Proveedora de grandes marcas con 185 empleados, en concurso por deuda de $13.000 millones

Con 185 empleados y fuertes pasivos financieros, el conflicto salarial se agrava mientras las importaciones y la demanda no repuntan
Fachada fábrica Libson

Compañía Argentina de Merchandising (CAMSA), una empresa que fabrica exhibidores y mobiliario comercial para grandes marcas de alimentos y bebidas, entró en concurso preventivo con deudas por más de $13.000 millones. La compañía, que tiene una planta en La Tablada y emplea a 185 trabajadores, venía atravesando dificultades para pagar salarios y aguinaldos. Ahora, en su presentación ante la Justicia, reconoció que la caída de los pedidos, la competencia de productos importados y la falta de financiamiento la dejaron sin posibilidades de cumplir con sus obligaciones.

Con más de 20 años de trayectoria, CAMSA fabrica los exhibidores, estanterías y muebles que las empresas utilizan para promocionar sus productos en supermercados, kioscos y otros comercios. Entre sus principales clientes, la propia compañía menciona en el expediente a PepsiCo, Arcor, Quilmes, Grupo Peñaflor, CCU, Cepas Argentinas y Pernod Ricard. Sin embargo, asegura que algunos dejaron de comprarle como lo hacían antes, otros redujeron sus pedidos por la caída del consumo y también hubo clientes que se atrasaron con los pagos.

La apertura del concurso fue dispuesta el 19 de octubre de 2026 por el Juzgado Civil y Comercial N° 2 de La Matanza, a cargo del juez Agustín Marano. Según la documentación presentada, CAMSA declaró deudas por $13.029,7 millones y activos por $5.383,6 millones.

Por qué una proveedora exitosa perdió todo en meses

En el escrito presentado ante la Justicia, al que accedió iProfesional, CAMSA atribuyó sus problemas financieros a la caída del consumo, el aumento de los costos y la competencia de productos importados. La empresa sostuvo que estos factores afectaron sus ventas y terminaron por dejarla sin fondos para cumplir con sus obligaciones.

Sobre el impacto de la recesión, explicó que la menor actividad del comercio minorista provocó una "abrupta y prolongada caída de los pedidos por parte de los clientes", entre ellos supermercados, hipermercados, kioscos y almacenes. Además, reconoció que la situación continúa vigente, aunque con una leve recuperación.

La compañía señaló que, durante ese período, debió afrontar "la totalidad de sus costos fijos —alquileres, servicios, salarios, cargas sociales, impuestos— sin contrapartida en términos de facturación". A esto se sumaron los aumentos de materias primas, energía y mano de obra, que no logró trasladar completamente a los precios de venta.

Otro de los factores que mencionó fue la apertura de las importaciones. En particular, cuestionó el ingreso de exhibidores, estanterías y componentes plásticos y metálicos de origen asiático, que, según sostuvo, llegaron al mercado argentino "a precios sensiblemente inferiores a los costos de producción locales".

Frente a esta situación, CAMSA reconoció que tuvo que reducir personal y modificar su estructura productiva. De hecho, en la presentación señaló que busca "refundar la actividad de la empresa" con los 185 trabajadores que conserva actualmente, mediante un esquema que combine la fabricación nacional con la incorporación de componentes importados o adquiridos a terceros.

La falta de financiamiento también aparece entre las causas de la crisis. La empresa sostuvo que "el crédito razonable para las empresas PYMES NO existe" y denunció una reducción casi total de los acuerdos bancarios para operar con descubiertos, además de los elevados intereses que debía afrontar para descontar cheques.

En ese contexto, la compañía reconoció que los primeros incumplimientos se registraron en febrero y marzo de 2026, aunque inicialmente consiguió resolverlos mediante refinanciaciones y aportes de los socios. Sin embargo, los problemas se agravaron hasta alcanzar a proveedores, bancos y organismos públicos.

La bola de nieve que terminó en concurso preventivo

En el expediente, CAMSA admitió la "imposibilidad de cancelar facturas y deudas con proveedores de insumos con los que se operaba normalmente", así como la falta de fondos para pagar cheques diferidos y cumplir con sus obligaciones impositivas y previsionales.

