Se quiebra el peronismo y queda más débil que nunca en el Senado: cuánto poder gana Milei
La ruptura de la bancada peronista del Senado dibuja un nuevo mapa de poder en una Cámara donde ese espacio históricamente fue el más fuerte. Ese retroceso, combinado con el crecimiento de La Libertad Avanza y las alianzas que teje la Casa Rosada con gobernadores dejan al presidente Javier Milei muy cerca de la mayoría de dos tercios que permite, por ejemplo, nombrar jueces en la Corte Suprema, aunque seguirá necesitando de negociaciones permanentes.
El quiebre se da, en rigor, en el interbloque Popular que conforman el bloque Justicialista, el Frente Cívico por Santiago y Convicción Federal, que contaba con cinco miembros: Carolina Moisés (Jujuy), Guillermo Andrada (Catamarca), Sandra Mendoza (Tucumán), Jesús Rejal (La Rioja) y Fernando Salino (San Luis).
Molestos por la "falta de apertura en la estrategia parlamentaria" del espacio que conduce la tríada kirchnerista de José Mayans, Juliana di Tullio y Anabel Fernández Sagasti, a quienes hace tiempo le reclamaban puertas adentro mayor consenso y "menos imposición", Moisés, Andrada y Mendoza decidieron pegar el portazo.
De hecho, en el comunicado oficial que dieron a conocer por la tarde, los tres senadores responsabilzaron directamente a "la conducción del Partido Justicialista nacional" por la ruptura, en un tiro por elevación a Cristina Kirchner y sus alfiles. Tras aclarar que no se "van con Milei", justificaron su decisiones en que el PJ "se dedicó a promover divisiones internas de manera irreversible, a sancionar y expulsar compañeros (...) y son responsables también de los fracasos electorales".
Los díscolos se llevaron "el sello" de Convicción Federal y el nuevo espacio será liderado por la jujeña. Si bien Rejal y Salino se quedarán en el interbloque Popular, la ruptura deja a la bancada peronista con apenas 25 senadores, la representación más baja desde el regreso de la democracia, mientras La Libertad Avanza se ilusiona con alcanzar, entre propios y aliados, 47 votos, apenas uno menos de los dos tercios.
Se rompe el peronismo en el Senado: ¿cuánto beneficia realmente a Javier Milei?
El entusiasmo libertario se da porque el Gobierno ve que las alianzas que lograron trabar con los gobernadores empiezan a darle resultados. Por caso, Moisés no responde a ningún jefe en Jujuy pero se acercó al salteño Gustavo Sáenz, mientras que Andrada y Mendoza están alineados con el catamarqueño Raúl Jalil y el tucumano Osvaldo Jaldo, tres mandatarios que hace tiempo apoyan a LLA en el Congreso.
Sin embargo, las cuentas no son tan lineales. Para llegar a esos 47 votos el oficialismo necesitaría, en primer lugar, el apoyo de los tres senadores rupturistas del peronismo y eso, hasta el momento, nunca se dio de forma automática si no que varía tema por tema: Moisés, Andrada y Mendoza votaron a favor del Presupuesto 2026, pero rechazaron la reforma laboral.
Esto quedó más en evidencia con el comunicado que difundieron Moisés, Andrada y Mendoza, donde subrayaron: "No somos libertarios, no nos vamos con Milei y somos críticos de su plan económico". En la misma línea, reafirmaron su "identidad peronista" y su "rol opositor al Gobierno nacional", pero también su "compromiso con el debate democrático".
Además de ellos tres, para quedar a uno de los dos tercios La Libertad Avanza también necesitaría un alineamiento total de la cordobesa Alejandra Vigo (Provincias Unidas), la esposa de Juan Schiaretti que suele moverse con bastante independencia y no siempre responde a los mandatos del gobernador Martín Llaryora. También a los santacruceños José Carambia y Natalia Gadano, que son todavía más resbalosos a la hora de acordar con el Gobierno.
En este escenario, el nuevo mapa del Senado tras la ruptura del peronismo no favorece tanto a Milei por la posibilidad de acercarse a la mayoría estratégica de 48 votos, sino más porque la bancada peronista queda a uno de no poder "bloquear" los dos tercios. Con 25 votos de un lado, es imposible que el otro alcance los 48, pero si los peronistas perdieran uno más al oficialismo vía libre para juntar los dos tercios, en caso de conseguir los acuerdos necesarios.
Cómo se gestó la ruptura que deja al peronismo del Senado en su peor momento
El bloque Convicción Federal evaluaba desde diciembre la posibilidad de romper con la bancada peronista/kirchnerista, pero no lograban ponerse todos de acuerdo. Rejal responde al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, uno de los más críticos de Milei, mientras que el puntano Salino no tiene terminal en su distrito.
