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ALERTA

Si tu enemigo se está equivocando, no lo interrumpas: qué hará la oposición tras días de sugestivo silencio en caso Adorni

Las encuestas marcan un "efecto desilusión" entre los votantes libertarios, y la oposición se apura a ocupar espacios mientras Milei se aferra a Adorni
14/05/2026 - 18:55hs
Si tu enemigo se está equivocando, no lo interrumpas: qué hará la oposición tras días de sugestivo silencio en caso Adorni

Una de las frases más célebres atribuidas a Napoleón Bonaparte es: "Si tu enemigo se está equivocando, no lo interrumpas". Algunos historiadores refieren a una frase parecida: "Si tu enemigo se equivoca, no lo distraigas". Como sea, la cita refleja su genialidad táctica y enfoque en aprovechar los fallos del contrario.

En el ámbito corporativo y político, esta "inacción estratégica" busca maximizar los beneficios de los errores no forzados del rival.

El caso Adorni es un ejemplo, que ha mutado en los últimos días: el centro de la discusión ya dejó de ser la acusación de enriquecimiento ilícito y ya afecta a todos los niveles del gobierno. Sea cual sea la respuesta del jefe de gabinete, ya quedó instalada la sospecha, y eso ha traído un efecto inesperado: en los hechos, adelantó un año el inicio de la campaña electoral.

Antes del viaje de Milei a Nueva York para formar parte de la Argentina Week, había cierto consenso respecto de que el 2026 sería un año tranquilo para el gobierno. Los factores determinantes para ello eran la mayoría en el Congreso, lluvia de dólares gracias al campo, el petróleo y la minería, y sin "riesgo kuka" por un calendario sin elecciones.

Sin embargo, está ocurriendo todo lo contrario. Ya nadie lo definió mejor que la hoy senadora Patricia Bullrich, que admitió que ya es prácticamente imposible para el bloque legislativo oficialista impulsar su agenda de reformas en medio de un clima de escándalo.

"Nosotros necesitamos no seguir discutiendo sobre esta situación que él dice que la tiene solucionada. Ahora es el momento de la prueba y la prueba, cuanto antes, mejor, porque si no, el Gobierno se empantana", dijo el día en que dejó en evidencia la fisura interna del partido de gobierno.

Y los hechos parecen darle la razón. Anuncios del ministro de Economía, Toto Caputo, y del canciller, Pablo Quirno, por mostrar avances en la gestión, como los anuncios de inversión en minería o los contactos de Milei con inversores tecnológicos de Estados Unidos, han quedado opacados por el ruido político.

Mientras tanto, el Congreso se prepara para transformarse en el verdadero escenario en el que Adorni tenga su juicio ante la opinión pública. Apenas dos semanas después de la extensa comparecencia del jefe de gabinete -que contó con la presencia de Javier Milei en el palco-, la oposición planea una nueva citación de Adorni para el jueves. Pero, a diferencia de la ocasión anterior, el tema no quedará en un pedido de informes sino que incluirá una moción de censura.

Y lo grave para el Gobierno es que ya no se trata sólo del kirchnerismo y la izquierda los que expresan su malestar con Adorni, sino que también incluye al PRO de Mauricio Macri y, silenciosamente, a una parte de La Libertad Avanza.

Las encuestas marcan río revuelto

En tanto, todos miran de reojo las encuestas. El último sondeo hecho por la UBA sobre cómo el caso Adorni afecta al presidente confirmó lo que se sospechaba: entre quienes votaron a Milei en 2023 también hay enojo. Concretamente, un 30% de quienes eligieron al presidente creen que Milei no debe seguir sosteniendo a Adorni, y están dispuestos a reconsiderar su voto para las elecciones de 2027.

Ya en los primeros días del escándalo, otras encuestas, que miden la intención de voto, habían revelado una caída de Milei. Es algo que los politólogos advierten que no debe ser atribuido sólo al caso Adorni, sino que hay una incidencia del pico inflacionario del verano. Pero el caso es que Milei quedó en quinto lugar, por debajo de Axel Kicillof, Sergio Massa, Patricia Bullrich y Victoria Villarruel, según el relevamiento de la consultora Zuban Córdoba.

En otras palabras, todos -desde el peronismo filo kichnerista hasta los descontentos del oficialismo, pasando por el PRO y el peronismo tradicional- están empezando a convencerse de que una derrota electoral de Milei, que hasta hace poco tiempo parecía imposible, ahora es un evento factible.

Como ruido de fondo, los últimos foros empresariales, como el de Llao Llao, han dejado la sensación de que el "círculo rojo" está analizando alternativas políticas. Esta postura ya se había esbozado a fines del año pasado, tras la pelea pública de Milei con popes de la industria como Paolo Rocca, de Techint, y Javier Madanes Quintanilla, de Aluar.

El raid mediática de figuras externas al sistema político, como Dante Guebel, confirman que esa búsqueda de un liderazgo alternativo ya está en marcha.

La ruptura del contrato libertario

"Adorni no es un funcionario más. Es el corazón del gobierno. No hay Milei sin Adorni ni Adorni sin Milei", fue la elocuente definición de Cecilia Moreau, vicepresidenta primera de la Cámara de Diputados, y aliada política de Sergio Massa, al fundamentar la búsqueda de un voto de censura en el Congreso.

