Así se vivieron los "banderazos" de protesta en cinco provincias contra la intervención de Vicentin

Así se vivieron los "banderazos" de protesta en cinco provincias contra la intervención de Vicentin
Las manifestaciones se hicieron sentir con fuerza en regiones de producción agropecuaria. También se escucharon cacerolazos en barrios de la Ciudad
Por iProfesional
20.06.2020 18.47hs Política

Productores agropecuarios de las provincias de Córdoba, Santa Fe, Chaco, Buenos Aires y Entre Ríos se movilizaron este sábado en más de 60 localidades con la realización de banderazos en defensa de "la República y el respeto a la propiedad privada" y en protesta por la intervención del Poder Ejecutivo en la empresa Vicentin, cuyo concurso de acreedores está siendo abordado por el juez de la ciudad de Reconquista, Fabián Lorenzini.

También hubo concentraciones en plazas y puntos de encuentro de diversos centros urbanos. Un caso notable fue el de la Ciudad de Buenos Aires, donde en el Obelisco convergieron la protesta contra la expropiación de Vicentin y una movilización "anti-cuarentena".

De hecho, un centenar de personas a pie y una caravana de automóviles con banderas argentinas protestaron en el microcentro porteño con una pluralidad de consignas. En tanto, en los barrios de Belgrano, Núñez y Recoleta se registraron algunos "cacerolazos" y bocinas de automóviles, como parte de la protesta.

Banderazo: tractores al borde de las rutas y consignas contra el Gobierno.
Banderazo: tractores al borde de las rutas y consignas contra el Gobierno.

Los ruralistas, contra la expropiación de Vicentin

Los actos se desarrollaron a lo largo de la jornada en coincidencia con la celebración del Día de la Bandera y contaron con la organización, además de las entidades agropecuarias que integran la Mesa de Enlace, de grupos autoconvocados, con estrictas medidas sanitarias y de seguridad, a raíz de la pandemia de coronavirus.

Esas medidas de aislamiento quedaron reflejadas en las convocatorias que para una veintena de localidades bonaerenses realizó la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), que en los flyers difundidos por redes sociales invitaban a participar con barbijo y manteniendo el distanciamiento social.

Manifestación en Jesús María, Córdoba.
Manifestación en Jesús María, Córdoba.

Asimismo, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), el entrerriano Jorge Chemes, debió desistir de su propósito de participar del banderazo en la localidad santafesina de Reconquista -próxima a Avellaneda, donde está la sede de Vicentin- ya que si traspasaba los límites de su provincia debía permanecer 14 días en aislamiento.

Por tal razón, Chemes resolvió concurrir a otro de los actos, en este caso en Gualeguay.

Una de las manifestaciones más numerosas tuvo lugar en la provincia de Córdoba, entre Sinsacate y Jesús María, donde según Oscar Nicolodi, gerente de la Sociedad Rural local, "hubo 12 kilómetros de cola" de productores rurales y habitantes urbanos que se sumaron a la protesta.

Al respecto, el autoconvocado Gustavo Ilari, quien se definió ante la agencia de noticias NA como "un chacarero común y corriente", aseguró que participaron "unas 3.000 personas" y que además de productores rurales estuvieron "profesionales independientes y gente del comercio, que está harta de que hayan aumentado todos los impuestos".

"Esta situación no tiene sentido, nos cuesta comprar barbijos y el Estado quiere gastar recursos de la gente en una empresa", señaló en referencia al intento de expropiación de Vicentin.

Luego de aclarar que "no tenemos nada que ver con Vicentin", Ilari puntualizó que "el Estado no está ausente en este problema, ya que participa a través de uno de sus poderes en el concurso", al tiempo que sostuvo que "por lo general, las empresas suelen salir bien de esa instancia".

Autoconvocados y críticas a Perotti

La conformación de grupos autoconvocados comenzó a tomar vigor a mediados del año pasado, con la participación de productores, técnicos e ingenieros agrónomos de diferentes regiones que, valiéndose del contacto a través de redes sociales, pasaron a coexistir con los reclamos de las cuatro entidades tradicionales con representación nacional: la mencionada CRA, la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO).

Uno de sus animadores es Sebastián Quiroga, de la localidad cordobesa de Villa Dolores, quien en 2019 creó junto a otros autoconvocados la agrupación Campo + Ciudad, con el objetivo de "cerrar la brecha comunicacional entre lo urbano y lo rural" para que "la gente entienda que la leche que toma todos los días no sale del sachet", como graficó en declaraciones a Radio Colonia.

Banderazo en Avellaneda, ciudad sede de Vicentin.
Banderazo en Avellaneda, ciudad sede de Vicentin.

En coincidencia con el resto de los participantes de los actos, Quiroga resaltó que las movilizaciones "no son por Vicentin sino por el respeto de las libertades individuales y la propiedad privada".

"El Poder Ejecutivo no tiene por qué ir sobre el Poder Judicial para hacerse cargo de una caja, porque en definitiva es eso", manifestó.

Con mayor dureza se expresó el presidente de la Sociedad Rural de Reconquista, Juan Capozzolo, quien criticó al gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, al calificar su última propuesta como "una pantomima total que termina de desdibujar su imagen".

Capozzolo manifestó que la propuesta de Perotti "se hizo para intentar frenar" la protesta en la provincia, pero que, a su juicio, "actuó en contra" de esa intención.

"No usemos a Vicentin para interrumpir la República. Si los directivos de la empresa tienen que ir presos, eso lo decidirá la Justicia. Para eso existe la división de poderes que ellos (por el gobierno) insisten en no respetar", concluyó.

