la incorporación de paltas y uvas de mesa mediante la compra de Agrícola Hoja Redonda en Perú.

Cuatro años después comenzó el recorrido inverso pero siempre conservando su condición de sociedad cotizante y con una conducción vinculada con los grupos empresarios que participaron históricamente de su desarrollo.

La composición actual del directorio informada por San Miguel tiene a Martín Otero Monsegur como presidente y Gonzalo Tanoira como vicepresidente.

También integran el cuerpo Luis Roque Otero Monsegur, Alejandro de Anchorena (h), Cristián López Saubidet, Agustín Otero Monsegur, Arturo Tomás Acevedo y Diego Antonio Blasco. Manuel Suárez Altuna ocupa actualmente el cargo de CEO.