Pampa Energía busca fondos en los mercados para financiar inversiones en Vaca Muerta

El grupo energético regresa al mercado de capitales con las inversiones como primera prioridad, mientras despliega proyectos por u$s7.200 millones
Pampa Energia

Puntos importantes

Checkbox Checked Pampa Energía lanza ON Clase 29 para captar hasta u$s300M.
Checkbox Checked Los fondos serán para financiar proyectos claves: Vaca Muerta (petróleo) y nueva planta de fertilizantes.
Checkbox Checked La emisión apoya el crecimiento estratégico de la empresa.

Como ya se hizo habitual, Pampa Energía regresa una vez más al mercado de capitales para captar hasta u$s300 millones en momentos en que despliega dos proyectos que, en conjunto, demandarán inversiones por más de u$s7.200 millones.

El grupo controlado por Marcelo Mindlin lanzó una nueva emisión de títulos de deuda y estableció como primera prioridad para el dinero que obtenga las inversiones en activos físicos vinculados con petróleo y gas, generación eléctrica y fertilizantes.

La operación corresponde a las ON Clase 29, denominadas y pagaderas en dólares en la Argentina, por un valor nominal inicial de hasta u$s200 millones, ampliable hasta u$s300 millones.

Los títulos tendrán una tasa fija que surgirá de la colocación y vencerán a los 48 meses desde la fecha de emisión y liquidación, mientras que el capital será devuelto íntegramente al vencimiento y los intereses se pagarán semestralmente.

El lanzamiento encuentra de las nuevas ON a Pampa Energía con dos proyectos que, en conjunto, superan los u$s7.200 millones y que permiten dimensionar sus necesidades de capital.

Por un lado, Rincón de Aranda, su desarrollo de petróleo en Vaca Muerta, contempla inversiones por u$s4.522 millones, mientras que el complejo de fertilizantes que construirá en la localidad bonaerense de Bahía Blanca requiere aproximadamente u$s2.700 millones.

Pampa Energía: el capital detrás del crecimiento

El suplemento presentado por Pampa Energía a la Comisión Nacional de Valores (CNV), este lunes 26 de octubre, define cuatro posibles destinos para los recursos y establece expresamente un orden de prioridad.

En primer lugar, ubica las inversiones en activos físicos situados en la Argentina relacionadas con proyectos productivos o de infraestructura de mediano y largo plazo.

Dentro de esa categoría aparecen tres negocios como los que está encarando en petróleo y gas, donde contempla inversiones relacionadas con sus actividades actuales o futuras de exploración y explotación de hidrocarburos.

También, lleva adelante planes en generación eléctrica que incluyen activos existentes, futuras adquisiciones y ampliaciones de capacidad.

En tanto, el tercer segmento es el de fertilizantes, tanto para actividades actuales como futuras, a partir de la planta que construirá en Bahía Blanca.

La segunda alternativa que surge del esquema de emisión enviado a la CNV es el de refinanciar pasivos existentes, incluidos financiamientos otorgados por sociedades controladas o vinculadas.

En tanto, la tercera opción es la de integrar capital de trabajo para afrontar proveedores, impuestos, remuneraciones, cargas sociales y otras obligaciones del giro habitual.

En cuarto lugar aparecen los aportes de capital, adquisiciones de participaciones o financiamiento de sociedades controladas o vinculadas, siempre que esos recursos sean finalmente utilizados para alguno de los destinos autorizados.

De todos modos, el propio suplemento establece que las condiciones económicas y del mercado financiero pueden llevar a Pampa a modificar el orden o los porcentajes de asignación, siempre dentro de los destinos admitidos por la Ley de Obligaciones Negociables.

Mientras el dinero permanezca pendiente de aplicación podrá colocarlo transitoriamente en instrumentos financieros líquidos de corto plazo, depósitos a plazo fijo o money market.

La inversión que empuja la demanda de fondos

El primer gran proyecto que rodea esta búsqueda de capital está en Vaca Muerta, donde Pampa Energía posee el 100% de Rincón de Aranda, un bloque de 237 kilómetros cuadrados ubicado en la ventana de petróleo de la formación, que en julio obtuvo la aprobación para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

El programa contempla la perforación y terminación de 259 pozos, además de la construcción de una planta de tratamiento y acondicionamiento con capacidad para procesar 45.000 barriles diarios de petróleo y 800.000 metros cúbicos diarios de gas.

También incluye oleoductos, gasoductos, plantas para la disposición final del agua de fractura y el resto de la infraestructura necesaria para evacuar la producción.

La inversión total estimada asciende a u$s4.522 millones, la obra se ejecutará hasta 2041 y Pampa Energía estima que la totalidad de la producción del proyecto tendrá como destino el mercado externo, con exportaciones por aproximadamente u$s17.000 millones a lo largo de su vida útil.

