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"Halcones versus palomas": la pelea política ahora está en las internas del Gobierno y oposición

La oposición debate si Rodríguez Larreta acertó o si Bullrich hubiese rendido mejor. En el peronismo discuten si mejoró por moderarse o por confrontar
Por Fernando Gutiérrez
15/11/2021 - 20,02hs
"Halcones versus palomas": la pelea política ahora está en las internas del Gobierno y oposición

Contra lo que piensan muchos, lo que viene después de las elecciones legislativas no es el debate por un acuerdo entre Gobierno y oposición: lo que empieza ahora son las internas de verdad.

No pasó un día desde las elecciones donde todos festejaron y ya empezó, en algunos casos con sutileza, en otros de manera abierta, las disputas, reproches y pases de facturas en las internas de los respectivos espacios.

Así, en la oposición se debate sobre si Horacio Rodríguez Larreta es un estratega genial que evitó una nueva derrota de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, o si, por el contrario, es el responsable de haber empeorado los números de la oposición.

Todo depende, claro, de cuál es la base que se tome de comparación: contra 2019, la victoria de Diego Santilli en provincia es una obvia mejora, pero contra las legislativas de 2017 supone un retroceso, dado que en aquella ocasión Esteban Bullrich, con 41% de los sufragios, le había sacado una ventaja de cuatro puntos a Cristina Kirchner.

En cambio, en la Ciudad de Buenos Aires, la performance de María Eugenia Vidal sufrió por la fuga de votos hacia el espacio de Javier Milei, por lo que el 47% obtenido el domingo luce como un retroceso respecto del 63% que en 2017 habían logrado la suma del Pro y del espacio Eco de Martín Lousteau.

Mientras se hacían esos debates sobre las cifras, empezó el tironeo para ver quién debe llevarse el crédito por la victoria. Y los afiliados al "ala dura" salieron rápidamente a destacar el rol de Patricia Bullrich, una de las figuras más connotadas de los "halcones"-.

"Felicitaciones, Pato Bullrich. Excelente el armado en las provincias. Aunque pocos te lo reconocen, buena parte del mérito de este triunfo nacional y del éxito de la campaña por los Cinco Senadores es tuyo", escribió en las redes sociales el diputado Fernando Iglesias, sintetizando el pensamiento de quienes creen que la vía no es la moderación sino el estilo de oposición dura.

Entre los militantes opositores, hubo quienes reflotaron el debate sobre si la candidatura porteña de Bullrich hubiese logrado un mejor resultado y hubiese desinflado al fenómeno emergente de Milei y los "libertarios".

Lo cierto es que a esta hora el debate subterráneo en el espacio opositor es si lo que desmejoró la performance electoral desde las PASO a las legislativas fue el hecho de que los "duros", empezando por Mauricio Macri, hayan levantado el perfil o si, por el contrario, lo que espantó votos fue la falta de un discurso más firme contra el Gobierno por parte de los principales candidatos.

De cómo evolucione ese debate dependerán varias definiciones importantes: la más cercana es qué actitud adoptar frente a la convocatoria de Alberto Fernández a un diálogo nacional. El Presidente, al volver a acusar al endeudamiento macrista como origen de las penurias económicas del país, dio a entender que la convocatoria no es extensiva a la oposición en su totalidad sino a una porción más afín a las posturas peronistas. Más claro: Rodríguez Larreta sí, Macri y Bullrich no.

Esto implica que habrá una lupa de los "halcones" de la oposición que evalúe cada movimiento de Vidal, que se erigirá ahora en líder de la oposición en la cámara de Diputados. La facción más dura no solamente no quiere un pacto con el Gobierno, sino que reclama una marcha atrás con proyectos que buena parte de los opositores habían votado, tales como la ley de alquileres, o subsidios al consumo de energía para sectores de clase media.

El estratégico "bajo perfil" de Cristina

Con la mira más puesta en el largo plazo, el debate sobre a quién le corresponde el crédito por la victoria electoral -y a quién la crítica por el retroceso de las últimas semanas- será también crucial para definir las candidaturas hacia 2023. Macri, todavía símbolo de una de las puntas de la grieta, eligió un estratégico segundo plano y eligió no hablar la noche del domingo, cediéndole la centralidad a Rodríguez Larreta.

Una estrategia que emparenta al ex mandatario, una vez más, con la otra líder de la grieta: Cristina Kirchner. La vice, a diferencia de su furibunda reacción post PASO, ahora parece dispuesta a mantener el bajo perfil y dejar que Alberto pruebe suerte con su "relanzamiento" para calmar a los mercados.

De esta manera, uno de quienes sale fortalecido de la elección es el ministro Martín Guzmán, ideólogo del nuevo programa económico en el que el concepto que pretende conformar a todos es que se buscará un equilibrio en las cuentas que será virtuoso, porque -a diferencia de lo que ocurría durante el macrismo- no estará basado en el recorte del gasto sino impulsado por la recuperación de la economía.

Guzmán, ¿empoderado tras la elección?: el Presidente impulsa su plan reformista pero choca contra el ala dura del kirchnerismo
Guzmán, ¿empoderado tras la elección?: el Presidente impulsa su plan reformista pero choca contra el ala dura del kirchnerismo

Al decir del analista Jorge Asís, Cristina llegó a la conclusión de que "lo más racional es dejarlo gobernar tranquilo a Alberto, hoy embalado con el triunfo imaginario que tergiversa. La Doctora le da la última oportunidad, como si fuera la dueña del juego".

