El Gobierno busca socios privados para transformar Fabricaciones Militares
Puntos importantes
El Gobierno se acerca a una nueva instancia de su plan para transformar Fabricaciones Militares, sociedad estatal que funciona bajo la órbita del Ministerio de Defensa y que recibirá propuestas de operadores nacionales y extranjeros para asociarse en sus actividades industriales, incorporar inversiones y ampliar la producción y las ventas.
El próximo paso para poder concluir con ese objetivo establece que las ofertas para poder cumplir con esas premisas deberán presentarse el 25 de noviembre, entre las 8 y las 16, en la sede de Cabildo 65, en la ciudad de Buenos Aires, mientras que los sobres se abrirán el 26 del mismo mes, a las 12, según la convocatoria oficial.
Esa instancia dará paso a la evaluación de las propuestas que efectivamente ingresen, dentro de un concurso que contempla seleccionar uno o más socios para los negocios de químicos, explosivos, productos para la defensa y metalmecánica.
Luego de la apertura de estos sobres, el gobierno nacional deberá resolver qué proyectos cumplen las condiciones, cuáles serán seleccionados y qué acuerdos suscribirá Fabricaciones Militares con los operadores privados.
De la convocatoria a los proyectos concretos
El instrumento elegido por las autoridades del Ministerio de Defensa para llevar a cabo este plan es el concurso público nacional e internacional CPU-2026-SC-001 que tiene como objetivo "constituir uniones transitorias entre Fabricaciones Militares y los socios seleccionados para modernizar, ampliar, invertir, desarrollar, operar y comercializar las distintas unidades de negocios".
El alcance comprende tanto la actividad productiva como las ventas nacionales e internacionales, por lo que las asociaciones previstas abarcan más que el aporte de financiamiento para renovar equipos.
En el caso de la posibilidad de elegir varios operadores, responde a la diversidad de actividades de la compañía que combina el abastecimiento a las Fuerzas Armadas y de seguridad con productos destinados al mercado civil, por lo que el concurso admite asociaciones para negocios diferentes.
Antes de llegar al cronograma actual, se modificaron las condiciones de participación mediante la Circular Nº 02, publicada en agosto pasado, que habilitó ofertas por subcategorías en los renglones de explosivos y defensa, y cambió los requisitos de capacidad económica y financiera aplicables a los consorcios.
Esa modificación permitió presentar propuestas por segmentos, sin abarcar necesariamente un renglón completo, además de haber fijado la entrega de ofertas para el tres de noviembre y la apertura para el día siguiente, fechas posteriormente reemplazadas por el calendario vigente.
Una necesidad con trasfondo financiero
Con relación a la búsqueda de capital y tecnología, se desarrolla con un presupuesto que proyecta una diferencia significativa entre los ingresos y los gastos de operación, teniendo en cuenta que para este 2026, el Ministerio de Economía aprobó ingresos operativos por $42.081,9 millones y gastos por $72.545,1 millones, con una pérdida operativa prevista que asciende a $30.463,2 millones.
Las cifras surgen de la Resolución 1172/2026 que también contempla un superávit financiero de $976,1 millones, después de incorporar los restantes conceptos del presupuesto, incluidos los recursos de capital.
De hecho, reducir la dependencia del Tesoro ya era uno de los objetivos del programa que la conducción de Fabricaciones Militares presentó durante el primer semestre.
En este sentido, el archivo de iProfesional de mayo describió una estrategia orientada a recuperar contratos, modernizar equipos y captar tecnología mediante asociaciones.
Con Pablo Glöggler y Diego Martínez al frente de la gestión, la empresa preparaba entonces la convocatoria a inversores y buscaba recomponer su relación comercial con las Fuerzas Armadas.
El concurso ahora en marcha es el mecanismo con el que procura incorporar socios a ese programa.
Un fuerte proceso de transformación
Los negocios alcanzados por el plan oficial se apoyan en establecimientos con especializaciones diferentes, distribuidos entre Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.
Por caso, la planta de Río Tercero reúne producción química y capacidades metalmecánicas, mientras que la de Villa María se especializa en pólvoras y explosivos.
En el caso de la de Fray Luis Beltrán se concentra en productos para defensa y seguridad, como armas, municiones y chalecos balísticos, en tanto que la de Fanazul, en la localidad de Azul, está vinculada con la fabricación de explosivos.
La distribución de esas capacidades explica que la búsqueda de socios involucre tanto el suministro militar como mercados civiles ya que todos los establecimientos involucrados cuentan con actividades relacionadas con insumos industriales, minería y transporte, además de los materiales destinados a la defensa.
En octubre pasado, iProfesional ya había abordado la reorganización de las fábricas y los cuestionamientos gremiales al ingreso de operadores privados como los realizados por Representantes de ATE, que calificaron el esquema como una privatización encubierta y plantearon reclamos por la situación productiva y laboral de los establecimientos.
Control estatal como centro de discusión
El proceso también tiene un frente legislativo planteado por el diputado y exministro de Defensa Agustín Rossi, quien presentó el ocho de septiembre el proyecto 4591-D-2026, acompañado por otros legisladores de Unión por la Patria.
La iniciativa propone declarar de interés público nacional la preservación, bajo control efectivo del Estado, de las capacidades de investigación, desarrollo, producción y comercialización de material bélico de Fabricaciones Militares.
El expediente. que fue girado a las comisiones de Defensa Nacional, Industria y Presupuesto y Hacienda, también expresa una propuesta para modificar el marco del proceso, sin constituir por sí misma una suspensión del concurso.
De todos modos, el Gobierno ratificó la búsqueda de socios durante el aniversario número 85 de la empresa, el 9 de octubre pasado, cuando el ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, vinculó esa política con la recuperación de líneas de producción y el desarrollo de capacidades industriales.
"Recuperar capacidades, proyectar su producción, modernizar la empresa hacia el futuro", expresó el funcionario durante la ceremonia en la cual también presentó las asociaciones nacionales e internacionales como una herramienta para incorporar tecnología y ampliar la capacidad productiva.
La empresa que el Gobierno busca transformar tiene su origen en la Dirección General de Fabricaciones Militares, creada en 1941 por iniciativa del general Manuel Savio.
En 2019, la entidad se convirtió en Sociedad del Estado y la siguiente modificación de su estructura jurídica fue aprobada por la asamblea del 4 de noviembre de 2024, que autorizó su transformación en sociedad anónima unipersonal.