El Frente de Todos busca limar asperezas tras la fractura de la oposición: ¿llegará unido a 2023?
El Gobierno quiso exhibir el viernes una muestra de unidad. El acto en la Plaza de Mayo buscó poner paños fríos a las diferencias internas que vivió el Frente de Todos durante la última campaña electoral y mostró de la mano a Alberto Fernández y Cristina Kirchner, quienes hacía un mes que no compartían escenario. Ahora, con las elecciones perdidas y la oposición fracturada, el oficialismo apostará a mantenerse unido para llegar a 2023 lo menos fragmentado posible.
Algunas asperezas quedan. La compañera de poder siguió con las cuentas pendientes y lanzó una nueva advertencia por las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. El Presidente no esquivó el reclamo y usó su destreza política moderada para contestarle que "se quedase tranquila" y "no tenga miedo" porque se cumplirá con las obligaciones "sin frenar la reactivación económica".
Pocas horas antes, el organismo internacional había emitido un comunicado en el que se señalaron "avances" en el trabajo técnico entre la misión argentina y los delegados del FMI, pero en el que pidieron "una reducción del financiamiento monetario del déficit fiscal, una política monetaria adecuada con tasas de interés reales positivas y una coordinación de precios y salarios".
Tregua para "no agitar la interna"
Desde el albertismo rechazan que haya molestias por la movilización del Día de la Democracia y los Derechos Humanos. Buscan desalentar las internas en el oficialismo luego de que La Cámpora, la agrupación que lidera Máximo Kirchner, llamó a "reventar las calles". En el entorno presidencial aún siguen vigentes las imágenes de la propia convocatoria del Día de la Militancia, apenas tres días después de las elecciones con Alberto como único orador.
"No me parece que sean actos de disputa interna, creo que suman todos", señala un dirigente que encabezó la marcha del 17 de noviembre y que también participó de la del 10 de diciembre.
Las diferencias internas existen, sobre todo cuando hay un gobierno con dos figuras de poder. Por un lado, un jefe de Estado que da pelea a los reclamos de su vicepresidenta cuando escribe una carta incendiaria o publica un mensaje en las redes sociales sobre cómo debe manejarse la negociación con el FMI. En el Frente de Todos quieren desarticular los cortocircuitos, a los que creen que consideran son "alentados más por los medios de comunicación".
En el FdT hay quienes "se sienten más o menos convocados" cuando hay movilizaciones organizadas en algún sector, pero consideran que "por eso son un frente". Esos mismos grupos llaman a "no agitar la interna ni especular todo el tiempo con eso", y consideran que "esa es precisamente la agenda del poder económico a través de los medios para dividir y debilitar".
El acto del viernes volvió a instalar la épica kirchnerista y el folclore de las fiestas populares. Podría ser un relato dominante del segundo tramo de la gestión pese a haber perdido las elecciones legislativas. Las grandes masas, ovacionando a un líder popular y a un proyecto político, son parte de esa impronta peronista. Pese a que la convocatoria del 10 fue a toda la población, el acto tuvo un claro discurso político partidista con fuertes críticas a la oposición. El festival, con artistas y espectáculos musicales, reflotó el estilo de los festejos del Bicentenario que continuaron hasta el fin del segundo mandato de Cristina en 2015.
Un sector del Gobierno no se sintió tan identificado con el evento pero igual asistió a la plaza. La CGT, directamente, avisó que no sería parte. "El acto remite mucho hacia lo que fue, y eso no sé si es tan bueno", afirman los descontentos. Si bien consideran que Cristina, Alberto, Lula y Mujica son relevantes por su "pasado glorioso y juegan en el presente", "no podemos proyectar futuro alrededor de sus figuras, aunque nos están ayudando a construirlo".
Lo que espera el Gobierno es que continúen las mejoras económicas pese a las demoras para cerrar el acuerdo con el FMI. "Vienen dos años mucho mejores de lo que vivimos hasta acá y desde el 2015", señalan desde una organización social cercana a Balcarce 50.
Las diferencias entre el kirchnerismo y el albertismo
El sector duro del Gobierno que responde a Cristina tiene una clara explicación sobre las diferencias con Alberto. "Cualquier esquema de doble conducción es muy compleja y difícil", aclaran las voces cristinistas.
Según el kichnerismo, ellos "tienen una línea de conducción de mayor verticalidad" con "un programa social que pretende tener un ritmo de la distribución de la riqueza más acentuado". En cambio, consideran que "Alberto, a pesar de que fue jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, pareciera que tiene un eje político de menos verticalidad y un ritmo de distribución de la riqueza y de políticas sociales más lento".
"Al ser combinar estas dos culturas políticas, hay cierta complejidad, con marcadas diferencias", agregan.
Por otra parte, el Frente de Todos festeja por lo bajo la fragmentación que sufre la oposición. Se mantiene la cautela sobre el futuro de la alianza Cambiemos, con la división del radicalismo. "La carroza se les convirtió en calabaza", bromean en el oficialismo.