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Vinos & Bodegas

Ventas, exportaciones y consumo: 10 claves sobre cómo le fue al vino argentino en 2017

Consumo, exportaciones y ventas: 10 claves sobre cómo le fue al vino argentino en 2017

La industria vitivinícola cerró un año con aspectos positivos, como la llegada de dólares frescos para nuevas inversiones o fusiones y adquisiciones. Pero también hubo puntos negativos, como la continua caída del consumo interno o la contracción de las exportaciones

Por Juan Diego Wasilevsky
04.01.2018 17.21hs Vinos & Bodegas

El 2017 fue un año que arrancó con grandes expectativas para los bodegueros, luego de un 2016 que fue considerado de "transición". 

Así­, apostaban a que, con la economí­a mucho más normalizada y un í­ndice de precios menos dinámico, se recuperasen las ventas y despegaran las exportaciones. 

Sin embargo, fue un año con alzas y bajas, que matizó hechos muy positivos (como la llegada de dólares frescos o el surgimiento de múltiples proyectos) con otros no tan alentadores. 

A continuación y en diez puntos, iProfesional detalla cómo le fue al vino argentino en 2017

1. Se reactivaron las inversiones


En 2017, la industria vitiviní­cola fue protagonista de un "goteo" de inversiones, luego de un largo perí­odo de escasez de anuncios.

Lo interesante de esta tendencia fue la diversidad: hubo movimientos en cuanto a fusiones y adquisiciones, apertura de nuevas bodegas, empresas que compraron maquinaria y hasta desembolsos para sumar más hectáreas con viñedos.

Uno de los mayores movimientos correspondió a Trivento, que inició un plan de expansión de $75 millones en Mendoza

La bodega, perteneciente al grupo chileno Concha y Toro, adquirió una finca en la zona de Agrelo, Luján de Cuyo, de más 230 hectáreas, que le permitirá abastecer un aumento en la producción.

En paralelo, Estancia los Cardones, comandada enológicamente por Alejandro Sejanovich, en sociedad con el estadounidense Jeff Mausbach y la familia salteña Saavedra, desembolsó unos u$s2 millones para construir una nueva bodega de última generación y plantar una finca de 25 hectáreas en Salta. 

En el campo de las fusiones y adquisiciones, el grupo suizo Origin Wine Global Distribution cerró la compra de la prestigiosa Finca La Anita, que fuera fundada en 1992 por Manuel Mas y que se convirtió en una de las primeras bodegas boutique del paí­s. 

En paralelo, el empresario irlandés Patrick McKillen acaba de adquirir –por una cifra que no trascendió- la bodega mendocina Finca Blousson, ubicada en el distrito de Los Chacayes, en el Valle de Uco y enfocada en la producción de Malbec. 

2. Boom de nuevas bodegas


Si algo se caracterizó el 2017 por el surgimiento de nuevos proyectos vitiviní­colas, en diversos puntos del paí­s.

Entre los más relevantes figura Estancia Uspallata, un proyecto que cuenta con enologí­a de Sejanovich y que acaba de irrumpir con tres etiquetas: un Malbec, un Pinot Noir y un espumante. 

La particularidad es que se trata de una finca que está ubicada a 2.000 metros sobre el nivel del mar, convirtiendo a estos viñedos en los más elevados de toda la región de Cuyo

Otra bodega que se presentó en 2017 fue Fincas Las Marianas, propiedad de un empresario chileno y que se emplaza en el proyecto vitiviní­cola Dragonback Estate, en Alto Agrelo, Mendoza, y conformado por un consorcio de inversores entre los que figura Marcelo Tinelli. 

La joven bodega acaba de presentar en Buenos Aires sus primeras tres etiquetas: dos Malbec de diferentes segmentos y un red blend, con precios que van desde los $440 a los $690.

También, hubo dos novedades de Gualtallary, en el Valle de Uco, y que cuentan con la enologí­a del experimentado Bernardo Bossi: Alba en los Andes y Vinos de Potrero, esta última, propiedad del futbolista Nicolás Burdisso. 

3. La industria ganó la pulseada frente a dos avanzadas oficiales 


La mayorí­a de los bodegueros comenzó el 2017 pensando que lo peor de la crisis del sector estaba quedando atrás y que, de la mano de un proceso de normalización en materia económica, la actividad vitiviní­cola iba a resurgir.

Sin embargo, en el arranque del año pasado, las compañí­as de esta industria clave para las economí­as regionales vieron una primera luz de alerta por el lado del macrismo: el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires habí­a decidido prohibir todo tipo de publicidad de bebidas alcohólicas en la ví­a pública, incluido el vino

Tras una larga negociación con la administración de Rodrí­guez Larreta –que duró meses-, el sector debió enfrentar una nueva presión de Cambiemos, mucho más dura que la primera contienda: la suba de impuestos a los vinos y espumantes.

