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Milei ordena silencio a Cancillería mientras Argentina recibe espaldarazo de EE.UU. por la bandera de Malvinas

El cartel mostrado tras el partido agitó una disputa internacional y generó apoyos inesperados, incluyendo reacciones de Estados Unidos
17/07/2026 - 19:55hs
Milei ordena silencio a Cancillería mientras Argentina recibe espaldarazo de EE.UU. por la bandera de Malvinas

La crisis diplomática abierta entre el gobierno de Javier Milei y el gobierno de Gran Bretaña, tras la exhibición de una bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas" por parte de jugadores de la Selección Argentina luego de la victoria frente a Inglaterra, ingresó en una nueva etapa. Mientras el Presidente ordenó estricto silencio a la Cancillería para evitar que el conflicto escalara, diplomáticos de carrera aseguran que el episodio fue más eficiente que 40 años de gestiones en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas (ONU).

"No hay novedades del tema hoy, el Presidente estuvo en la conmemoración por el atentado a la AMIA", se excusaron los voceros del Presidente ante la consulta de iProfesional. Milei expresó en privado un fuerte malestar por la actitud de los jugadores de la selección de Lionel Scaloni y sospecha que el presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, estuvo detrás de ese gesto para complicar su relación con el Reino Unido.

Sin embargo, entre los diplomáticos de carrera de la Cancillería que conocen las gestiones secretas con la embajada británica en la Argentina, reveladas este viernes por iProfesional, aseguraron "que la exhibición de la bandera de Malvinas en el estadio de Atlanta por parte de los jugadores logró instalar la cuestión Malvinas con una fuerza que no habían alcanzado cuatro décadas de debates en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas".

El inesperado respaldo de Estados Unidos y el giro en Gran Bretaña

De hecho, el episodio desembocó en dos novedades inesperadas a nivel mundial. La primera noticia fue la respuesta del gobierno de Donald Trump. Andrew Giuliani, designado por el presidente estadounidense para organizar el Mundial 2026, respaldó a los futbolistas argentinos y dijo que estaban amparados por la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

"Creemos en los derechos de la Primera Enmienda (de la Constitución de los Estados Unidos)", afirmó durante una conferencia de prensa organizada por el Departamento de Estado, al defender los derechos de la libertad de expresión de los jugadores y relativizar los pedidos británicos de sanción ante la FIFA. Giuliani incluso descartó cualquier dramatización del episodio y elogió la actuación de Lionel Messi y de la Selección argentina, relativizando implícitamente la presión ejercida por Londres.

El segundo impacto llegó desde el propio Reino Unido. El diario The Guardian, uno de los principales y más influyentes medios británicos, publicó una extensa columna del periodista Simon Jenkins en la que sostuvo que las Islas Malvinas "no pueden ser británicas para siempre" y reclamó que Londres retome las negociaciones con la Argentina.

El artículo apeló al "sentido común geográfico" más que a argumentos históricos, cuestionó el costo de mantener la defensa militar del archipiélago de 60 millones de libras al año y consideró que la bandera desplegada por la Selección podría convertirse en el impulso necesario para reabrir un diálogo congelado desde hace más de cuatro décadas. Jenkins recordó que durante la década de 1970 existían negociaciones sobre la soberanía, mencionó el reciente acuerdo entre Londres y Madrid sobre Gibraltar como antecedente diplomático y expresó su deseo de que la bandera exhibida por la Selección sirva para impulsar nuevamente conversaciones entre ambos países.

En la diplomacia argentina consideran que esa publicación refleja hasta qué punto la imagen difundida desde el estadio logró perforar el debate interno británico y colocar nuevamente la cuestión Malvinas en la discusión pública del Reino Unido. La paradoja es que todo ocurrió mientras el Gobierno argentino intentaba precisamente evitar cualquier escalada. De hecho, Gran Bretaña se niega sistemáticamente todos los años a sentarse a dialogar con la Argentina sobre la soberanía, como lo pide el Comité de Descolonización de la ONU luego de la resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 16 de diciembre de 1965.

Esa resolución reconoció a nivel mundial la existencia de una disputa de soberanía entre el Reino Unido y la Argentina en torno a las Islas Malvinas. De igual manera, reconoció que el caso de las Malvinas se encuadra en una situación colonial que debe ser resuelta teniendo en consideración lo expresado en la resolución 1514 (XV), donde se estableció el objetivo de eliminar toda forma de colonialismo. La resolución invita a las partes a resolver sin demora la disputa de soberanía teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas.

La evaluación del gesto de la selección, aclaran en el Palacio San Martín, no implica que el conflicto haya quedado más cerca de resolverse. Por el contrario, admiten que la controversia no modifica la situación jurídica ni la negociación bilateral. Pero destacan que se produjo un fenómeno de "diplomacia pública": la cuestión volvió a ocupar la agenda mundial y generó un debate inesperado en la opinión pública internacional, algo que la diplomacia tradicional rara vez consigue por sí sola. "Una cosa es resolver el conflicto y otra muy distinta es instalar el tema. En términos de visibilidad mundial, el impacto fue enorme", resumió un diplomático de larga trayectoria consultado por este medio. La propia Cancillería quedó sorprendida por la dimensión que alcanzó el episodio.

