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Tensión con Chile: la Armada podría interceptar y detener al buque que irá a Malvinas

Un buque mercante de Chile abrirá una línea logística hacia Puerto Argentino. Cancillería advierte sobre el paso de insumos hacia Malvinas

02/11/2026
Actualizado 11:33hs

La apertura de una nueva ruta comercial marítima entre Chile y las islas Malvinas encendió las alarmas operativas en la Armada y la Cancillería argentina. Y, en paralelo, el rearme que viene realizando el gobierno que lidera Javier Milei, con la compra de cazas F-16 y blindados a la cabeza, ya encendió las primeras preocupaciones del otro lado de la cordillera. Es en ese marco de tensión que un probable incidente podría incrementar aún más la temperatura entre ambos países: ante el eventual viaje del buque Danstar hacia Puerto Argentino, en el ámbito político chileno afirman que Argentina evalúa la posibilidad de detener, escoltar y aplicar sanciones a la embarcación mercante de bandera chilena. Por estos días, el Danstar se prepara para inaugurar un servicio regular de abastecimiento desde Punta Arenas hacia el archipiélago. Detrás de la operación logística, que transportará víveres y maquinaria, subyace una preocupación geopolítica central: el eventual respaldo logístico a la exploración petrolera en el proyecto offshore Sea Lion.

En ese marco, confirman fuentes en Santiago, el buque dio un paso decisivo: zarpó el pasado jueves 29 de octubre desde Valparaíso rumbo a la región de Magallanes, donde será preparado en astilleros para iniciar sus operaciones en diciembre. De esa forma, Chile sigue adelante con un plan de acción que en La Libertad Avanza (LLA) interpretan como un impacto directo sobre la soberanía y el abastecimiento en el archipiélago.

La ruta comercial a Malvinas, un frente de conflicto

El Danstar es una embarcación de 72 metros de eslora operada por la firma Easter Island Logistics. Tras su salida de Valparaíso, el acondicionamiento final de la nave se ejecutará en los astilleros de ASMAR en la zona austral.

La previsión formal de la compañía naviera apunta a iniciar las travesías comerciales de abastecimiento regular durante los primeros días de diciembre, bajo contrato firmado con la Falkland Islands Development Corporation.

El itinerario proyectado abarca 900 kilómetros, con una duración estimada de dos días y medio de navegación efectiva por trayecto. El buque atravesará la boca oriental del estrecho de Magallanes para adentrarse en aguas del Atlántico Sur. La carga prevista incluye productos lácteos, frutas frescas, madera, bolsas de cemento, tanques de gas licuado y maquinaria pesada destinada a la infraestructura insular.

Fuentes diplomáticas que siguen de cerca la maniobra confirmaron que la eventual interceptación del carguero podría volverse una prioridad para el área de Defensa y la Armada Argentina. Sin embargo, hasta el momento los movimientos del oficialismo se ajustan a definir una estrategia jurídica y la aplicación de encuadres legales.

El argumento central del Gobierno argentino se apoya en la aplicación estricta de los decretos 256/2010 y 457/2021. Dichas normativas exigen autorización previa del Estado nacional para todas aquellas embarcaciones que pretendan navegar entre puertos del continente argentino e islas del Atlántico Sur bajo disputa de soberanía.

Del lado trasandino, la interpretación legal difiere en forma sustancial. Especialistas en derecho internacional consultados en Santiago sostienen que la empresa naviera goza del pleno derecho a la libre navegación comercial en aguas internacionales.

Asimismo, en la Cancillería chilena señalan que la declaración conjunta firmada en septiembre por los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast ratifica la soberanía de Chile sobre la totalidad del paso del estrecho de Magallanes y no otorga facultades normativas a la Argentina para impedir el libre tránsito marítimo de mercaderías.

El canciller argentino, Pablo Quirno, procuró bajar la tensión diplomática al recordar que el derecho internacional reconoce el principio de paso inocente para la navegación comercial. No obstante, el funcionario fue enfático al trazar un límite operativo claro: dijo que Argentina no tolerará ni facilitará soporte logístico a empresas de capitales extranjeros que participen de manera directa o indirecta en la extracción no autorizada de recursos naturales en la cuenca norte del archipiélago.

Vigilancia militar en el Hito 1 y antecedentes de conflicto

La respuesta operativa del país ya tuvo sus primeros movimientos en el terreno austral. En línea con eso, Guillermo Prada, actual comandante del Área Naval Austral de la Armada Argentina, encabezó una inspección técnica en el Puesto de Vigilancia y Control del Tráfico Marítimo Hito 1, ubicado en el cabo Espíritu Santo, en el extremo norte de Tierra del Fuego.

La visita al puesto de observación estratégica, realizada a bordo de un helicóptero Fennec junto a mandos militares de la Brigada de Infantería de Marina Austral, apuntó a verificar los sistemas de monitoreo y control del tráfico naval en el acceso oriental del estrecho de Magallanes.

La movilización de medios navales se complementa con obras de infraestructura militar en los puestos de control ubicados en bahía Buen Suceso y en la Isla de los Estados.

En los despachos oficiales de Santiago, la hipótesis de una intervención por parte de la Prefectura Naval Argentina o de unidades de la Armada generó inmediatas contraofensivas tácticas. A tono con eso, fuentes diplomáticas chilenas no descartan que la Armada de Chile despliegue unidades para brindar escolta militar directa al Danstar y asegurar su navegación comercial hasta salir por completo de las zonas de fricción jurisdiccional.

El cruce actual evoca antecedentes inmediatos de fricción en aguas disputadas del Atlántico Sur. En abril de 2024, el guardacostas argentino Prefecto Derbes interceptó al remolcador chileno Beagle a 245 millas náuticas de Comodoro Rivadavia cuando trasladaba un pesquero taiwanés desde las islas Malvinas hacia el puerto de Montevideo, hecho que motivó un formal reclamo diplomático de Chile.

A esa acción se suman la multa de u$s690.000 impuesta en 2016 al pesquero Unión Sur por operar en áreas en disputa y la detención en 2006 del buque John Cheek, que terminó escoltado hasta un puerto patagónico. En Valparaíso cuestionan lo que consideran una doble vara de Buenos Aires, al tolerar el comercio constante entre Uruguay y las Malvinas mientras endurece los controles contra barcos chilenos.