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En medio de la crisis, Alberto recupera oxígeno político con un inesperado favor de Macri

En medio de la crisis, Alberto recupera oxígeno político con un inesperado favor de Macri
El reingreso del ex mandatario dividió la oposición, al tiempo que dio pie para que el peronismo suture su interna con el discurso de la "pesada herencia"
Por Fernando Gutiérrez
14.10.2020 07.00hs Política

Tras haber pasado su peor semana –con crisis cambiaria, estallido de una fisura interna y una masiva jornada de protesta-, el presidente Alberto Fernández pasó a la contraofensiva. Decidió retomar el control de la agenda y adoptó un discurso agresivo hacia la oposición, en el cual enfatiza el diagnóstico de la pesada herencia recibida del gobierno anterior.

Y en esa tarea tuvo un aliado impensado: Mauricio Macri. El ex mandatario, que quiso aprovechar la jornada de protesta del 12 de octubre para hacer su reingreso a la primera plana política, terminó generando una fisura dentro de una oposición que venía haciéndose fuerte más por los errores del Gobierno que por una reivindicación de su gestión.

Macri volvió a hacer una particular "autocrítica", consistente en acusar a ex aliados o funcionarios por haber agravado la crisis. Ya lo había hecho antes en el plano financiero, al revelar su advertencia sobre la naturaleza volátil del mercado de deuda. Y ahora señaló al ala política de su gobierno, al acusar a Rogelio Frigerio y a Emilio Monzó, las dos espadas que negociaban con el peronismo en las gobernaciones provinciales y en el Congreso, respectivamente.

"Como presidente nunca debí haber delegado la negociación política y yo la delegué en mi ala más política, con filo-peronistas" fue la frase que generó la polémica instantánea.

Fue un favor involuntario de Macri hacia Alberto: le regaló algo de oxígeno político a un Presidente que venía cuestionado desde sus propias filas. Y ahora, los medios afines al kirchnerismo encontraron una veta sobre la cual machacar: la interna del macrismo, que en definitiva parece una admisión de culpas sobre errores que derivaron en la situación actual.

Porque –lo sabe todo político argentino- no hay disputas entre ex funcionarios de un gobierno que fue exitoso sino en uno donde las cosas salieron mal. Macri probablemente haya subestimado las consecuencias de sus declaraciones en la entrevista de TN, pero ya empezaron a jugarle un efecto boomerang.

Por lo pronto, una ruptura con una parte de la alianza Juntos por el Cambio. Lo dejó en claro el diputado Sebastián De Luca, referente de la agrupación en la que militan los criticados por Macri. "Gracias a Monzó y Frigerio logramos tener las leyes más importantes y construir gobernabilidad", dijo De Luca, en referencia a iniciativas legislativas como el pacto fiscal federal, la actualización del Fondo del Conurbano.

"También Rogelio y Emilio lograron convencer a Pichetto para que fuera el compañero de fórmula en la última elección. Como en 2014, con la UCR y Carrió, a pesar de las resistencias internas en el PRO para conformar Cambiemos", agregó el diputado, que dio a entender que ya no habrá futuro para ese sector junto al macrismo.

Generando una nueva fisura

La frase de Macri es un regalo impensado para el Gobierno: se pone en contra del "ala peronista" de la oposición y arriesga una fisura, justo cuando en la vereda de enfrente se hacen oír las voces para ampliar la base de apoyo al Gobierno, incluyendo a representantes de la anterior coalición.

Queda en evidencia que a Macri le resultó particularmente irritante que Monzó, en una comentada entrevista realizada hace un mes, equiparara al ex presidente con Cristina Kirchner como las figuras responsables de la crisis nacional y pidiera que ambos dieran un paso al costado.

Monzó había calificado a Macri como "una etapa terminada" y le pidió al espacio opositor "armar un equipo con volumen político para gobernar, no un rejunte como hicimos la otra vez".

Emilio Monzó, el operador del
Emilio Monzó, el operador del "ala peronista" de Cambiemos que ahora fue víctima de la "autocrítica" de Macri

Ahora, Macri deja en claro lo que ya había insinuado con la publicación de su carta el día de la manifestación del 13 de septiembre: que no piensa retirarse y está dispuesto a asumir el liderazgo de la oposición. Por más que haya dicho que "no se ve" como candidato en las legislativas del 2021, dejó en claro que, como mínimo, piensa jugar de "play maker" al bendecir alguno de los liderazgos emergentes, como podría ser el de Horacio Rodríguez Larreta o –acaso más cercana a su nuevo estilo confrontativo- Patricia Bullrich.

Lo cierto es que en el propio macrismo se viene especulando con la posibilidad de que el ex mandatario pueda postularse el año próximo a un cargo electivo. Y muchos apuntan que lo intentaría no tanto por deseo de ingresar al Congreso sino por la necesidad de contar con fueros si prosperara la ofensiva judicial en su contra en el marco de las denuncias sobre espionaje. Sería una situación que, paradójicamente, lo pondría en un paralelo con la estrategia de Cristina en 2017.

