En un Davos convulsionado, Milei irá a fondo en su apoyo al controvertido Consejo de Paz que impulsa Trump
Por estas horas, Davos vuelve a ser algo más que un foro económico mundial. Será un escenario de poder, gestos, alineamientos y apuestas de alto riesgo. Allí desembarcó Javier Milei con una intención clara: reforzar su alianza estratégica con Donald Trump, convertirse en uno de sus principales aliados políticos internacionales y proyectarse como una voz central del nuevo eje conservador global que desafía al multilateralismo tradicional.
En la Cancillería no lo ocultan: el Presidente argentino ajustará en parte su discurso a lo que diga previamente Trump. Milei hablará apenas después del mandatario estadounidense, en el mismo auditorio del Foro Económico Mundial, con la intención explícita de subrayar coincidencias ideológicas, geopolíticas y estratégicas.
Javier Milei se mostrará en línea con Donald Trump
"En la delegación van a escuchar a Trump y van a agregar uno o dos párrafos en esa misma línea", confiaron a iProfesional voces diplomáticas argentinas. El canciller Pablo Quirno, que acompaña al Presidente, es un fiel ejecutor, sin matices, de las directivas de la Casa Rosada y del ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo.
El mensaje será frontal. Milei insistirá en la defensa del capitalismo, en los logros de su programa económico —desaceleración de la inflación y equilibrio fiscal— y redoblará su ya habitual embestida contra el establishment global, la burocracia internacional y la denominada "agenda woke". Un discurso que promete romper moldes en un foro históricamente asociado al consenso liberal y que, puertas adentro, genera incomodidad en sectores del servicio exterior.
Sin embargo, en la Cancillería apuntan que algo cambió en el enfoque ideológico del Foro Económico Mundial. El fundador Klaus Shwab tenía un enfoque más progresista liberal, mientras que las nuevas autoridades se inscriben en el consenso conservador.
El presidente del Foro Económico Mundial (FEM) es Børge Brende, que lidera la organización junto a co-presidentes como Larry Fink y André Hoffmann, trabajando con un Consejo de Administración global. Larry Fink es el CEO del fondo BlackRock, destacan en el Palacio San Martín. Existe otro enfoque ideológico, algo que también fue requerido por Trump para este año.
Por ende, Milei estará en su salsa: tendrá viento de cola porque los principales líderes empresarios y políticos escucharán otras campanas más coincidentes con la agenda conservadora y no la agenda "woke".
De hecho, Milei tendrá una reunión aparte con Brende, presidente y director ejecutivo del Foro Económico Mundial, ex ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, ministro de Comercio e Industria, y ministro de Clima y Medio Ambiente.
Foro de Davos, como vidriera de alineamiento
La delegación argentina llegó a Davos encabezada por Milei y su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; junto al canciller Quirno y los ministros Luis Caputo, de Economía; y Federico Sturzenegger, de Desregulación. El objetivo es claro: mostrar cohesión política y económica ante inversores y líderes internacionales, pero sobre todo enviar señales inequívocas a Washington y captar inversiones de importantes CEOs que estarán presentes y que se reunirán con Milei.
Milei destacará el acuerdo Mercosur–Unión Europea firmado la semana pasada, como una prueba de apertura comercial, aunque fue impulsado por el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, y también se referirá al aún pendiente acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, que considera estratégico para su programa de inserción internacional.
Ese acuerdo está demorado porque en Estados Unidos todavía se dirime judicialmente si Trump tiene o no facultades para fijar aranceles o si es una competencia del Congreso, conflicto que está en estudio en la Corte Suprema.
Sin embargo, en la Cancillería aparecen matices. Diplomáticos de carrera advierten sobre los riesgos de un alineamiento tan explícito con Trump, en un contexto global crecientemente fragmentado y con un presidente norteamericano que enfrenta un escenario interno en Estados Unidos complejo de cara a las elecciones legislativas de noviembre y con una economía no del todo ordenada.