Y, además, tocó un punto sensible de los aliados de Milei, al advertir: "Si no se sientan a dar quórum para preguntarle de dónde viene esa guita, están siendo cómplices y funcionales".

Moreau sabía que ese argumento era filoso. De hecho, desde que empezó el escándalo de Adorni, los gobernadores provinciales del peronismo están "subiendo el precio" de su apoyo parlamentario al gobierno, y ya pidieron refuerzos presupuestarios.

En lo que respecta al PRO, no llegaron al extremo de firmar la convocatoria a Adorni, para no aparecer como secundando una iniciativa del peronismo, pero eso no significa que, si se alcanza el quorum, no puedan votar la moción de censura.

De hecho, sería hasta contradictorio que eso no ocurriera, después del duro comunicado del domingo, que dice textualmente: "El cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre, que promete mucho y destruye todo. Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer".

El enojo del votante PRO fue analizado por los politólogos, que ven al caso Adorni como un punto de ruptura, en el que ya el discurso de Milei sobre la moralidad en la gestión pública dejó de ser creíble.

"La visión era ‘estos tipos son distintos, no tienen los vicios del sitema anterior’. Pero lo de Adorni rompe eso, porque no hay nada más casta que subirte a un avión e irte a Punta del Este", analizó Alejandro Catterberg, director de la consultora Poliarquía.

Más aun, dijo que, a esta altura, ya dejó de ser relevante la diferencia de montos de la corrupción entre el negociado por las SIRA -los permisos de importación que se otorgaban discrecionalmente bajo la gestión de Massa- que casos menores, como puede ser la compra de un departamento con dólares del colchón. "Para el común de la gente es lo mismo. No se puede estar medio embarazado, estás o no estás. Y se rompió esa diferenciación del gobierno", agrega.

Kicillof, en carrera

Los movimientos para ocupar un buen lugar en la "pole position" ya están a la vista. El primero, naturalmente, es Kicillof, quien a esta altura ya parece haber sorteado el intento de resistencia interna que lideraba Máximo Kirchner.

El gobernador bonaerense está adoptando una agenda de candidato en campaña. Su agenda de gestión es una "contra agenda" de Milei, con foco en la inauguración de obras públicas y, particularmente, en los temas salud y educación pública.

Pero, sobre todo, sus giras que ya exceden al interior de la provincia y que incluyen a lugares altamente estratégicos, como Córdoba. Allí, Kicillof se entrevistó con el gobernador peronista Martín Llaryora, en una búsqueda de "seguir consolidando el federalismo y la cooperación con importantes convenios para fortalecer la educación, las economías regionales y el sector productivo de nuestras provincias".

Kicillof dejó en claro que no quiere replegarse sobre el kirchnerismo duro, sino que está buscando votantes en el centro del espectro electoral. Y dio un golpe de picardía política al presentarse en la Feria del Libro de Buenos Aires para comentar su libro "De Smith a Keynes", sin la compañía de economistas del peronismo, sino del liberal Diego Giacomini, el ex amigo y coautor de Milei. Toda una señal de amplitud política.

En tanto, el eje Guillermo Moreno – Miguel Pichetto sigue buscando una figura capaz de unir los fragmentos del peronismo tradicional, y aparece ahí la posibilidad de una alianza con la díscola vicepresidente Villarruel, quien ha tenido gestos de acercamiento, como la visita a Isabel Perón.

También el PRO está decidido a enfatizar su perfil propio, y se barajan muchos nombres para una candidatura presidencial, desde gobernadores como el entrerriano Rogelio Frigerio y hasta el propio Mauricio Macri. Y, como en la política argentina todo es posible, tampoco se descarta la reconciliación con Patricia Bullrich, quien en un foro empresario se dio un sugestivo abrazo con el ex presidente.

Milei apuesta a la economía

¿Qué hace el gobierno ante ese adelantamiento en la carrera electoral? Tiene en su poder encuestas que siguen mostrando un alto porcentaje de apoyo a la gestión de Milei, con un piso de 40%. Pero la consigna está en afianzar la recuperación económica, a la que le asignan la influencia primordial.

Es por eso que se intentará sacar el mayor rédito de los datos de inflación de los próximos meses, que marcarán un regreso a la senda descendiente, con cifras del IPC más cerca del 2% que del 3%.

Y la relativa abundancia de dólares ayudará a recuperar la simpatía de la clase media, que en los últimos meses ha sido la más afectada por la inflación, dado el encarecimiento relativo de los servicios públicos y los combustibles.

¿Hay posibilidad de que el caso Adorni sea olvidado a mediano plazo, con un poco de ayuda de la economía y de la Scaloneta? Aún es una incógnita, pero la historia reciente ha demostrado que, si la economía va bien y el consumo es fuerte, los casos de corrupción pueden pasar a  un segundo plano. Nadie lo sabe mejor que Cristina Kirchner, que en 2011 arrasó pese a tener un compañero de fórmula acusado por el escándalo de "Sueños Compartidos" y dos años después fue derrotada, en medio de una crisis por escasez de divisas.