Control de daños: Karina Milei busca blindar a Adorni para que no se derrumbe su candidatura de cara al 2027
El gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más delicados desde su asunción. En la superficie, la Casa Rosada intenta mostrar gestión, orden y disciplina política. Pero por debajo, el oficialismo es un campo minado donde crecen las disputas de poder y una estrategia electoral con fisuras prematuras: Manuel Adorni quedó cada vez más golpeado para ser candidato a jefe de gobierno porteño en 2027 porque acumula denuncias y contradicciones graves por sus viajes familiares a Punta del Este y su patrimonio.
Según pudo saber iProfesional de altas fuentes del Gobierno, Karina Milei tomó una decisión política de alto riesgo: mantener la postulación de Adorni a la Ciudad y "blindar" al actual jefe de Gabinete como su candidato excluyente para la jefatura de Gobierno porteña en 2027.
Para Karina Milei, Adorni es mucho más que el jefe del Gabinete, es una figura central en la tropa que lidera la hermana del Presidente junto con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el subsecretario de Presidencia, Eduardo "Lule" Menem.
La jugada implica desplazar las aspiraciones de Patricia Bullrich, la dirigente con mejor imagen del país, por encima del propio Milei, y consolidar un armado propio en la Ciudad. Pero el problema es que ese plan choca con una realidad cada vez más incómoda: Adorni acumula denuncias, contradicciones públicas y sospechas judiciales que amenazan con dinamitar su viabilidad electoral.
El escándalo que desató la crisis comenzó con un hecho que el propio Gobierno había prometido desterrar: el uso de privilegios. Manuel Adorni viajó a Nueva York en el avión presidencial ARG-01 junto a su esposa, Bettina Angeletti, en lo que sería una violación directa del decreto 712/24 firmado por Javier Milei, que prohíbe el traslado de familiares en aeronaves oficiales. El propio vocero había sido enfático al anunciar esa medida: "Se terminaron esos privilegios en la Argentina".
Pero ese episodio, que comenzó el lunes 9 de marzo en pleno viaje de Milei a Nueva York, fue apenas el inicio. Días después, se conoció que el jefe de Gabinete viajó a Punta del Este en un avión privado de la empresa Alpha Centauri. Allí comenzaron las inconsistencias patrimoniales.
El vuelo a Punta del Este en avión privado, parte de la polémica contra Manuel Adorni
En una entrevista televisiva en LN , Adorni aseguró que el viaje había costado 3.800 dólares y que lo había pagado con dinero familiar. Sin embargo, la investigación judicial que encabeza el juez Ariel Lijo reveló otra historia. Además, su amigo Marcelo Grandío, que viajó con la familia, aseguro que "lo pagó Manuel con plata del Estado".
Por ahora, Adorni no pudo mostrar una sola factura o constancia de que su relato sea la realidad y las primeras pruebas judiciales comenzaron a contradecirlo.
Según la documentación aportada por la empresa aérea, el vuelo de ida costó 4.830 dólares y fue abonado —en pesos— por Imhouse S.A., una productora vinculada al periodista Marcelo Grandío, amigo personal de Adorni, que además viajó con él y su familia.
El regreso, en tanto, formó parte de un paquete de diez vuelos por más de 40.000 dólares, pagado por un tercero cuya identidad aún no fue revelada y que residiría en Uruguay. La Justicia ya prepara un exhorto internacional para avanzar en esa línea. ¿Por qué habría mentido Adorni si las pruebas son tan fáciles de obtener?
El expediente busca determinar si hubo dádivas o incluso enriquecimiento ilícito. Pero antes, los investigadores intentan reconstruir la trazabilidad del dinero y verificar si se cumplieron los controles migratorios, aduaneros y administrativos. La ANAC, la Aduana y otros organismos ya fueron requeridos para aportar documentación, mientras que también se analizarán registros de cámaras de seguridad del aeropuerto de San Fernando.
Adorni y Karina Milei apuntan contra Santiago Caputo
Es en ese punto donde Adorni y Karina Milei apuntaron contra Santiago Caputo, que está cada vez más sólo y complicado en el Gobierno. Le atribuyen a "El Mago del Kremlin" que no evitó la filtración de un video que habría salido de la ANAC, la Administración Nacional de Aviación Civil, que controla Caputo políticamente.
En paralelo, la fiscalía de Gerardo Pollicita solicitó desgrabaciones de las entrevistas públicas en las que Adorni y Grandío dieron versiones contradictorias sobre quién pagó el viaje. En un primer momento, el periodista afirmó haber sido invitado con fondos estatales; luego se desdijo y habló de un pago compartido.
El impacto político de estas revelaciones es inmediato. En el entorno de Karina Milei admiten, en privado, que "preocupa" el efecto del escándalo en la proyección electoral del funcionario. Sin embargo, hacia afuera sostienen la candidatura. "Sigue firme… no hay otro", repiten cerca de Adorni. En contraste, un vocero oficial evitó confirmar cualquier plan electoral: "¿Qué candidatura? Es jefe de Gabinete… falta más de un año".