Los empresarios del sector pusieron el grito en el cielo, dado que hubiese significado un encarecimiento de los precios al público y una nueva caí­da del consumo. 

Por eso, los bodegueros encararon una fuerte negociación para que el Ejecutivo retrocediera con la medida. Finalmente, y tras una larga pulseada, la industria logró que todo volviera a foja cero. 

Sin embargo, estos dos intentos dejaron una profunda preocupación en esta rama de actividad: por un lado, confirmaron los problemas de diálogo entre la gobernación de Mendoza y el Gobierno nacional y, en segundo lugar, demostró que el Ejecutivo ve al vino más como un producto perjudicial para la salud que como para de un sector estratégico de las economí­as regionales. 

4. Pese a todo, el consumo interno no levanta


Pese a los dólares que van llegando para esta industria y a la marcha atrás con el impuesto, hay un dato que no se puede pasar por alto: la demanda interna de vinos sigue en caí­da y no repunta. 

En base a las cifras acumuladas hasta octubre, se espera que en 2017 se comercialicen en el mercado interno cerca de 900 millones de litros, casi 50 millones menos que durante el año previo.

Según Kantar Worldpanel, los vinos no paran de perder share: esta categorí­a tení­a una penetración del 66% en los hogares en el año 2014 y ahora se encuentra cinco puntos por debajo.

Una de las razones de esta tendencia, de acuerdo con un estudio de la consultora, obedece a la suba de precios que se ha venido observando en las góndolas. 

"Los vinos, con un incremento en precio mayor al de cervezas, se encarecieron en términos relativos frente a su rival, y esto no pasó desapercibido para los hogares, que se muestran más racionales y atentos", sostuvo Belén Abbruzzese, account director de Kantar Worldpanel.

"Así­, la categorí­a cervezas logró recuperar gran parte del volumen perdido en 2016, mientras que los vinos profundizaron su caí­da, con un consumidor que no acompaña", agregó. 

5. Las exportaciones tampoco repuntan 


Según datos del Observatorio Vitiviní­cola, las ventas al mundo acumulan al mes de octubre casi 680 millones de litros, casi 13% menos que en igual perí­odo de 2016.

Además, se trata de la cifra más baja desde el 2010

A la hora de analizar las razones de esta performance, desde la Corporación Vitiviní­cola Argentina (COVIAR) advierten que existe un serio problema de costos logí­sticos y de transporte. 

No es para menos: exportar un contenedor hacia los Estados Unidos tiene un valor de u$s0,31 por botella, un 70% más que en el caso de Chile y cerca de 20% por encima de lo que abonan las bodegas españolas.

Si el destino en el Reino Unido, entonces la diferencia de las empresas argentinas con respecto a las de Chile y España se eleva al 125% y 89%, respectivamente. 

Los bodegueros también se quejan de la alta presión impositiva y de un proceso inflacionario que todaví­a no se logró controlar y que genera que la Argentina siga sin ser rentable en los vinos de menor segmento de precio, que es el que justamente explica el mayor volumen a nivel mundial.

6. Las bodegas ponen un pie en China 


Como parte del plan oficial para lograr un repunte de los despachos al exterior, el Gobierno desplegó el programa Exporta Fácil, que simplifica los procesos logí­sticos y aduaneros para las Pymes, incluidas las bodegas

En el caso especí­fico de la industria vitiviní­cola, como parte de un acuerdo de la Agencia de Inversiones, Wines of Argentina y Alibaba, en noviembre comenzó a funcionar la tienda exclusiva de vinos argentinos en uno de los portales del gigante del e-commerce, que cuenta con cerca de 500 millones de usuarios. 

Dicho acuerdo se habí­a alcanzado en mayo, cuando el presidente Mauricio Macri recibió al empresario chino Jack Ma, fundador y presidente ejecutivo de la poderosa plataforma.

Según Wines of Argentina, "ya se están comercializando vinos de 30 bodegas argentinas de las provincias de Mendoza, La Rioja, San Juan y Salta, en su mayorí­a del varietal Malbec". 

De acuerdo con la entidad, en un primer momento, "la tienda online estará abierta para vinos que ya tengan presencia en el mercado. Y, a partir del Año Nuevo Chino, el 18 de febrero, se podrán sumar nuevos vinos que vengan desde Argentina, que además serán asistidos por el operador a lo largo de todo el proceso exportador".

7. Las importaciones de vino chileno fueron récord 

Los últimos datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura son reveladores: entre enero y octubre se importó vino a granel por 76,1 millones de litros. 

El último récord desde que hay registros correspondí­a a 2010, cuando a lo largo de 12 meses se realizaron compras al exterior por 28,7 millones de litros. 

Esto significa que, en diez meses, las importaciones se ubicaron un 160% por encima de esa cifra. 