En todo caso, el reingreso de Macri está teniendo consecuencias inesperadas. No solamente lo alejó del "ala peronista" de Juntos por el Cambio sino también de Elisa Carrió, que había tomado distancia de la marcha de protesta, por considerar que no era momento para posturas radicalizadas.

Y, para completar, el otro efecto del "reingreso" del ex mandatario fue el de haberle dado pie al Gobierno para que saliera a responder después de la marcha masiva, como si esa jornada hubiese sido un acto macrista.

Así, Alberto encontró el resquicio para poder hablar de los peores indicadores sociales generados durante su gestión, como el recientemente publicado dato de 40% de pobreza.

Alberto recupera oxígeno político

"Esos cuatro años son inexplicables y son la metáfora del olvido: hablan de un tiempo en el que el Gobierno se olvidó de la gente, y eso es imperdonable", dijo Alberto en referencia a la gestión de Macri, durante un acto en Avellaneda, en el que se confirmó una inversión en la refinería petrolera de Raízen, la subsidiaria de Shell.

Debe haber sido el mejor momento para el Presidente en muchas semanas. En la provincia de Buenos Aires, participando en un acto de apoyo a la industria en el que se anunció un proyecto de u$s715 millones y 4.000 empleos, justo cuando se está instalando la sensación de un "éxodo" de grandes empresas.

Y, lo mejor de todo, encontró la forma de hablar de la crisis social y de la grave situación cambiaria como parte de una herencia: "Recibimos el gobierno en una situación crítica, entre las PASO y el día de la elección se fugaron del país 23.000 millones de dólares y además teníamos 36% de pobreza".

Para completar, tuvo una alusión a Cristina Kirchner, que reafirma la voluntad de reparar los daños internos en la coalición gobernante: "Tenía razón Cristina cuando asumimos y me dijo: ´Presidente, escuche a la gente. No escuche lo que escriban ni preste atención a lo que digan los poderosos. Préstele atención a la gente´".

Esa contraofensiva en el plano discursivo tuvo también un refuerzo en la controversia sobre el tipo de cambio. Por expreso pedido gubernamental, el Banco Central dio a conocer un documento en el que diagnostica cómo se generó la fuga de capitales durante los cuatro años de gestión macrista.

Lo llamativo es que un informe con la misma temática y los mismos números –fuga de u$s86.000 millones- había sido publicado en mayo. Cinco meses más tarde, la difusión de este tema sólo puede tener un motivo: dar pelea en la batalla discursiva sobre la crisis cambiaria.

Y la conclusión del informe del Banco Central es elocuente: "Los niveles de tipo de cambio requeridos para equilibrar la oferta y la demanda de divisas en contexto de plena liberalización de la cuenta capital y financiera del balance de pagos son insostenibles política y socialmente".

Las restricciones cambiarias, diagnosticadas como una necesidad en un informe del BCRA que fustiga la gestión macrista
Las restricciones cambiarias, diagnosticadas como una necesidad en un informe del BCRA que fustiga la gestión macrista

En definitiva, que liberar los controles y fomentar una libre flotación, según demuestra la historia reciente, sólo trae un agravamiento de la situación y una fuga masiva de dólares fuera del sistema financiero.

"Los controles y regulaciones cambiarias y sobre la cuenta capital y financiera del balance de pagos son, por lo tanto, una pieza esencial para una estrategia de desarrollo que apunte a que nuestro país supere las históricas restricciones estructurales al crecimiento sostenido con igualdad y se integre de forma inteligente a una globalización financiera en permanente proceso de transformación", termina el informe.

En otras palabras, que hay restricciones cambiarias para rato y, como pidió Cecilia Todesca, que los argentinos deberían "amigarse con el cepo".

El momento de publicación del informe del BCRA también coincide con otro punto importante en la agenda de Alberto Fernández: su participación en el Coloquio de IDEA, el foro en el que se da cita la crema empresarial del país.

El Presidente aceptó participar, rompiendo una tradición kirchnerista, dado que tanto Néstor como Cristina Kirchner se negaron siempre a concurrir por considerar ese coloquio un espacio opositor en el que se pergeñaban estrategias para erosionar a los "gobiernos populares".

En una nueva apelación a sus dotes de equilibrista, Alberto intentará consolidar su posición con un discurso que muestre actitud dialoguista pero que, al mismo tiempo, ratifique los pilares de su política económica híper regulada. No será fácil, porque implicará rendir examen simultáneamente ante los empresarios y ante un kirchnerismo al límite de su capacidad de paciencia y tolerancia.

Extrañamente, Macri le dio al Presidente una ayuda en esa tarea.

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