¿Cómo le fue al Presidente en las primeras horas de su "segundo tiempo"? Las primeras reacciones del mercado primeras horas son ambiguas y exentas de dramatismo. Descontando que el Gobierno perdería, no hubo movimientos eufóricos en los precios de bonos y acciones. Pero tampoco hubo situaciones de desastre: el dólar se mantuvo dentro de los parámetros de la semana pasada y el riesgo país tuvo una leve baja de 3,7%. El Banco Central volvió a vender dólares, siguiendo la tónica prevista.

Los informes de los bancos de inversión dejan entrever una cautelosa expectativa: por un lado, el hecho de que el Gobierno haya perdido el control del Senado los lleva a pensar en que será inevitable la búsqueda de consensos con la oposición; pero por otra parte la mejora oficialista respecto de las PASO los lleva a mantener dudas sobre si prevalecerán las posturas pro-mercado o las más confrontativas.

Y esto lleva a que las miradas se posen en la otra gran interna: la del Gobierno. Concretamente, lo que hoy se debate es quién se quedará con el crédito de la "remontada", si el peronismo conservador y pragmático representado por los gobernadores y los intendentes del conurbano o, por el contrario, si prevalecerá un fortalecimiento del kirchnerismo duro.

Es un debate que se hace sin tapujos en los medios afines al Gobierno. Para los más cercanos a Cristina, no caben dudas: lo que ayudó a recuperar votos fueron los gestos duros y confrontativos, como el congelamiento de precios de Roberto Feletti.

Otros, en cambio, creen que se ganó gracias a la moderación en el discurso, donde por orden del gurú catalán Antoni Gutiérrez Rubí, se habló mucho del empleo, la salud y la educación -tres flancos débiles en los que el electorado peronista pasó factura- y, en cambio, ya no se mencionó la necesidad de subas masivas de impuestos.

Fue la gran diferencia con la campaña para las PASO, donde Victoria Tolosa Paz había adelantado que su prioridad al sentarse en su banca de diputada sería impulsar una nueva "matriz tributaria progresista", que consistiría en una mayor presión tributaria sobre los "sectores concentrados de la economía".

¿Más diálogo o más confrontación?

De manera que ese es otro debate crucial: ¿el Gobierno mejoró porque se moderó o porque se radicalizó? Al decir del influyente editorialista Roberto Navarro: "El peronismo pierde cuando no hace peronismo. El peronismo se desdibuja cuando se parece a ellos. No hay que gobernar como la derecha para evitar que gane la derecha, hay que gobernar como el peronismo para que gane el peronismo". 

¿En qué se traduce este pensamiento del núcleo duro K?: en que hay que reivindicar como aciertos muchas de las medidas criticadas por la oposición, tales como el aporte de las grandes fortunas, los controles de precios y, especialmente, el "apriete" al campo mediante retenciones y cierres de exportaciones.

Para ese grupo, el hecho de que las peores derrotas se hayan dado en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires -es decir, en el corazón de la pampa húmeda, allí donde el agro encuentra su expresión más pujante- es una señal política que hay que tomar en cuenta.

La parte del mapa que quedó "pintada de amarillo" es, desde el punto de vista K, la más rica del país, y su adhesión a la oposición es un reflejo de que está dispuesta pelear para no resignar privilegios. Los analistas K no le ven sentido a tratar de recomponer la relación con la dirigencia de los productores rurales: dan por definitivamente perdida esa región del país y creen que hay mucho más para ganar si se profundiza la confrontación, porque eso permitirá redistribuir la riqueza hacia el conurbano.

Y, desde ya, ese grupo no está dispuesto a apoyar un plan de Alberto que implique una profundización del ajuste fiscal como el ocurrido este año, en el que se recurrió a la vieja fórmula de la licuación inflacionaria para bajar el costo de jubilaciones y salarios estatales.

Alberto Fernández convoca a una manifestación de apoyo, con el objetivo de reposicionarse en la interna oficialista
Alberto Fernández convoca a una manifestación de apoyo, con el objetivo de reposicionarse en la interna oficialista

Del otro lado, Alberto tratará de consolidar su recobrado oxígeno político. Su convocatoria a que el "día de la militancia" que se celebra el miércoles se transforme en un acto masivo de apoyo al Gobierno tiene una lectura indudable: marcar que el Presidente tiene un sostén político y capacidad de movilización propia en el área sindical, lo cual lo independiza de la militancia de La Cámpora.

Hasta ahora, cada vez que el Presidente ha visto manifestaciones callejeras, han sido de la oposición macrista, o bien de los movimientos piqueteros que le recordaban promesas incumplidas o, en el mejor de los casos, de militantes K que daban un apoyo ambiguo en el que coreaban más el nombre de Cristina que el suyo. Tras la "remontada épica", Alberto siente que vuelve una oportunidad para el peronismo.

El llamado al diálogo nacional, en ese contexto, es apenas la excusa para dar esa pelea interna. Tanto en el Gobierno como en la oposición, la verdadera batalla es la de halcones contra palomas: y recién acaba de empezar.