Guerra por Adorni: Milei busca salvarlo de la cuerda floja y ordena desconocer el pacto del Senado
La crisis política alrededor del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ingresó en una fase de máxima tensión institucional. Mientras el Senado se prepara para debatir su interpelación, Javier Milei decidió redoblar la apuesta: lo recibió en la Quinta de Olivos para exhibir públicamente su respaldo, ordenó a sus operadores parlamentarios desconocer el acuerdo alcanzado en el Senado que habilitaba el tratamiento de la convocatoria y, al mismo tiempo, decidió anunciar la incorporación de un nuevo vocero presidencial: el economista Adrián Ravier.
La señal presidencial fue inequívoca. En la Casa Rosada aseguran que Milei sostendrá a Adorni aun cuando el Congreso avance con una interpelación o incluso con una moción de censura. Esa decisión encendió alarmas tanto en el oficialismo como en la oposición, donde presagian abiertamente un posible conflicto de poderes y una crisis institucional en desarrollo.
El plan de Javier Milei para salvar a Manuel Adorni de la cuerda floja
El encuentro entre Milei y Adorni se realizó en Olivos bajo el formato de un desayuno de trabajo. Formalmente, repasaron la agenda de gestión. Desde el entorno del exvocero y jefe de Gabinete informaron que "el encuentro es para repasar la agenda de gestión y los próximos compromisos en la agenda".
Milei apuntó a contrarrestar los crecientes rumores de renuncia de Adorni, una salida que impulsan incluso dentro del oficialismo y del Gabinete: la senadora Patricia Bullrich; el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo; y el asesor en propaganda Santiago Caputo consideran que Milei tiene que desplazar a Adorni para descomprimir la crisis y permitir que el Gobierno salga de la parálisis. Argumentan que la gestión no puede sancionar leyes, tomar medidas ni celebrar logros por el fantasma de Adorni.
En tanto, la permanencia del jefe de Gabinete estimula nuevos movimientos en la causa judicial que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito, luego de haber confesado una evasión tributaria de 25 años y haber explicado que ahorró 513 mil dólares desde 2013, invocando un pendrive como origen del dinero que gastó en los últimos dos años, justo cuando fue funcionario. La inconsistencia reside en que antes no hubiera invertido en viviendas, viajes y refacciones como ahora; por este motivo, el fiscal Gerardo Pollicita investiga el origen de los fondos y si estos se generaron durante su gestión.
Milei resistirá los embates del Congreso y mandó a desconocer el acuerdo en el Senado, que aspira a interpelarlo para luego tratar una moción de censura con intención de remover al funcionario del cargo. Incluso, Milei dejó trascender que no acatará esa censura.
Todo ello ocurre antes del respaldo explícito que Milei le dará a su amigo íntimo Adorni en Rosario durante el acto del Día de la Bandera, mañana desde las 10. Si bien el Gobierno no invitó a la vicepresidenta Victoria Villarruel, ella también irá por su cuenta al acto. Se espera un conflicto entre los asistentes y manifestaciones a favor y en contra.
Pese a la presión de aliados y opositores, Milei ordenó blindar a Adorni, mano derecha además de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Lo hizo en Olivos y en el Senado.
Políticamente, el mensaje de Olivos fue claro y trascendió la gestión: el jefe de Gabinete continúa en funciones y conserva la confianza presidencial pese a las denuncias que enfrenta y a la controversia generada por sus propias declaraciones sobre su situación fiscal.
"Es su amigo íntimo y no lo va a largar. Dijo que por nada del mundo le soltará la mano", señalaron fuentes oficiales a iProfesional luego de que el Senado acordó interpelarlo.
El oficialismo busca bloquear el debate en la Cámara alta
La decisión presidencial se complementó con una ofensiva para bloquear o dificultar el avance parlamentario de la interpelación.
Según reconstruyeron fuentes del Senado y del oficialismo, el jueves por la tarde Milei mantuvo conversaciones con el senador Agustín Monteverde y transmitió una instrucción política concreta: desconocer la interpretación que había quedado plasmada en el acuerdo de la reunión de Labor Parlamentaria firmado por todos los bloques para sesionar el próximo 25 de junio e interpelarlo el 2 de julio.
Ese acuerdo había sido negociado por la senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, junto a los jefes de todas las bancadas y con la participación de la vicepresidenta Victoria Villarruel.
El punto 1 del acta establecía expresamente:
"Se acordó convocar a sesión para el próximo 25 de junio a efectos de considerar los siguientes temas: 1) Mociones de interpelación al Jefe de Gabinete de Ministros en virtud del artículo 101 de la Constitución Nacional y 214 del Reglamento del Honorable Senado de la Nación".
El documento fue firmado por Patricia Bullrich; José Mayans, de Unión por la Patria; Carlos "Camau" Espínola, de Provincias Unidas; Carolina Moisés, de Convicción Federal; Fernando Salino, de Justicia Social Federal; Carlos Omar Arce, de Encuentro Misionero; Eduardo Vischi, de la UCR; Beatriz Ávila, de Independencia, y Martín Goerling Lara, del PRO, entre otros senadores. Además, fue leído en voz alta durante la reunión por Victoria Villarruel.
Hasta ese momento existía una interpretación compartida por la mayoría de los bloques: el artículo 101 de la Constitución es operativo y habilita la interpelación del jefe de Gabinete con mayoría absoluta, es decir, 37 votos en el Senado, sin necesidad de un dictamen previo de comisión. En Diputados esa mayoría absoluta es de 129 votos. Precisamente, la Cámara baja se reunirá el martes 23 si hubiera quórum.