Algunos sugieren que Argentina debería equilibrar posiciones y sostener una apuesta más clara al multilateralismo. Por ahora, esa visión no parece imponerse.
El Consejo de Paz y la competencia con Orban
El punto más sensible de la agenda será la formalización del Consejo de Paz, una iniciativa impulsada por Trump para intervenir en conflictos como Gaza y Ucrania. Milei participará el jueves de la reunión clave y hará una defensa enfática del organismo.
En la lectura que hacen en la Cancillería, Milei buscará posicionarse como uno de los principales colaboradores de Trump en esta Junta de Paz, en una suerte de competencia tácita con el primer ministro húngaro Viktor Orbán por el liderazgo del ala más dura del trumpismo global.
La cumbre estará atravesada por fuertes tensiones internacionales. Trump llega a Davos en pleno conflicto con varios países europeos por Groenlandia, luego de que Francia, Alemania, Reino Unido y países nórdicos enviaran efectivos militares a la isla —territorio semiautónomo de Dinamarca— para reforzar la seguridad en el Ártico. Washington interpretó el movimiento como una provocación directa.
Durante la madrugada del martes, Trump lanzó una catarata de mensajes en su red, Truth Social, defendiendo la necesidad de tomar control de Groenlandia por razones de "seguridad nacional y mundial". Consultado en la Casa Blanca sobre hasta dónde está dispuesto a llegar, respondió con una frase que resonó en todas las cancillerías europeas: "Ya lo verán".
En ese clima, Milei podría tomar posición pública, reforzando su alineamiento con Trump, incluso en temas sensibles como el enojo del presidente estadounidense con el primer ministro británico Keir Starmer por la devolución del archipiélago de Chagos a Mauricio. Algunos diplomáticos señalan que esa devolución podría ser un precedente favorable a la Argentina con Gran Bretaña por la recuperación de la soberanía sobre las Islas Malvinas, pero no es algo que Milei vaya a poner en el tapete.
Venezuela, Maduro y la ONU en tensión
Otro punto de coincidencia será Venezuela. Milei respaldará la postura de Trump a favor de la captura de Nicolás Maduro para llevarlo a Nueva York, aunque en el propio gobierno reconocen que la situación en Caracas sigue siendo incierta y que el régimen chavista permanece firme.
Este discurso, sin embargo, abre un frente delicado: la candidatura del argentino Rafael Mariano Grossi a la Secretaría General de la ONU para el período 2027–2031. Grossi, actual director del OIEA y diplomático de carrera con prestigio internacional, cuenta con el respaldo explícito de Milei y de la Cancillería.
Pero una embestida frontal contra la ONU y el multilateralismo podría complicar seriamente esa aspiración. En el Palacio San Martín admiten que el equilibrio es complejo: Milei quiere empujar una "reforma profunda" de los organismos internacionales, mientras Grossi necesita el apoyo de ese mismo sistema para llegar al cargo más alto de Naciones Unidas.
Grossi, doctor en Historia y Política Internacional y con casi 40 años de carrera diplomática, se ha mostrado activo en la gestión de conflictos nucleares en Ucrania, Irán y zonas de guerra, y busca presentarse como un reformista desde dentro del sistema. Un discurso incendiario en Davos podría ponerlo en una situación incómoda.
Javier Milei busca ser protagonista y va por la foto con Trump
Las intervenciones de Trump y Milei están programadas para este miércoles 21 de enero, en la franja más esperada del foro. Milei hablará a las 11:45 (hora de Suiza) durante unos 30 minutos, inmediatamente después de Trump, que expondrá su visión de un "nuevo orden" internacional.
No está confirmada una reunión bilateral privada, pero se espera al menos un saludo público o una foto conjunta, suficiente para sellar el mensaje político que Milei quiere transmitir: la Argentina ya eligió su lugar en el tablero global.
En Davos, donde los gestos valen tanto como las palabras, Milei apuesta a convertirse en algo más que un actor periférico. Busca ser protagonista y, sobre todo, el aliado más fiel de Trump en un mundo cada vez más polarizado.