Milei tuvo un discurso menos explosivo y se corrió de la geopolítica, pero dejó una llamativa definición
En su exposición ante el Foro Económico Mundial de Davos el presidente Javier Milei dio un discurso mucho menos explosivo de lo que se esperaba, en el que ni siquiera mencionó el nuevo juego geopolítico de su aliado Donald Trump y se enfocó en su reiterado reclamo para eliminar regulaciones estatales sobre la economía, el cual aprovechó para meterse en el otro tema caliente a nivel mundial: el avance de la IA.
A Milei le tocó hablar justo después de Trump, cuya palabra era la más esperada por la tensión creciente entre Estados Unidos y la Unión Europea en torno al reclamo norteamericano sobre Groenlandia, que se roza con la "guerra de aranceles" que lanzó el republicano. Esto hizo que el discurso del argentino se viera deslucido.
El Presidente decidió correrse de la geopolítica. Para sorpresa de muchos, ni siquiera dio una muestra de su apoyo a Trump ni de su alineamiento total con EE.UU., que igualmente continúa. En cambio, se limitó a destacar que hay un "renacer de las ideas de la libertad en toda América y que el continente (Norte, Centro y Sur) "será el faro de luz para todo Occidente".
Javier Milei en el Foro de Davos: un discurso monocorde, menos agresivo y dirigido al rol del Estado
Fuera de eso, el discurso que Milei leyó durante los 30 minutos asignados por el Foro de Davos se centró principalmente en la reiteración de sus ideas ya conocidas, pero con un tinte más académico y filosófico que de costumbre: planteó insistentemente en que la defensa a capa y espada del "capitalismo de libre empresa" es una cuestión de "principios éticos" de la cultura occidental.
Milei señaló que "lo justo no puede ser ineficiente y lo eficiente injusto" y remarcó que "el capitalismo de libre empresa no solo es más productivo, sino que es el único sistema que es justo". A su vez, señaló que Occidente debe volver a inspirarse "en la filosofía griega y retornar a los valores judeo cristianos".
Con numerosas referencias a filósofos y economistas, desde Jenofonte a Adam Smith, el mandatario argentino intentó dar ante presidentes y empresarios una clase magistral sobre los "derechos naturales" del hombre. Para Milei son "el derecho a la vida y a la libertad", del cual "se deriva el derecho adquirido a la propiedad privada".
La lectura monocorde y las reflexiones basadas en citas a pensadores históricos fueron solo para reiterar el planteo de que se debe reducir al mínimo la intervención estatal en la actividad económica global porque "el capitalismo de libre empresa no solo es más productivo, sino que es el único que es justo".
Eliminar regulaciones: el eje central del planteo de Milei en Davos, con Argentina como "ejemplo"
Milei remarcó que "regular mata el crecimiento económico", que la "omnipotencia del Estado destruye el rendimiento de propiedad y mata los rendimientos crecientes y por ello el crecimiento es menor" y que "lo verdaderamente importante es expandir al máximo las fronteras de producción".
Fue entonces cuando puso el acento en su propia gestión y destacó que logró "extirpar un déficit fiscal de 15 puntos del PBI, bajar la inflación del 300% al 30%, reducir el riesgo país en 2.500 puntos básicos" y hacer crecer la economía mientras que la pobreza bajó del 57% al 27%". Pero en esa tarea le dio un rol central a la desregulación económica.
Con un elogio a Federico Sturzenegger -presente entre la audiencia- Milei pidió "hacer foco en el Ministerio de Desregulación" al mirar su gestión y afirmó que regular a las empresas es "matar los rendimientos crecientes y con ello el crecimiento económico y, si no, miren los efectos que causa la regulación en todos los lugares del mundo".
"No hay motivo que justifique la intervención" estatal que "es una violación del derecho de propiedad", indicó el Presidente y agregó que por eso desde 2023 llevó a cabo "13.500 reformas estructurales" de la mano Srturzenegger, lo que le "permite crecer" al país. "Esto es ‘Make Argentina Great Again", remató. Fue su única alusión a Trump.
"El mundo ha comenzado a despertar, la mejor prueba de ello es lo que está pasando en América con el renacer de las ideas de la libertad. Por lo tanto, América será el faro de luz que vuelva a encender a todo occidente, y con ello pagará su deuda civilizatoria como muestra de de gratitud hacia sus bases en la filosofía griega, el derecho de los romanos y en los valores judeocristianos", amplió.
