La agenda de la UIA: menos impuestos, crédito y energía más barata para la industria

Los sectores industriales buscan alivio financiero y cambios tributarios para sostener empresas y empleo, tras los anuncios del ministro de Economía
El presidente de la UIA, Martín Rappallini, hablando en un atril con una pantalla azul con logos atrás

Puntos importantes

Checkbox Checked La UIA impulsa la competitividad industrial federal.
Checkbox Checked Pide menos impuestos, mejor crédito y bajar costos.
Checkbox Checked Propone un Pacto Fiscal y Régimen Industrial; hubo alivios pyme.

La Unión Industrial Argentina (UIA) busca llevar la discusión sobre la competitividad de las fábricas a una negociación entre el gobierno nacional, las provincias y los municipios.

Su agenda combina una reducción de la carga tributaria; mejores condiciones de crédito y menores costos energéticos y logísticos, con el objetivo de sostener la producción y acercar las condiciones locales a las de sus competidores internacionales.

Por lo menos así surge de analizar las conclusiones de los planteos que la entidad llevó a su 32ª Conferencia Industrial, realizada el 3 de noviembre en el Golden Center.

Los reclamos surgieron casi al mismo momento en el cual el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció medidas de alivio financiero para las pymes que recogieron parte de las propuestas empresarias, entre ellas la suspensión de embargos de ARCA hasta mayo de 2027 y la posibilidad de utilizar saldos fiscales para cancelar deudas aduaneras.

Al respecto, la central fabril que preside Martín Rappallini procura que esas respuestas tengan continuidad en dos iniciativas como son la elaboración de un Pacto Fiscal Federal para la Competitividad y de un Régimen Industrial para la Competitividad Internacional.

Ambos pedidos forman parte de una propuesta de la UIA para modificar las condiciones bajo las cuales las empresas producen, invierten y contratan trabajadores.

La discusión con necesidades de distinto plazo ya que, por un lado, las compañías reclaman recursos para financiar la operación y cumplir con sus obligaciones, mientras que por otro, piden cambios en los impuestos y servicios que inciden sobre sus costos.

La entidad viene trasladando esa agenda a distintas áreas del Gobierno, en un contexto en el que sus cámaras sectoriales advierten sobre dificultades de actividad, financiamiento y empleo.

El encuentro de la UIA, organizado bajo el lema "Talento argentino, la fuerza que transforma" y presidido por Silvio Zurzolo, tuvo al ministro Caputo en la apertura y al jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto con Rappallini en el cierre.

También participaron gobernadores y empresarios de distintas cadenas productivas.

La propuesta de la UIA para competir con productos importados

El punto de partida del reclamo de la UIA por la suspensión de embargos de ARCA es la competencia con bienes fabricados en otros países.

En este sentido, la UIA sostiene que esa comparación debe contemplar las condiciones tributarias, financieras y de infraestructura que enfrenta cada productor.

"Partimos de un objetivo fundamental: acercar gradualmente las condiciones de producción de la Argentina a las de nuestros competidores regionales", afirmó Rappallini durante su exposición.

En el caso del Pacto Fiscal Industrial Federal, fue presentado por Carlos Abeledo, presidente del Departamento de Política Tributaria de la entidad.

La iniciativa propone coordinar a Nación, provincias y municipios para reducir gradualmente la carga tributaria sobre la producción, simplificar el sistema y dar mayor previsibilidad a las empresas.

El alcance federal responde a la distribución de los impuestos y tasas que pagan las fábricas ya que, parte de esos costos depende del Gobierno nacional, mientras que otros se originan en decisiones provinciales y municipales.

El acuerdo que busca la UIA requiere, por lo tanto, compromisos de las distintas jurisdicciones y por eso Abeledo vinculó el planteo con las diferencias que encuentran las empresas argentinas frente a sus competidores externos.

Según explicó, la industria local debe medirse con productores de países que tienen menores cargas fiscales o niveles más bajos de informalidad.

Rappallini, a su vez, puso el foco en las capacidades acumuladas por el sector: conocimiento, tecnología, trabajadores calificados, proveedores e ingeniería y su planteo fue preservar ese entramado y generar condiciones para ampliarlo.

Un respiro para el capital de trabajo

Más allá de estos planteos, los industriales también siguieron de cerca la agenda de anuncios sobre dificultades financieras de Caputo.

El ministro anunció la suspensión de embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) hasta mayo de 2027 y la incorporación de deudas vencidas hasta el 31 de octubre al plan de facilidades de 18 cuotas, que contemplaba obligaciones hasta el 30 de junio.

También anticipó que las pymes podrán utilizar el 100% de sus saldos a favor por exportaciones o IVA de exportación para cancelar deudas aduaneras. Para las grandes empresas, indicó que esa posibilidad se habilitará por un porcentaje.

La utilización de esos créditos fiscales responde a uno de los pedidos que la UIA venía realizando para que se permitan liberar recursos inmovilizados que las compañías necesitan para financiar su funcionamiento.

El planteo parte de que una empresa puede tener dinero pendiente de devolución por parte del fisco y, al mismo tiempo, enfrentar vencimientos que debe cubrir con recursos propios o endeudamiento.