Alberto Fernández y una "gesta" que se transformó en pesadilla

A esta altura, Vicentin ya está trayéndole a Alberto Fernández más costos que beneficios, políticamente hablando. De hecho, ya se la puede considerar su primera derrota política

Este sábado tuvo que soportar la protesta de los productores en toda la zona agrícola, que se robó todo el protagonismo del feriado por el día de Belgrano. Antes de eso, recibió un duro revés en el plano judicial, que hizo que la intervención quedara devaluada a algo parecido a una auditoría interna. Y, para colmo, ya son explícitas las señales de fisura interna en el peronismo, porque hay diputados que avisaron que no acompañarían la ley de expropiación.

Y para tratar de atenuar el impacto negativo de esa protesta, decidió adelantarse a lo inevitable: se dejó convencer por sus socios políticos del interior, que le explicaron que no había margen como para imponer la estatización en una opinión pública hipersensible.

El error de cálculo quedó al descubierto: luego de haber sostenido que la expropiación era el único camino posible, después de haberse peleado con periodistas y con dirigentes empresarios, Alberto Fernández debió rendierse a la evidencia y admitir que el proyecto de estatización de la cerealera no pudo ser. Ahora buscará una fórmula que no incluya la estatización.

Todo un golpe para el núcleo duro del kirchnerismo, que se había entusiasmado con una nueva gesta épica y con la promesa de tener una "YPF del agro" que por fin intervendría en un sector al mismo tiempo estratégico y hostil, que resulta clave en el manejo del mercado cambiario.

De "aprobación express" a pesadilla política

Lo cierto es que lo que en un principio parecía casi un trámite en el Congreso –la consecución de la mayoría parlamentaria para votar la estatización de la cerealera- en los últimos días fue puesto en duda. Como en un "revival" de la recordada resolución 125 –la que imponía retenciones móviles a la exportación sojera-, los legisladores peronistas de las provincias productoras dieron claras señales de que la presión de sus bases se hace sentir.

Un mensaje contundente para el Gobierno fue el de los diputados nacionales cordobeses que responden al gobernador Juan Schiaretti, que el viernes avisaron que no acompañarían una estatización lisa y llana. Ayer mantuvieron un contacto con la Mesa de Enlace agropecuaria cordobesa, ante la cual se comprometieron a explorar alternativas.

"Pueden estar tranquilos de que Unión por Córdoba, como venimos haciendo hace 20 años, no vamos a participar en ninguna maniobra que provoque un daño a los cordobeses", dijo el diputado Carlos Gutiérrez, quien recordó que durante la crisis de hace una década por la 125, el hoy gobernador había mantenido una postura de alineamiento con los intereses de los productores.

En Santa Fe, donde está la sede de Vicentin, la presión es aun mayor, como quedó evidenciado durante la semana por las nuevas manifestaciones y "bocinazos" de rechazo a la expropiación.

Estas protestas habían entrado en un impasse luego de la reunión entre Alberto Fernández y Sergio Nardelli, CEO de Vicentin, que había abierto la expectativa de una negociación para una "alternativa superadora". Pero lo cierto es que con el paso de los días el Presidente volvió a mostrarse convencido de la estatización como única alternativa, lo cual motivó que los ánimos volvieran a caldearse.

La protesta que se inició en la zona de influencia de Vicentin se extenderá a todo el interior agrícola
La protesta que se inició en la zona de influencia de Vicentin se extenderá a todo el interior agrícola

Las protestas –convocadas bajo la forma de un "banderazo" nacional- tendrán su epicentro en toda la zona núcleo agrícola, que incluye principalmente a Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y norte de la provincia de Buenos Aires.

Los organizadores intentaron correr el eje de la discusión sobre Vicentin -sobre la cual también hay enojo de los productores-, dado que el default de la cerealera dejó más de 2.300 acreedores en un serio quebranto financiero. En cambio, la protesta está centrada en la defensa de la propiedad privada, ante lo que se ve como una ofensiva del gobierno para intervenir en el sector empresarial y, sobre todo, poner un pie en el negocio agrícola.

El gobernador de Santa Fe, en su laberinto

Posiblemente la persona más incómoda con toda esta situación haya sido el gobernador santafesino, Omar Perotti, quien debe buscar un difícil equilibrio para no romper con el gobierno pero, al mismo tiempo, transmitir un mensaje de tranquilidad a sus bases de apoyo político.

No fue casual que Perotti haya sido la persona elegida por Alberto Fernández para hacer las veces de mediador. Ni que ahora aparezca como el principal esponsor de una solución que implique la capitalización de las deudas con los productores y el paso al costado del Estado.

Tras aquella reunión mantenida en Olivos con el CEO de Vicentin, el gobernador fue el encargado de comunicar a la prensa la tregua de 60 días en la que se buscará que la intervención indague "alternativas superadoras" a la estatización lisa y llana. Y tampoco es casualidad que el mandatario provincial haya enfatizado en el concepto de "rescate" por encima del de "expropiación".

Omar Perotti, un gobernador atrapado entre la lealtad al gobierno y el reclamo de sus bases
Omar Perotti, un gobernador atrapado entre la lealtad al Presidente y el reclamo de sus bases

Con su alusión al arraigo de las empresas familiares y al aprecio que le tiene la población del interior rural, Perotti dio todo un mensaje político: no hay una condena sino una visión comprensiva sobre las protestas que se generaron esta semana y se procurará aventar los fantasmas del kirchnerismo en su faz más agresiva.

Horas antes de la reunión, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, había adelantado el tono con el que Alberto Fernández quiere manejar el tema: se trata de un caso excepcional y no de la avanzada de una ofensiva estatizante. Y, por si quedaban dudas, dijo: "no vamos camino a ser Venezuela".

Pero esos supuestos mensajes tranquilizadores no alcanzaron para calmar a una opinión pública hiper sensible, que tenía fresca la memoria histórica de la pelea por la 125.