Diarco cierra sucursales: los factores que golpean al gigante de los mayoristas

La firma acaba de cerrar un punto de venta en Neuquén y suma cuatro bajas en dos meses. Esto, en un mercado golpeado por la contracción del consumo
Diarco cierra sucursales: los factores que golpean al gigante de los mayoristas

El derrumbe del consumo y la perspectiva de escasa recuperación del poder adquisitivo en el corto plazo sigue pegando de la peor forma en el ámbito de las grandes superficies y las cadenas en general. El contexto actual es de dificultades comerciales y financieras para la gran mayoría de los supermercados, el retail y los mayoristas, que en varios casos deben cerrar sucursales y reducir sus respectivas dotaciones de personal. A tono con esto, y producto del desplome de las ventas en el consumo masivo y el impacto de los costos fijos, la firma mayorista Diarco bajó de forma definitiva la persiana de su sucursal ubicada en la localidad de Junín de los Andes, en la provincia de Neuquén. Se trata del cuarto punto de venta que la empresa desactiva en menos de dos meses.

La medida en cuestión no solo profundiza la preocupación por las fuentes laborales que se ven afectadas, sino que confirma la aceleración del recorte de estructura que la empresa viene aplicando en el mercado interno.

En Junín de los Andes, la decisión de la firma de poner fin a las operaciones de su local en la Colectora 9 de Julio 1125 representó un golpe muy duro para la economía local. La salida de una cadena de alcance nacional vuelve a plantear interrogantes sobre la situación del sector comercial y las posibilidades reales de sostener el empleo en un escenario complejo, atravesado por la retracción del consumo, la caída de las ventas y las crecientes dificultades que enfrentan numerosas familias para sostener su poder adquisitivo.

Más allá de las consecuencias comerciales, el cierre de la sucursal puso en primer plano la situación de los trabajadores afectados por la medida, que podrían llegar a la docena. Ahora, el personal ligado a la sucursal de Diarco que dejó de operar enfrenta la incertidumbre de buscar otras fuentes de ingresos.

Recortes en Luján, Zárate y Tres Arroyos

Este cese de operaciones se sumó a la reciente baja de persianas del local ubicado en Jáuregui, en el partido de Luján. Instalada a la altura del kilómetro 72 de la vieja ruta 5, la sucursal había comenzado a funcionar a principios de 2021 en plena pandemia.

En su momento, la apertura se concretó tras superar reclamos de vecinos y comerciantes locales ante el Concejo Deliberante, quienes afirmaban que la llegada del autoservicio afectaría duramente las ventas del comercio de cercanía. Tras permanecer en actividad durante más de cinco años, la caída de las ventas determinó su cierre definitivo, lo cual dejó como consecuencia la pérdida de cerca de 30 puestos de trabajo directos.

Poco antes, la empresa había aplicado medidas similares en Zárate y Tres Arroyos. En el microcentro de Zárate, Diarco cesó las actividades de un local inaugurado apenas seis meses antes, debido a que la facturación inicial de 2026 no alcanzó a cubrir los costos operativos de la plaza, aunque mantuvo en funcionamiento un local central.

En Tres Arroyos, el viernes 21 de agosto la compañía interrumpió de forma sorpresiva las operaciones de su boca de ventas ubicada en la avenida San Martín de esa ciudad. Esto afectó la continuidad de al menos una docena de empleos.

En ese caso, la medida se tomó de forma abrupta, con las góndolas aún repletas de mercadería y apenas notificada vía carteles de "Cerrado al público" en los accesos. La decisión no fue notificada con anticipación a los sindicatos del sector ni mediante comunicados de la firma, pese a que el local figuraba activo en sus canales digitales.

Un proceso de achique que se extiende

El cese de operaciones en Junín de los Andes, Jáuregui, Zárate y Tres Arroyos se enmarca en un proceso de achique que la compañía inició tiempo atrás con la clausura de sucursales en Lanús Oeste, Gualeguaychú y Concordia (ambas en Entre Ríos), Sáenz Peña (Chaco) y la localidad tucumana de Concepción.

En el sector mayorista no descartan que se registren nuevas interrupciones de actividad antes de que concluya 2026 ante la falta de recuperación de la demanda.

Las medidas adoptadas responden al intento de replegar presencia en aquellos puntos de venta que registran menor nivel de facturación y un alza sostenida en sus costos de funcionamiento.

En ese proceso, las unidades de negocio pasaron por transformaciones: en Tres Arroyos, por mencionar un caso, el local inaugurado en marzo de 2020 migró con el tiempo desde la venta mayorista tradicional hacia la atención directa al público en general para intentar sostener la facturación.

La empresa no precisó el destino final de las nóminas del personal afectado en cada punto. Los 30 despidos en Luján profundizan el saldo negativo de vacantes en el interior. En Zárate, la compañía discontinuó el salón del microcentro pero mantuvo operativa su casa central.

Sin embargo, la falta de liquidez y la contracción en la compra de productos básicos presionan sobre la rentabilidad general del mayorista. Ante la demora en la recuperación del consumo masivo, el repliegue físico se consolida como la variable de ajuste más inmediata.

Indicadores en rojo y crisis generalizada en el sector

El repliegue de los grandes salones de venta coincide con un deterioro general de los datos de actividad del rubro. De acuerdo a las estadísticas elaboradas por el INDEC, las ventas en autoservicios mayoristas registrarón una caída del 3,1% interanual en meses como junio.

A su vez, la medición acumulada para el primer semestre de 2026 cerró con una contracción del 3 por ciento.

Esta coyuntura golpea de lleno el flujo de caja y la rentabilidad de las principales marcas que operan en el mercado interno. Como reflejo de este fenómeno de iliquidez, y por mencionar otro ejemplo de envergadura, la cadena Caromar se presentó en concurso preventivo de acreedores con el objetivo de evitar la quiebra.

Por su parte, la firma de grandes superficies Yaguar también viene exponiendo números en rojo en sus balances trimestrales. Dichos guarismos llevaron a la firma a avanzar, también, con un esquema de reducción de superficies de venta, la apertura de programas de retiros voluntarios y el cierre de sucursales deficitarias.

Ante la demora en la recuperación del consumo masivo, los plazos de financiamiento recortados por proveedores y la imposibilidad de trasladar costos fijos a las góndolas, el cierre de locales con saldo negativo se consolida como la variable de ajuste inmediata del sector.

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