Funcionario clave de Trump visitó la Casa Rosada: Caputo, ansioso por el acuerdo comercial para sumar reservas
Un encuentro sin declaraciones públicas, cerrado al escrutinio de la prensa, pero publicitado y oficial, se produjo en la tarde del lunes 12 de enero en la Casa Rosada. Uno de los principales nexos de la administración de Donald Trump con el gobierno argentino de Javier Milei, el embajador estadounidense, Peter Lamelas, visitó el despacho del asesor presidencial, Santiago Caputo.
Caputo, uno de los alfiles principales del poder gubernamental, escuchó a Lamelas en un contexto complejo para la deriva económica y financiera de la Nación, que tiene muy preocupado a su tío y ministro de economía, Luis Caputo, quien sigue bregando por el incremento de las reservas en dólares del Banco Central que más pronto que tarde deberá continuar afrontando millonarios vencimientos de deuda.
Acuerdo comercial con Estados Unidos: funcionario clave, en Casa Rosada
En Casa de Gobierno, la palabra devaluación es tabú. No se nombra cerca del Presidente, quien entiende que la inflación derrumba cualquier proyecto político que existiere por más bien planeado que estuviere.
"Devaluar nunca", se plantan en los despachos oficiales, ante los ruegos de muchos capitanes de la industria, la construcción y patrones de estancias. "El camino que estamos trazando es el de mayor acuerdos económicos y el aumento de las reservas por la cuenta de capital. O sea por inversiones extranjeras directas en el país", señala un asesor del ministro en el Palacio de Hacienda.
Y, es lo que piensa Milei y el rumbo que ha trazado. De allí "las buenas noticias" que siguen y trajo el acuerdo entre el Mercosur y la UE, según su consideración, pero el punto que realmente espera el Presidente ver concretado en el corto plazo es la firma del acuerdo comercial con los Estados Unidos.
Un acuerdo que se demora por cien razones distintas, pero que no marcha según el calendario.
Donald Trump, atento a lo que sucede en Cuba y Venezuela
Antes de Navidad, iProfesional intercambió unas breves palabras con el Canciller, Pablo Quirno. El funcionario reiteró lo que había expresado en la Cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú por la falta de novedades en la consolidación del acuerdo Marco, que se había alcanzado con los Estados Unidos en noviembre.
"Lo que estamos esperando es una definición de agendas para la firma y para lograr una fecha y terminar. Hay que entender que Estados Unidos está negociando con otros cien países del mundo y, en ese sentido, la agenda de ellos está un poco más ocupada", explicó ya de regreso en Buenos Aires.
Lo que Quirno no debe haber previsto en las pasadas Navidades es el cambio geopolítico que provocó Trump con la intervención militar en Venezuela y la aceleración de firmas de acuerdos o entendimientos más urgentes como los que tiene la potencia americana con Taiwán o Ucrania bajo fuego de Rusia.
El acuerdo comercial entre EE. UU. y Argentina se encuentra en la fase de "marco para un acuerdo", anunciado el 13 de noviembre de 2025, que establece un entendimiento bilateral para comercio e inversión, no un Tratado de Libre Comercio completo; incluye apertura de mercados, eliminación de barreras no arancelarias (como licencias de importación y el impuesto estadístico argentino), armonización de normas, y compromisos sobre propiedad intelectual, trabajo y minerales críticos, buscando mayor reciprocidad y alineamiento geopolítico, aunque su implementación final y su marco legal (como posibles fallos judiciales en EE. UU.) aún dependen de detalles y tiempo.
El tiempo es dinero: Javier Milei y Luis Caputo necesitan reservas
El tiempo es el problema para la administración de Milei porque cada día que pasa es un día más donde surge un nuevo rumor o comentario de como hará el Banco Central para conseguir financiamiento o acrecentar sus reservas. Además, de la preocupación de los expertos por el déficit de cuenta corriente.
iProfesional supo que Milei argumenta que el rojo en el intercambio de bienes y servicios se compensará con la entrada de dólares por la cuenta capital —es decir, por inversiones directas desde el exterior—. Minería, cuyas inversiones vienen lentas a pesar de que el precio del cobre vuela en los mercados; energía limpia; Vaca Muerta; entre otras cuestiones.
Pero nunca nada alcanza para Argentina, incluso el incremento de reservas por las emisiones de deuda corporativa que significaron un ingreso de u$s3.000 millones en apenas un mes, y por la decisión de ejecutivos provinciales, como la Ciudad de Buenos Aires, de tomar deuda en el exterior.
La apuesta principal está en el Norte en los ingresos que se producirán cuando entre en vigencia el acuerdo comercial con Estados Unidos. Pero viene demorado.
Y no solo se habla de tiempos, sino de otros temas que dilatan la firma. Hay dos que los técnicos de ambos lados está trabajando.
Alineamiento de estándares técnicos, sanitarios y de calidad exigidos por EE. UU., los cuales requieren que las empresas argentinas realicen inversiones significativas para adaptarse y propiedad Intelectual: Estados Unidos mantiene exigencias estrictas sobre el fortalecimiento de la protección de la propiedad intelectual, un área donde históricamente ha habido tensiones con las regulaciones argentinas y con la industria farmacéutica local en el centro de la escena.