A medida que se potenció la importación, las crí­ticas de los viñateros se hicieron más fuertes, dado que consideran este flujo como una competencia desleal, dado que serí­a una forma directa de ponerle un tope a los precios de la materia prima en el mercado interno.

Fuentes del sector detallaron a iProfesional que el valor del vino a granel chileno, puesto en la puerta de una bodega en Mendoza, puede ser entre 15% y 25% más económico que el nacional, dado que la escasez generada por la caí­da de la producción durante las últimas dos cosechas disparó los valores de la materia primera. 

Sin embargo, para el consultor Javier Merino, director de írea del Vino, no se trata de maniobras especulativas sino de una necesidad real y concreta de abastecer la demanda.

"Las dos últimas cosechas, 2016 y 2017, fueron las peores de los últimos cincuenta años. Por eso, no debe extrañarnos que las importaciones también sean récord", acotó. 

En efecto, granizo, lluvias en los momentos menos propicios y hasta heladas, configuraron un cuadro difí­cil para varias zonas productivas de Mendoza y San Juan. 

8. Proliferan las aplicaciones de vinos 


Tras un par de años sin mayores novedades en el terreno de las aplicaciones de vinos, en 2017 llegaron dos lanzamientos "made in Argentina". 

Una de ellas es VinoApp, impulsada por el vinotequero Joaquí­n Alberdi. En la actualidad cuentan con unas 600 etiquetas listadas pero el objetivo es llegar a las 1.000 hacia el mes de marzo. 

Según afirman, apuntan a convertirla en "la mayor base de vinos clasificados". 

En tanto, el periodista y sommelier Fabricio Portelli presentó una app que lleva su nombre. Se trata de una guí­a que suma 500 vinos argentinos degustados y recomendados a través de videos filmados en primera persona. 

El objetivo es que todos los contenidos en breve estén traducidos al inglés y al portugués. 

9. Se impone la moda de los wine bar


Como una suerte de contraofensiva al boom de la cerveza artesanal, muy tí­midamente están resurgiendo los wine bar en Buenos Aires.

El reconocido sommelier Aldo Graziani, quien lleva las riendas del espacio Aldo`s y de Casa Cruz, el año pasado abrió las puertas de su primer bar de vinos en la Ciudad de Buenos Aires. 

"Después de ver la proliferación de cervecerí­as, que atraen a un público joven que busca pasarla bien sin demasiadas pretensiones, pensé por qué no tení­amos en Buenos Aires opciones similares pero con el vino como protagonista", explicó el sommelier a iProfesional.

"Creo que en poco tiempo veremos muchos más bares de vinos en la Argentina", anticipó el empresario, que también abrió una sucursal de Aldo´s en Palermo.

En la actualidad hay una oferta más consistente de espacios para disfrutar de vinos en territorio porteño, como Trova, La Salumerí­a, La Malbequerí­a o Bar du Marche. 

10. El bag in box no "prende" entre los argentinos


El bag in box es uno de los envases más prácticos y funcionales para el vino. Esto lo saben, desde hace tiempo, los consumidores del norte de Europa, más precisamente los escandinavos. Por ejemplo, en Suecia y Noruega el consumo de vino en este formato ya representa el 50% del total.

La realidad es que no hay una sola ventaja, sino un conjunto de variables que hacen que el bag in box sea más conveniente respecto del tradicional envase de vidrio.

En concreto, se trata de una bolsa plástica y hermética que protege al vino hasta el momento de su uso, con una válvula de descarga que permite el vaciado de la bolsa alojada dentro de una caja de cartón. Al trabajar con vací­o, durante su uso, previene la oxidación del vino.

Así­, una vez abierto, permite conservar el producto en buenas condiciones por al menos dos meses. Otra de las ventajas es el precio: algunas bodegas, por ejemplo, están comercializando cajas con un contenido equivalente a cuatro botellas pero al precio de tres.

Varias bodegas decidieron apostar por este formato en la Argentina. Sin embargo, pese a todas sus ventajas, es un formato que está demorando en imponerse entre los consumidores: 

-Entre enero y octubre de 2016 llegaron a comercializarse en el mercado interno 1,8 millones de litros de este envase. 

-En los diez primeros meses de 2017, en cambio, la categorí­a se ubicó en 855.700 litros, un desplome del 54%. 

En diálogo con iProfesional, Marina Beltrame, fundadora de la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS), afirmó que "es real que hubo un empuje importante durante los últimos años, pero el consumidor es reticente porque lo asocia a vinos de muy baja gama y no toma en cuenta las grandes ventajas que ofrecen".

"El mercado local necesita tiempo para adoptar estos cambios. Además, tampoco se le da la importancia a cuestiones ecológicas como sí­ sucede en paí­ses en los que el bag in box está muy bien posicionado", concluyó. 

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