Sin embargo, tras la intervención de la Casa Rosada, La Libertad Avanza comenzó a sostener otra lectura reglamentaria. La nueva posición, impulsada por Patricia Bullrich, Monteverde, Nadia Márquez y los operadores oficiales Eduardo "Lule" Menem e Ignacio Devitt —secretario de Asuntos Estratégicos de Adorni—, plantea que:
El quórum sigue siendo de 37 senadores para reunir a la Cámara alta.
La habilitación del tratamiento requiere dos tercios de los presentes, es decir, 48 votos, al no existir dictamen de comisión.
Solo después de esa habilitación la interpelación podría aprobarse con la mayoría absoluta de 37 votos.
Allí se encuentra el núcleo del conflicto. Si prevalece esta interpretación, el oficialismo podría bloquear la interpelación aun cuando la oposición reúna la mayoría absoluta prevista por la Constitución. La oposición reaccionó con dureza.
Reacciones de la oposición y posibles escenarios institucionales
"Hubo un acuerdo y ahora Milei y los libertarios lo rompen porque estaba acordado desde labor parlamentaria", afirmó un senador opositor a iProfesional que participó de las negociaciones. Cerca de la senadora peronista Juliana Di Tullio señalaron que el artículo 101 "es operativo y no necesita dictamen como una ley, porque es una facultad constitucional propia del Congreso".
En el mismo sentido se expresó José Mayans, mientras que la senadora Anabel Fernández Sagasti coincidió en que la interpelación es una atribución constitucional operativa y que no debe ser sometida al procedimiento ordinario de tratamiento de leyes. "La propia Patricia Bullrich estuvo de acuerdo en labor parlamentaria", remarcaron fuentes del peronismo.
La senadora Carolina Moisés, de Convicción Federal, señaló que "los 37 votos están en duda, hay senadores que plantean tratarlo como una resolución y hacen falta los dos tercios para tratarlo sin dictamen de comisión".
Asimismo, indicó: "Estamos teniendo una fuerte discusión. Es cierto que esa metodología está establecida. De todas maneras, 37 votos... 48 no son, porque son los dos tercios de los presentes, no de la totalidad". Adelantó además que "esto se va a discutir en el Senado antes del jueves. Lamentablemente, el Senado va a tener que tomar decisiones que tendría que haber tomado el Presidente o el propio Adorni".
La controversia amenaza ahora con romper el entendimiento alcanzado entre oficialismo y oposición, y abrir una batalla reglamentaria sin antecedentes recientes.
Desde la Casa Rosada, entretanto, se intensificaron las gestiones sobre gobernadores y aliados parlamentarios. Las miradas apuntan especialmente al mandatario salteño Gustavo Sáenz, a quien distintos sectores atribuyen influencia sobre la senadora Flavia Royón y vínculos políticos con otras facciones provinciales y del peronismo.
La preocupación oficial es sencilla: si la discusión se resuelve con el criterio de los 37 votos, los números para avanzar contra Adorni aparecen al alcance de la oposición. Fuentes parlamentarias aseguran que Monteverde le transmitió reiteradamente a Milei que el Gobierno corría riesgos ciertos de sufrir una derrota política si se mantenía la interpretación original del acuerdo.
Funcionarios del Gobierno presionan a Milei por el escándalo de Adorni
Fue entonces cuando el Presidente decidió endurecer la posición oficial. La maniobra, sin embargo, abre un escenario complejo. Para imponer la nueva interpretación debería convocarse una nueva reunión de Labor Parlamentaria y firmarse otra acta. Pero tanto Villarruel como los bloques opositores rechazan modificar lo ya acordado. Precisamente, Patricia Bullrich pediría una nueva reunión de Labor.
"Se puede trabar. No sé si tienen los dos tercios. Hay que hacer las cuentas", reconoció un senador cercano a Bullrich. La propia senadora y exministra de Seguridad atraviesa una situación delicada y contradictoria.
Aunque públicamente cuestionó a Adorni y dijo que "debe tomar una decisión" como dar un paso al costado, se alineó con la estrategia presidencial de desconocer el acuerdo de Labor Parlamentaria del miércoles último. Sin embargo, distintos dirigentes del oficialismo admiten que considera conveniente una salida anticipada de Adorni para evitar una escalada política que podría afectar al Gobierno.
"Espero que se vaya Adorni", la escucharon decir en la bancada oficialista para evitar males mayores. La misma evaluación realizan sectores cercanos al ministro de Economía, Luis Caputo, y también referentes del entorno de Santiago Caputo. En todos los casos el razonamiento es similar: prolongar la disputa puede multiplicar los costos políticos y mantener durante semanas al Gobierno atrapado en una agenda defensiva.
Pero Milei y Karina Milei mantienen una postura inflexible. "No lo va a entregar bajo ningún punto de vista", repiten en el entorno presidencial. Mientras tanto, en el Senado ya se preparan para una semana de máxima tensión. El acuerdo original comienza a resquebrajarse, los bloques se reagrupan y las interpretaciones reglamentarias se convirtieron en la nueva batalla cultural, en la que Milei retrocede.
Detrás de la discusión técnica surge un interrogante político mucho más profundo: qué ocurrirá si el Congreso avanza sobre Adorni, sanciona la moción de censura, y el Presidente decide ignorar esa señal. Milei asegura que el Congreso no lo obliga, sino que emite una opinión no vinculante.
Para numerosos senadores, ese escenario podría derivar en un conflicto institucional de consecuencias imprevisibles. La sensación que domina hoy en el Congreso y en la Casa Rosada es la misma: la crisis está lejos de terminar y acaba de entrar en su etapa más delicada.