En materia crediticia, Caputo anunció financiamiento del Banco Nación destinado al sector automotor, con tasas fijas de alrededor del 20% y plazos de tres, cuatro y cinco años.

El ministro también planteó negociar con las provincias y la Ciudad de Buenos Aires la eliminación del impuesto de Sellos, mediante un esquema de compensación parcial de la recaudación, iniciativa que quedó presentada como una propuesta que requiere acuerdos con las jurisdicciones.

Los antecedentes de los anuncios

En cuanto a estas medidas que difundió Caputo este martes, tienen antecedentes en gestiones realizadas durante el año como las llevadas a cabo en agosto, cuando el Departamento de Política Tributaria de la UIA había solicitado a ARCA una suspensión por 180 días de embargos y ejecuciones fiscales para pymes.

La entidad fundamentó ese pedido en la combinación de tasas elevadas, caída de la actividad y restricciones de crédito y también propuso permitir la migración entre planes de pago, reducir su costo financiero y acelerar las devoluciones de impuestos.

Otro de los planteos fue flexibilizar el uso de reintegros de exportación, una demanda que reapareció en los anuncios de Caputo sobre compensación de deudas aduaneras.

La preocupación por el empleo también figura en los indicadores difundidos por la institución teniendo en cuenta que su sitio web informó una reducción mensual de 2.832 trabajadores industriales registrados en julio pasado.

La carga que encarece el crédito

Más allá de estos anuncios, durante la jornada de la UIA quedó claro que el financiamiento ocupa un lugar central en la agenda industrial porque los impuestos también inciden sobre el costo de tomar un préstamo.

De hecho, en septiembre pasado, la entidad difundió un cálculo según el cual la carga tributaria sobre la intermediación financiera elevaba, en promedio, más de 18% el costo del crédito productivo.

Ese ejemplo mostraba además que una tasa nominal anual de referencia del 35% podía convertirse en un costo financiero total del 41,4%, con aproximadamente 6,4 puntos porcentuales adicionales.

El análisis incluía la incidencia del IVA nacional, Ingresos Brutos y Sellos provinciales y tasas municipales.

Sobre esa base, la institución propuso limitar la carga tributaria sobre el crédito y eliminar los impuestos en las operaciones de refinanciación de pasivos.

El reclamo fue formulado durante una reunión de su Junta Directiva en la que representantes sectoriales y regionales expresaron preocupación por la falta de recuperación de la actividad y la caída del empleo.

En ese mismo encuentro, la UIA planteó diferimientos impositivos y una devolución más ágil de los saldos a favor.

La infraestructura detrás de los recursos

Durante la conferencia de este martes, también quedó claro que la energía constituye otro componente de la negociación que los industriales quieren llevar adelante con el gobierno nacional.

En octubre pasado, Rappallini mantuvo una reunión con la Secretaria de Energía, María Tettamanti, en la que la UIA pidió obras de transporte para que el gas de Vaca Muerta llegue a más regiones y beneficie a las pymes.

La entidad también reclamó una reducción sostenida de los costos energéticos y acordó trabajar sobre la contratación directa de energía para pequeñas y medianas empresas, revisar costos de distribución y fortalecer el asesoramiento para optimizar los contratos.

El planteo industrial vincula la disponibilidad de los recursos con las condiciones para utilizarlos ya que, para las empresas, el desarrollo energético necesita infraestructura de transporte y esquemas de abastecimiento que permitan incorporar esa oferta a sus procesos productivos.

La logística forma parte de la misma agenda y también durante octubre, la central fabril se reunió con autoridades de Belgrano Cargas y Logística para analizar los pliegos vinculados con las líneas ferroviarias Belgrano, Urquiza y San Martín.

En paralelo, mantuvo conversaciones con Aduana sobre comercio ilegal, contrabando y facilitación del comercio formal, cuestiones que la institución incorporó a su trabajo sobre competencia y costos.

Proveedores para las nuevas inversiones

La integración de la industria a los proyectos energéticos y mineros ocupó otro de los espacios del encuentro durante una charla de la que participaron los gobernadores Marcelo Orrego, de San Juan; Rolando Figueroa, de Neuquén; Martín Llaryora, de Córdoba; Maximiliano Pullaro, de Santa Fe; y Raúl Jalil, de Catamarca.

El panel fue moderado por Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras, y abordó la posibilidad de ampliar las cadenas de valor y la integración productiva entre regiones.

La capacitación y la incorporación de tecnología completaron el temario durante un debate del que fueron parte Gabriela Tala, de Textiles Tala; Nicolás Avruj, productor de cine y miembro de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica; y Roberto Sánchez Loria, titular de la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino,

En la charla, expusieron sobre las condiciones que necesitan sus actividades para desarrollar sus capacidades.

En el bloque dedicado a inteligencia artificial, la gerente general de Google Cloud Argentina, Natalia Scaliter, analizó los cambios en la productividad y la organización de las empresas.

En tanto, el neurocientífico Mariano Sigman abordó el papel de las personas en ese proceso: "La inteligencia artificial tiene que estar en el medio; al principio y al final tiene que estar lo humano".