POLÉMICA POR EL IPC

El nuevo riesgo que asumen Milei y Caputo con los cambios del INDEC y la medición de inflación

La salida de Lavagna expuso un temor del Gobierno a cambiar ahora la forma de medir el IPC. Los motivos técnicos y el riesgo de un costo político futuro
Por Pablo Sieira
POLÍTICA - 02 de Febrero, 2026

El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, optaron por dejar ir a Marco Lavagna del INDEC y mantener sin cambios la medición de Índice de Precios al Consumidor (IPC) para evitar el riesgo de que la inflación diera más alta dentro de pocos meses, pero con ello asumieron otro: el de una posible pérdida de credibilidad política que derive en nuevos embates de la oposición y cuestionamientos de economistas.

Lavagna tenía todo listo para poner en marcha la nueva ponderación de productos y servicios para medir el IPC a partir de enero. Hasta ahora se usa una de 2008, en la que se incluyen -por ejemplo- la telefonía fija, que ya no tiene peso en la canasta de los hogares, y no los servicios de straming. La idea era actualizarla con Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018.

Milei y Caputo frenaron ese cambio. El propio ministro de Economía reconoció que ese fue el motivo de la renuncia de Lavagna -que será reemplazado por Pedro Lines- y señaló que la metodología para medir la inflación se mantendrá sin cambios "hasta que el proceso de desinflación esté consolidado".

Cambio en el INDEC: ¿cuál es el riesgo político que asumen Javier Milei y Luis Caputo?

Sin embargo, en la explicación de Caputo anida el nuevo riesgo que asume el Gobierno con esta decisión porque, por un lado, admite que la inflación todavía no está domada a pesar de haber terminado con la emisión monetaria (que según la explicación oficial es su causa principal). Por el otro, porque sugiere cierta inclinación a medir ese indicador más de acuerdo con una conveniencia política que con los consumos efectivos de los hogares y su peso en la canasta.

El freno a la ponderación más actualizada no implica de ninguna manera una "manipulación" del índice. Es una cuestión técnica, como bien saben los profesionales que se desempeñan en el INDEC. Pero en los corrillos opositores de la política algunos ya se ven tentados a empezar a poner el dedo en esa llaga.

"No es ‘morenismo’, pero la línea es muy fina", apuntó con malicia un diputado opositor a iProfesional. Durante el gobierno de Cristina Kirchner, la intervención del exsecretario de Comercio Guillermo Moreno en el INDEC le quitó credibilidad con los años al dato oficial de inflación, a tal punto que el sector privado se guiaba por el "IPC Congreso", una medición de las consultoras que difundían por ese entonces el PRO y la UCR, con Patricia Bullrich a la cabeza.

La situación hoy es muy distinta, pero al haber quedado expuestas las diferencias de Milei y Caputo con Lavagna por la forma de medir la inflación, explicación del ministro mediante, también quedó latente el riesgo de que la oposición y los "econochantas" -como suele llamar el Presidente a los economistas que cuestionan su programa- le señalen empiecen a decir que el IPC no refleja fielmente el impacto de los precios en el bolsillo.

La polémica por el IPC: los motivos técnicos detrás del freno al nuevo índice

Según supo iProfesional, algunas de las más conocidas consultoras privadas no registraban una diferencia sustancial en el índice de inflación de enero -que se dará a conocer el 10 de febrero- con la nueva ponderación de los productos de la canasta, pero sí veían un número mayor para febrero y marzo, no solo por ser históricamente meses de inflación más alta sino principalmente por el impacto de los servicios regulados.

Ocurre que con la nueva forma que iba a instrumentar Lavagna y que Caputo prefirió no aplicar por ahora, iba a bajar la ponderación de alimentos y algunos bienes e iba a subir la de los servicios de gas, luz y agua, donde ahora se termina el esquema de subsidios segmentados en N1, N2 y N3 y se reduce a solo dos grupos: subsidiados o no subsidiados.

Se estima que esto generará aumentos de tarifas más fuertes a partir de febrero, por lo que existía la posibilidad de que la inflación diera más alta a partir de la nueva ponderación de esos precios en la canasta de consumo de los hogares. En ese sentido, cuando Caputo dice que hay que esperar a que esté "consolidado el proceso de desinflación" podría interpretarse que en realidad quiere esperar a que se asienten los nuevos precios de los servicios.

Por otro lado, hay otras variables muy sensibles para el Gobierno que están atadas a la evolución de la inflación, entre ellas el esquema de bandas para el precio del dólar oficial. Una eventual suba del IPC implicaría un corrimiento para el techo de la divisa, lo que a su vez podría empujar al "blue" y terminar con la calma cambiaria que consiguieron en estos meses Milei y Caputo.

Asimismo, las jubilaciones también están atadas a la inflación. En febrero, los haberes subirán un 2,8% porque fue la variación del IPC de diciembre. Si la medición de febrero mostrara una suba, en mayo el Estado debería aumentar también más a los jubilados y los números que hace el Gobierno empezarían a desdibujarse.

La explicación de Luis Caputo: "No hay necesidad de cambiar el índice ahora"

A pesar de que ya se había anunciado el nuevo índice, tras la renuncia de Marco Lavagna -que estaba en el organismo desde la gestión de Sergio Massa- Caputo confirmó que finalmente la metodología para medir la inflación se mantendrá sin cambios respecto de 2025 "hasta que el proceso de desinflación esté consolidado".

"Marco estaba trabajando en la nueva metodología y tenía como fecha implementarlo ahora. Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", apuntó el ministro de Economía sobre la renuncia de Lavagna en declaraciones radiales.

En ese contexto, Caputo señaló que cuando se comenzó a analizar la actualización de la manera de medir la inflación, el IPC descendía a un ritmo que podía hacer prever que el proceso iba a estar consolidado para este año. "En mayo, cuando estábamos en 1,5%, podíamos pensar que para enero íbamos a estar mejor. Pero el ataque político tuvo implicancias en el riesgo país y la inflación", afirmó.

"La visión nuestra es que no hay necesidad de cambiar el índice ahora. De hecho da prácticamente igual, el año pasado daba prácticamente lo mismo. Enero daba un poco más abajo el índice nuevo", agregó el ministro al justificar la medida. Caputo no dio precisiones sobre cuándo se pondrá en marcha la nueva ponderación.

Con esta decisión, Javier Milei y Luis Caputo se desprendieron de un funcionario que nunca sintieron enteramente propio y a la vez se previnieron ante la posibilidad de un índice de inflación que diera algo más alto después de enero y eso tuviera consecuencias que, por ahora, prefieren evitar, pero la jugada no está exenta de riesgos políticos.

Te puede interesar

Secciones