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Ciudadanía italiana: furia de los descendientes por las trabas para acceder a la nacionalidad

Mientras crece el enojo por la inacción mostrada de los tres legisladores de origen argentino en Roma, en Buenos Aires se quejan por las trabas existentes
Por Antonio D'Eramo
POLÍTICA - 07 de Mayo, 2026

Los legisladores de origen argentino que representan en Roma a los ciudadanos italianos residentes en América Meridional, el senador, Mario Borghese, y los diputados, Franco Tirelli y Fabio Porta, parecen haber reaccionado tarde y mal para enfrentar la decisión del gobierno italiano de terminar con la historia de más de 160 años de trasmisión de ciudadanía por descendencia, o ius sanguinis, de Italia.

Ciudadanía italiana: crecen las trabas para argentinos

Un golpe desvastador para todos aquellos que estaban pensando en un futuro laboral en Italia y en la Unión Europea con todos los papeles en regla.

El gobierno de Giorgia Meloni recibió luz verde de parte de la Corte Constitucional de Italia al validar las restricciones a la ciudadanía italiana por descendencia introducidas en 2025. El fallo rechaza la inconstitucionalidad de la norma en un caso analizado y bajo la presidencia del tribunal de Justicia, Giovanni Amoroso, resolvió declarar "no fundadas" las cuestiones de legitimidad constitucional planteadas contra el Artículo 3-bis, confirmando que la ley es plenamente válida y no vulnera la Carta Magna italiana.

El tribunal rechazó categóricamente que existiera violación a los principios de igualdad o confianza legítima, estableciendo que el legislador posee una "amplia discrecionalidad" para regular cómo se adquiere o pierde la nacionalidad. El cambio legislativo de marzo de 2025 redujo la ciudadanía por descendencia a dos generaciones y prohibió de facto la doble ciudadanía para los italianos residentes en el extranjero.

Ahora bien, con esta decisión debidamente informada hace más de un año, los legisladores de origen argentino "parecen haberse dormido en los laureles" , según expresaron varios referentes de la comunidad. Recientemente, el poderoso MAIE (Movimiento Asociativo) que conduce el argentino, Ricardo Merlo, volvió a explicar que tanto Borghese como Tirelli, presentaron a fin de año un proyecto de ley para modificar la ley de ciudadanía que no permite transmitir la ciudadanía a los descendientes.

Desde luego, ese proyecto parece estar cajoneado, y muchos gestores de ciudadanía italiana han decidido dejar de esperar a los diputados y al senador que representa a la América Meridional en el Parlamento italiano para comenzar a hacer juicios en los tribunales de la penínusula.

Una decisión que pone en blanco sobre negro la escasa llegada de los representantes argentinos ante el gobierno de Meloni y que demuestra la impotencia de muchos italo-argentinos que sienten vulnerados sus derechos. De hecho, Merlo, sorprendido por el fallo de constitucionalidad de la controvertida ley Tajani, propone que se espere hasta el mes de Junio, cuando habrá otro fallo importante de la Corte romana.

"Paremos con los juicios", pidió Merlo en un posteo de la red social Instagram. "Veo una ansiedad en algunos gestores para apurar a la gente para hacer la ciudadanía. Yo les digo a los gestores que paren un poco y a la gente que haga un paréntesis y consulte con abogados de confianza".

Merlo, que maneja los hilos de esta representación política argentina en Italia, prefiere esperar a los meses de Junio-Julio cuando se decida una nueva batalla judicial pero eso no satisface a cientos de descendientes que están con mucha bronca por lo que sucede y que tienen diferentes reclarmos para realizar al tiempo que casi nunca son atendidos ni por el consulado ni por los representantes parlamentarios argentinos de manera debida.

Las quejas de los ítalo-argentinos

iProfesional dialogó con tres de ellos que expusieron sus situaciones y su enojo por las actuales circunstancias políticas en Italia.

Fernando Quietto explicó, "...cuando fui a Italia y presenté los papeles todo fue normal. Ahora, cuando envían la documentación a la Argentina pasó más de un mes y medio y la documentación no llegaba y lo único que había que hacer era certificar que mi abuelo no había renunciado a la ciudadanía italiana, por lo cual si mi primo había hecho la ciudadanía dos años antes y ya había presentado el documento que probaba que mi abuelo no había renunciado a su ciudadanía y, además, murió hace cuarenta años, el trámite era sencillo y rápido de efectivizar. La demora se produjo en las oficinas consulares y tuve que hablar en la Ciudad de Buenos Aires, para que se hagan cargo. Lo hicieron y me lo enviaron. Me dan la ciuadanía pero cuando vengo aca me pidieron mil requisitos más y abonar en un banco que no está informado en la página web del consulado. Quería depositar para sacar el pasaporte y pagar lo correspondiente y nadie me supo decir donde. Tuve que presionar con ir a la prensa para que aceleren la tramitación. Las trabas que te ponen en algunas oficinas consulares para hacer cualquier trámite son terribles".

La situación de Mónica Capporale es más inquietante. Explicó a la redacción de iProfesional que "...soy hija de Antonio Caporale, nacido en Italia, Nápoles (Casarta). Les escribo porque estoy desesperada con el tema de la ciudadanía. Resulta que a mi hija, que vive en Italia desde hace ocho años con su ciudadanía, a mi, en el consulado  me están rechazando el trámite porque mis padres no estaban casados legalmente. Mi papá, Antonio Caporale, falleció y en su partida de defunción figura como "casado", pero hay una nota al margen que dice que no estaban casados por civil, solo por iglesia. El consulado me dice que eso no es válido para la ciudadanía italiana porque no hay registro donde aparezca como casados.".

Además señaló, "El problema es que yo tengo mi partida de nacimiento donde claramente dice que soy hija de Antonio Caporale, pero igual me están negando el derecho y no le dan importancia al acta de defunción de mi padre. Ya fui tres veces al consulado y cada vez me piden un papel diferente. La lucha con los consulados me impide que le transmita la ciudadanía a mi otro hijo al que me gustaría transmitírsela. Quiero que quede claro. No es un capricho soy hija de un italiano. Es directo el parentesco y me la niegan. Estoy desesperada. Si alguien pasó por esto y encontró una solución, por favor que me escriba".

Javier Fernando Dellvechi, es ciudadano italiano desde fines de siglo. Javier explicó que "hubo dos migraciones grandes de italianos que emigraron en búsqueda de trabajo y mejoras salariales en el siglo XX. Emigaron 191.000 jovenes y Argentina acogió a los italianos y a sus hermanos y familiares, dándoles lugares para vivir y trabajo para desempeñarse, y hoy sus bisnietos y tataranietos no pueden acceder a sus ciudadanías de origen. Esta ley carece de todo sentido. Pueden poner restricciones como, por ejemplo, el idioma o la cultura pero no una ley que quite la posibilidad de ser italiano por vía sanguínea. Mi solidaridad con todos los que no logran la ciudadanía por esta medida".

La decisión, completamente injusta para los descendientes de la diáspora italiana del siglo XIX y del XX, continuará dando para hablar y promete ser fuente de nuevos escándalos y medidas arbitrarias para negar un derecho de parte de Roma.

Como recordaba Javier Fernando Devechi, los "tanos" vinieron buscando pan, casa y trabajo al país y no importaba si conocían el idioma español o sabían de memoria los ríos de la Argentina. La pujanza de la comunidad italiana sorteó todas esas dificultades de comunicación y conocimiento y se convirtieron en parte constituyente de la nacionalidad argentina.

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