Las denuncias judiciales no se limitan a los vuelos. La diputada Marcela Pagano avanzó con una presentación por presunto enriquecimiento ilícito que incorpora un nuevo elemento: una propiedad en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, que no figura en la declaración jurada del funcionario. Las expensas, cercanas a los 700.000 pesos mensuales, están a nombre de su esposa, Bettina Angeletti, la misma que viajó en el avión presidencial a Nueva York.
Según la denuncia, el inmueble -una vivienda de dos plantas en un barrio cerrado con golf, caballerizas y seguridad reforzada- podría implicar una inconsistencia patrimonial, teniendo en cuenta que Adorni declaró solo dos propiedades y percibe un salario que rondaba, hasta hace poco, los 3,5 millones de pesos mensuales.
La lupa sobre la consultora de la esposa de Adorni
Pagano también puso la lupa sobre la consultora BE, propiedad de Angeletti, creada en junio de 2024, coincidentemente con la llegada de Adorni al Gobierno. La firma tiene apenas tres clientes, pero todos con vínculos sensibles con el Estado: el Grupo Foggia (interesado en la concesión de Tecnópolis, bajo la competencia de Adorni), National Shipping (proveedor histórico de YPF, donde Adorni es director) y Grupo Datco, que presta servicios a múltiples organismos públicos como AySA, el Banco Central, ARCA y el Banco Nación.
La denuncia plantea la existencia de posibles conflictos de intereses e incluso un "circuito triangular de fondos" entre empresas privadas, el Estado y la consultora de la esposa del funcionario. También se investigan licitaciones bajo sospecha de competencia simulada, con empresas vinculadas entre sí.
A estas causas se suma otra por malversación de caudales públicos, que tramita en el juzgado de Daniel Rafecas, por el uso del avión presidencial. En total, Adorni enfrenta al menos tres expedientes en Comodoro Py, que podrían unificarse en las próximas semanas.
Santiago Caputo, el apuntado por Karina Milei y Manuel Adorni
Pero el problema no es solo judicial. Es, sobre todo, político. La interna en el corazón del poder libertario está lejos de resolverse. La relación entre Karina Milei y Santiago Caputo atraviesa su momento más crítico. Hubo una tregua reciente -impulsada en reuniones en la Casa Rosada con participación de Martín y Lule Menem, Bullrich, Luis Caputo, Diego Santilli e Ignacio Devitt-, pero el equilibrio es precario.
Estuvieron incluso a punto de desplazar a Caputo del control de la SIDE. La decisión se congeló, pero sigue latente. En su lugar, suena el nombre de Jorge "Corcho" Anzorreguy, vinculado a Santiago Viola, apoderado de La Libertad Avanza y hombre de extrema confianza de Karina Milei y recientemente nombrado viceministro de Justicia, que además tuvo el poder de nombrar al nuevo ministro, Juan Bautista Mahiques. El karinismo en bloque le apunta a Santiago Caputo.
En ese esquema, Caputo aparece cada vez más aislado en la Casa Rosada. "Hoy solo lo sostiene Milei; para abajo no lo quieren", describen en Balcarce 50. La advertencia es explícita: "El que comete un error, pierde".
Adorni, por su parte, responsabiliza al entorno de Caputo por el escándalo del video en San Fernando y por no haber contenido filtraciones desde la ANAC, un área bajo su órbita. No lo acusa de haberlo filtrado, pero sí de no haberlo evitado. La desconfianza es total.
El episodio que mejor sintetizó ese clima ocurrió en el Palacio de la Libertad, durante un homenaje al padre del liberalismo, Adam Smith. Cuando el Presidente citó una frase de Santiago Caputo, el auditorio —más de 600 personas— estalló en aplausos. También lo hicieron ministros como Luis Caputo y Mario Lugones, que son incondicionales del asesor estrella.
Pero las cámaras captaron otra escena: Manuel Adorni aplaudió con tibieza y se detuvo al advertir que Karina Milei permanecía inmóvil, con gesto adusto y sin levantar las manos. "Ese momento fue muy duro", admitieron testigos del acto. Dicen que el enojo de Karina fue total. Pero un dato no pasó inadvertido: el público libertario quiere a Caputo.
En paralelo, el Gobierno intenta reordenar la agenda. Adorni fue puesto en "modo gestión" y anunció un paquete de iniciativas: reformas al Código Penal con endurecimiento de penas, leyes sobre propiedad privada y expropiaciones, cambios en la ley de glaciares, modificaciones en discapacidad y un nuevo esquema de financiamiento universitario alineado con el equilibrio fiscal.
Pero incluso ese movimiento tiene lectura política: bajar el perfil del escándalo y ganar tiempo. Su presentación en Diputados, prevista inicialmente para marzo, fue postergada a abril. En el oficialismo reconocen que será un escenario hostil. "La calma que hay ahora es la que precede a la tormenta", resume un funcionario con acceso al despacho presidencial. Adorni podría pasarla mal en su informe de gestión ante la Cámara baja.
Karina Milei, mientras tanto, sostiene su decisión. Adorni sigue siendo, por ahora, su candidato. Pero el costo de ese blindaje crece día a día. Y en un Gobierno donde el poder se ejerce sin red y los errores se pagan caro, la pregunta ya no es solo judicial. Es política: cuánto más resiste una candidatura cuando el escándalo deja de ser un episodio y se convierte en una política permanente.