Además, informó que los planes de pago acordados con ARCA habían caducado y que el organismo le reclamaba $1.483 millones. A esto se sumaban deudas vencidas por $115,8 millones con ARBA y $694,4 millones con la Municipalidad de La Matanza.

La empresa también reconoció que algunos acuerdos laborales por desvinculaciones de mutuo acuerdo no podrán cumplirse debido a la falta de fondos. Ante esta situación, sostiene que necesita el concurso preventivo para negociar quitas o mayores plazos de pago con sus acreedores y mantener la fábrica en funcionamiento.

El grupo empresario que ya cerró Neba y ahora enfrenta otra crisis

Detrás de Compañía Argentina de Merchandising está Libson Group, un grupo empresario argentino con negocios en la industria, los electrodomésticos, el desarrollo inmobiliario y las marcas de lujo. Su actividad industrial se concentró principalmente en la fabricación de exhibidores y materiales publicitarios para grandes empresas, aunque con los años amplió sus inversiones hacia otros sectores.

Uno de sus negocios más conocidos fue Neba, la histórica fabricante de heladeras y freezers de Catamarca, que Libson adquirió en 2020 después de que la planta dejara de producir en 2019. Con el cambio de propietarios, la fábrica ubicada en el Parque Industrial El Pantanillo retomó la actividad.

Sin embargo, en febrero de este año Neba volvió a cerrar sus puertas, después de una serie de despidos. La medida afectó a 56 trabajadores y estuvo precedida por otras 34 desvinculaciones a fines de enero. Desde Libson explicaron entonces que la caída de la demanda y la competencia de los productos importados habían complicado la producción. Además, anunciaron que reemplazarían la fabricación local por la comercialización de heladeras y freezers provenientes de Asia.

El grupo también incursionó en el mercado de televisores mediante un acuerdo con la marca Siera. A través de Libson Real Estate, desarrolló proyectos inmobiliarios en la Argentina y Uruguay, mientras que su división Libson Luxury tuvo entre sus antecedentes la representación de la marca italiana Ermenegildo Zegna.

En el caso de CAMSA, los problemas financieros comenzaron a hacerse públicos varios meses antes del concurso. En julio, trabajadores de la planta de La Tablada denunciaron atrasos en el pago de quincenas y aguinaldos, lo que derivó en un conflicto con la seccional La Matanza de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

El reclamo involucraba a alrededor de 200 trabajadores. El sindicato también denunció problemas con los aportes laborales, la obra social y los seguros, además de despidos e incumplimientos de acuerdos alcanzados ante las autoridades laborales.

Cheques sin fondos, bancos y proveedores: el mapa completo de la deuda

Los problemas de pago también quedaron reflejados en la documentación presentada ante la Justicia. CAMSA declaró un pasivo de $13.029,7 millones al 31 de julio de 2026, de los cuales $4.878,5 millones corresponden a deudas comerciales, $3.325,8 millones a obligaciones financieras, $2.500 millones a deudas sociales y $2.310,2 millones a compromisos fiscales.

Entre sus principales acreedores comerciales aparecen:

  • Brawin Aceros, con $436,6 millones
  • Compañía Sudamericana de Plásticos, con $218,6 millones
  • Compañía Argentina de Enchapados, con $90,6 millones
  • Aironi Giordano e Hijos, con $89,7 millones

A su vez, la empresa acumula 427 cheques rechazados por $2.447,9 millones, de los cuales solamente 18 fueron abonados posteriormente, por $60,7 millones.

Por otra parte, los registros del Banco Central correspondientes a septiembre muestran deudas por aproximadamente $3.210 millones distribuidas entre distintas entidades financieras. Las mayores exposiciones corresponden a:

  • Banco Nación, con $1.027,6 millones
  • Banco Provincia, con $963,5 millones
  • Galicia, con $368,4 millones
  • Banco CMF, con $363 millones

En su presentación, CAMSA también reconoció que algunos acuerdos laborales por desvinculaciones de mutuo acuerdo no podrán cumplirse debido a la falta de fondos. La compañía aseguró que busca continuar operando con sus 185 empleados y que el concurso le permitirá negociar nuevas condiciones de pago con sus acreedores.

El proceso judicial establece que los acreedores podrán verificar sus créditos hasta el 9 de diciembre de 2026. En tanto, la audiencia informativa quedó fijada para el 29 de septiembre de 2027.