La gestión secreta que dejó demudado al enviado argentino

De hecho, el usuario de la red X Santiago Korovsky contó este viernes que lo detuvieron en Kenia y, cuando mostró el pasaporte argentino, los guardias de ese país le preguntaron por detalles del conflicto entre Inglaterra y Argentina por las Malvinas. Korovsky mostró el mapa que está impreso en el pasaporte y donde figuran las Malvinas. "No somos conscientes de la hazaña que hicieron los jugadores", señaló otro usuario de la red.

Mientras tanto, la Casa Rosada intenta contener los daños diplomáticos. Tal como adelantó iProfesional, el canciller Pablo Quirno encomendó al subsecretario de Política Exterior, Juan Manuel Navarro, la misión más delicada de todas: una gestión reservada con el embajador británico David Cairns para intentar desactivar el conflicto. La explicación argentina fue que la bandera había sido acercada por hinchas durante los festejos y tomada espontáneamente por los futbolistas, sin ninguna intervención del Gobierno nacional. Incluso transmitió que las autoridades argentinas habían intentado desalentar el ingreso de banderas o consignas vinculadas con Malvinas al estadio para evitar precisamente una situación de estas características.

La respuesta británica fue tan breve como fría. Cairns únicamente respondió que "tomaba nota" y derivó el asunto al segundo de la embajada, un gesto que en la práctica diplomática suele interpretarse como una señal de desinterés, desaire o de malestar con el interlocutor. Quienes vieron regresar a Navarro describieron el impacto del encuentro. "Volvió blanco y demudado", resumió un funcionario. A partir de entonces, según distintas fuentes, se impartió una orden de "silencio de radio" dentro del área política de la Cancillería.

El malestar británico continúa. Londres ya trasladó su protesta formal ante la FIFA y reclama que se investigue la conducta de los futbolistas por entender que introdujeron un mensaje y una manifestación política durante un evento deportivo. En la Casa Rosada admiten que ahora la evolución del conflicto dependerá en buena medida de la decisión que adopte el organismo internacional. El Presidente considera al Reino Unido uno de sus principales aliados internacionales y la protesta británica alteró un vínculo que el Gobierno buscaba mantener al margen de conflictos simbólicos.

Paradójicamente, mientras el Gobierno buscaba desactivar la controversia, la propia Cancillería había difundido días antes una protesta formal contra el Reino Unido por el ingreso del buque militar HMS Medway en aguas del Atlántico Sur, al considerar que esa maniobra violaba los entendimientos bilaterales y agravaba la tensión en la región.

Qué hará Milei con la Selección cuando regrese del Mundial

En paralelo, Milei procuró mostrar una agenda institucional alejada de la polémica. Participó junto a Karina Milei y miembros del Gabinete del acto por el 32° aniversario del atentado contra la AMIA, bajo el lema "Hoy no podemos perder la memoria", y evitó realizar declaraciones sobre el conflicto con Londres.

También hubo intensa actividad política. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, recibió al gobernador pampeano Sergio Ziliotto para avanzar en acuerdos sobre la Caja Previsional y el traspaso de obras del PROCREAR en Santa Rosa, General Pico y Toay. Más tarde convocó al diputado Cristian Ritondo y al senador Martín Goerling para analizar la caída de la sesión por la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y coordinar su tratamiento el próximo 6 de agosto, además de conversar sobre la futura reforma de la Carta Orgánica del Banco Nación y cuestiones vinculadas con pasos fronterizos.

Sin embargo, en el Palacio San Martín reconocen que la agenda política quedó eclipsada por un hecho inesperado. Fuentes oficiales aseguran que Milei continúa muy molesto con Claudio "Chiqui" Tapia, a quien responsabiliza políticamente por lo ocurrido, y tampoco ocultó su enojo por las declaraciones posteriores de Lionel Messi sobre la situación económica del país. Messi había dicho que estaba "orgulloso de llevar una alegría a la gente porque mucha gente no tiene trabajo o no llega a fin de mes".

Pese a ello, mantiene vigente el ofrecimiento para que el plantel pueda ingresar a la Casa Rosada al regresar del Mundial, aunque ratificó que ni él ni sus funcionarios participarán de una fotografía oficial. En los preparativos, la Casa Rosada no descarta decretar feriado o asueto según el resultado del partido final del domingo y ofrecerá a la selección todas las garantías para que puedan celebrar con la gente en cualquier caso de triunfo o derrota. Es posible que se organice la recepción en el Aeroparque Jorge Newbery para que la selección no tenga que atravesar toda la autopista Riccheri desde Ezeiza hasta la Ciudad.

El conflicto podría tener nuevos capítulos porque desde las redes sociales algunos usuarios comenzaron a convocar a un recibimiento a la Selección Argentina con banderas argentinas con la inscripción "Las Malvinas son Argentinas", para que la celebración por la llegada de los jugadores tenga una continuidad en el impacto internacional luego de que la selección le ganó 2 a 1 a Inglaterra por las semifinales. Esos usuarios aclaran que la recepción de los jugadores debe ser independiente de si sale campeón o si sale subcampeón, es decir, si gana o si pierde contra la selección de España en la final de este domingo en Nueva Jersey, Nueva York.

Para muchos diplomáticos de carrera, este efecto de instalación global constituye un caso inusual de diplomacia pública: no resuelve el conflicto, pero la enorme repercusión internacional de aquella imagen consiguió una visibilidad para el reclamo argentino que logró que el mundo vuelva a hablar de él de una forma que no ocurría desde hace décadas.

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