La fuerte definición sobre la IA: "Dejen de fastidiar a quienes están creando un mundo mejor"
"Muchos consideran pertinente que se regulen las estructuras concentradas, pero eso implica matar los rendimientos crecientes", insistió Milei. Pero sus ideas sobre la desregulación al máximo de la economía le permitieron meterse en el tema de la IA y su avance en numerosos campos de la vida cotidiana, el cual es el otro tópico del momento, además del torbellino geopolítico que está desatando Trump.
El Presidente consideró que la IA "podría verse como la versión siglo XXI de la fábrica de alfileres de Adam Smith, es decir, un potenciador de rendimientos crecientes y con ello mayor crecimiento" económico y, al respecto, disparó: "Lo más responsable que pueden hacer los Estados respecto al tema es dejar de fastidiar a quienes están creando un mundo mejor".
Milei subrayó que "los políticos" no deben tratar de regular el desarrollo ni el uso de la inteligencia artificial porque, además de las ventajas económicas que esta tecnología podría ofrecer, "la puesta en marcha de estos proyectos requieren de insumos y recursos financieros reales", lo que también ayudará -siempre según su análisis- al crecimiento.
La definición, no obstante, fue fuerte. El avance de la IA y sus implicancias recién empiezan a debatirse en los parlamentos del mundo. Hay preocupación en algunos sectores, principalmente por la desinformación que esta tecnología es capaz de generar, aunque todavía no existen grandes regulaciones estatales sobre ella.
En este sentido, Milei se anticipó. Montado sobre el nuevo clima de época que, a entender del Gobierno, lo puso en un lugar protagónico a nivel mundial, el líder libertario dejó una fuerte definición sobre uno de los tópicos más calientes del momento a nivel global, después del torbellino geopolítico que está generando Trump.
Lo que Milei omitió en el Foro de Davos: Trump, Groenlandia, Venezuela y multilateralismo
El Presidente pareció evitar deliberadamente la discusión entre Trump y la Unión Europa que mantiene en vilo al mundo y que amenaza la continuidad de la OTAN como se la conoció hasta ahora, un cambio total del tablero político internacional que varios jefes de Estado, como el canadiense Mark Carney, empezaron a plantear en el Foro de Davos como algo inevitable a lo que habrá que adaptarse.
Milei no mencionó a Trump en ningún momento de su discurso, un detalle muy llamativo si se observa que en muchas otras oportunidades lo cubrió de elogios ante los auditorios más diversos. Ni siquiera en la única y breve referencia que hizo a Venezuela, ahora bajo "control" de Estados Unidos, según ha reconocido el republicano.
El conflicto en torno a Groenlandia, disparador de la pulseada sin precedentes que se da entre EE.UU. y Europa, también estuvo ausente en la alocución del argentino. Básicamente Milei no dio ninguna señal de su alineamiento con la gestión de Trump.
Tampoco apuntó sus críticas contra los organismos multilaterales como la ONU o el mismo Foro de Davos, a pesar de que se esperaba que fuera nuevamente en esa dirección. La omisión podría deberse a que el argentino Rafael Grossi se postula como nuevo secretario general de Naciones Unidas con el apoyo de Milei y necesita que lo apoyen dentro de la institución.
El Presidente sí recordó los cuestionamientos que les hizo en la reunión de 2025 por promover el "socialismo" y la agenda "woke". En aquel momento había advertido que Occidente estaba "en peligro". Pero hoy, según dijo, "el mundo ha comenzado a despertar" y "prueba de ello es el renacer de las ideas de la libertad en toda América".
Pareciera que tanto la elección interna de la ONU como ese nuevo "despertar" llevaron a Milei a suavizar su discurso respecto del año pasado y de lo que se esperaba en esta nueva entrega del Foro Económico Mundial, dado el agitado contexto internacional. En cambio, se limitó a repetir las ideas que ya se le conocen en torno a la reducción de las regulaciones estatales y el "capitalismo de libre empresa" y brindó, como única novedad, su definición sobre el avance de la IA.
De esta forma, Javier Milei esquivó en el Foro de Davos el tema más espinoso al no realizar ninguna mención a Donald Trump ni al nuevo escenario geopolítico y se quedó con lo que le resulta más cómodo en este tipo de eventos: criticar al Estado como regulador de la economía y, de paso, adelantarse al debate en ciernes sobre el avance de la IA.