Además, Rincón de Aranda forma parte del cambio de escala del negocio de hidrocarburos de Pampa que concentró en esa zona una parte de su expansión en petróleo mientras mantiene sus operaciones de gas y generación eléctrica, negocios que ahora también quedan incluidos entre los posibles receptores de los fondos de la nueva emisión.

Un nuevo negocio para el gas

El segundo proyecto que el grupo tiene en marcha incorpora una actividad nueva a la estructura del grupo a través de su filial Fértil Pampa, con la que construirá un complejo para producir urea granulada en Bahía Blanca, con una inversión estimada de aproximadamente u$s2.700 millones.

El proyecto fue anunciado en julio pasado y en septiembre obtuvo la aprobación para incorporarse al RIGI bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo.

El complejo tendrá capacidad para producir 6.000 toneladas diarias de urea granulada, equivalentes a 2,1 millones de toneladas anuales.

Las instalaciones ocuparán 80 hectáreas dentro del Polo Industrial de Bahía Blanca e incluirán una planta de amoníaco, dos líneas de producción de urea granulada, una planta desalinizadora, silos de almacenamiento e infraestructura logística en el puerto para cargar camiones y buques.

El gas natural y la electricidad, que serán suministrados principalmente por Pampa Energía, representan alrededor del 70% de la estructura de costos de producción de la urea.

La compañía calcula que la construcción demandará aproximadamente 41 meses y que durante el pico de las obras prevé generar más de 3.500 empleos directos y, una vez que el complejo comience a operar, alrededor de 300 puestos permanentes.

Pampa Energía estima además un aporte anual cercano a u$s1.000 millones entre sustitución de importaciones y mayores exportaciones, con Brasil como principal mercado externo previsto.

De hecho, el propio Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, definió el proyecto cuando fue anunciado en julio como "la decisión de inversión más importante en la historia de Pampa" y vinculó la planta con la posibilidad de conectar el gas producido en Vaca Muerta con la demanda de fertilizantes del sector agropecuario.

La aprobación del RIGI para Fertilizantes aparece además dentro del propio suplemento de las Clase 29 entre los hechos posteriores al cierre de los estados financieros del 30 de junio.

Una empresa que amplió sus fronteras

La incorporación de la producción de fertilizantes a su portfolio de productos amplía una estructura que Pampa Energía construyó alrededor de la generación eléctrica y los hidrocarburos, junto con participaciones en transporte de electricidad y gas y operaciones petroquímicas.

Ese perfil explica también la diversidad de destinos que la compañía dejó habilitados para los fondos que busca obtener con la emisión de las nuevas ON Clase 29.

Cabe aclarar que la decisión final dependerá del monto efectivamente captado y de las necesidades de financiamiento que tenga la empresa cuando aplique los recursos.

La deuda entra en la ecuación

La nueva emisión de ON encuentra además a Pampa Energía con una estructura de deuda que explica la inclusión de la refinanciación como segundo destino posible, teniendo en cuenta que la empresa informó un endeudamiento financiero total de $4,197 billones, frente a $3,854 billones registrados al 30 de junio pasado.

Del total actualizado, $4,075 billones correspondían a ON y otros $122.002 millones a préstamos bancarios, en tanto que los vencimientos corrientes sumaban $112.627 millones, mientras que $4,084 billones estaban clasificados como deuda financiera con vencimiento superior a un año.

Pampa Energía dejó asentado en el documento que, "de acuerdo con las estimaciones de su administración y su perfil de vencimientos, considera que dispone de capacidad financiera suficiente para cumplir en tiempo y forma con sus obligaciones".

La fotografía también muestra u$s2.600 millones de deuda financiera y u$s1.281 millones de caja, con una deuda financiera neta de u$s1.319 millones.

Una búsqueda que se repite

La emisión de las ON Clase 29 se suma a una secuencia de operaciones de financiamiento realizadas durante este 2026, como las del 31 de marzo pasado, cuando colocó u$s200 millones mediante las ON Clase 27, con vencimiento a 36 meses y una tasa fija anual de 5,49%.

La operación recibió órdenes por más de u$s425 millones y un total de 8.591 ofertas.

Luego, en mayo volvió al mercado internacional y obtuvo otros u$s500 millones mediante la reapertura de su bono con vencimiento en 2037.

En agosto, regresó una vez más al mercado local con las ON Clase 28 y captó u$s138 millones, con vencimiento a cuatro años y una tasa fija anual de 5,5%.

En esa oportunidad la compañía informó expresamente que los fondos serían destinados a financiar proyectos entre los que mencionó la planta de urea de Bahía Blanca y Rincón de Aranda.

Tanto estas clases como las nuevas ON se emiten dentro de un programa autorizado por hasta u$s2.100 millones que había sido establecido originalmente por u$s2.000 millones, se redujo a u$s1.400 millones en 2023 para destinar u$s600 millones al régimen de emisor frecuente y volvió a ampliarse millones en 2025.