La discusión interna se apoyaba en el desacuerdo con la estrategia parlamentaria de la conducción kirchnerista. Reprochaban la "imposición" de las decisiones, a su vez "muy enfocadas en la política del AMBA y no en el interior del país", según comentaron a iProfesional en más de una oportunidad fuentes de ese espacio.
Sin embargo, con el correr de los meses no lograban ponerse de acuerdo los cinco y este martes Moisés, Mendoza y Andrada decidieron no esperar más a sus colegas y abrirse ellos. En efecto, los gobernadores hicieron su juego, pero lo que motivó a los tres senadores fue la inminencia de la sesión preparatoria de este martes en el Senado y sobre todo la enemistad creciente entre la jujeña y el kirchnerismo.
Moisés nunca ocultó ni en el recinto del Senado ni en sus redes sociales, su molestia con el estilo de conducción del kirchnerismo y lo que detonó la relación fue la decisión del PJ de Jujuy, intervenido por Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez, de suspenderla del partido tras haber votado a favor del Presupuesto 2026.
Esto ocurrió a principios de febrero y, tras calificar la medida como parte de una serie de "sanciones arbitrarias, cobardes y jurídicamente escandalosas", la senadora por Jujuy advirtió: "Tendré muchos problemas con el kirchnerismo de acá en adelante". La salida de Moisés junto a Andrada y Mendoza empezó a madurar en ese mismo momento.
Filosas críticas al kirchbnerismo: qué dijeron los tres senadores que se fueron del bloque
Los senadores de Convicción Fedral dieron cuenta de esta tensión en el comunicado ofiical que difundieron sobre su salida del interbloque. Además de aclarar que no serán oficialistas y de cuestionar las "divisiones internas" y las "expulsiones" del partido, apuntaron contra la estrategia de Mayans, Di Tullio y Fernández Sagasti de negarse a integrar las comisiones del Senado a modo de protesta por los lugares que le niega el oficialismo.
Al respecto, remarcaron que "la oposición y las minorías deben estar representadas en las cámaras legislativas a través de los dictámenes, las propuestas, los proyectos y la participación en el debate de forma institucional".
"Por eso, Convicción Federal toma esta decisión en el marco de la sesión preparatoria que se desarrollará mañana, en la cual se definirán las autoridades del Senado, la conformación de las comisiones y las autoridades de las mismas. Este espacio parlamentario va a ocupar los lugares que le corresponden en las comisiones para sostener la representatividad que el kirchnerismo hoy le niega a la oposición", remarcaron.
Los senadores señalaron que la decisión de "no ocupar los lugares en las comisiones" es una "mala praxis parlamentaria, que políticamente deja al peronismo sin acción" y que "se ha demostrado en el debate de la reforma laboral que este error político ha dejado a los trabajadores y a la CGT sin un dictamen y al bloque peronista sin una propuesta superadora ante la sociedad".
El nuevo mapa de los votos del Senado
La intención de Convicción Federal, ahora con tres senadores, es sumar eventualmente a la salteña Flavia Royón, referente de Sáenz en la Cámara alta, y a la tucumana Beatriz Ávila que responde a Jaldo. Cada una tiene hoy su propio monobloque. De cualquier forma, esa integración no alteraría la relación de fuerzas actual, dado que tanto Royón como Ávila ya son parte de los aliados circunstanciales de LLA.
En números fríos, de los 72 senadores que integran la Cámara alta el interbloque de LLA que encabeza Patricia Bullrich tiene 21, que cuentan con el apoyo estable de los 10 de la UCR; los 3 del PRO; los dos misioneros alineados con el mandamás de la provincia Carlos Rovira; la neuquina Julieta Corroza; la chubutense Edith Terenzi y el correntino Carlos Espínola, compañero de Vigo en Provincias Unidas.
Del otro lado, el interbloque Popular quedó con los 21 senadores del bloque Justicialista, los dos del Frente Cívico por Santiago encabezados por el exgobernador Gerardo Zamora, más los dos federales que se quedaron tras la ruptura. En el medio están todos los bloques provinciales ya mencionados, incluidos los tres de Convicción Federal encabezados por Moisés y alineados con los gobernadores de Salta, Catamarca y Tucumán.
Un experimentado operador parlamentario señaló a iProfesional que ahora el oficialismo tiene un beneficio que, al mismos tiempo, puede ser una complicación según el caso. "Lo que tiene a favor el Gobierno es que ahora tiene muchas ‘ventanillas’ para negociar acuerdos y juntar mayoría, pero también son tantas que cuando quiera juntar dos tercios va a estar complejo", resumió.
En cualquier caso, la ruptura de la bancada peronista del Senado y el nuevo equilibrio de fuerzas beneficia a priori al gobierno de Javier Milei. La bancada de La Libertad Avanza se ve más cerca de alcanzar eventualmente los dos tercios y, sobre todo, ve a su principal oposición con más problemas que nunca para impedírselo. El 1 de marzo el Presidente abrirá las sesiones ordinarias y empieza un nuevo juego.