Lula pide investigar de dónde salió la plata del viaje de Milei a Brasil y puede agravarse la crisis diplomática
La crisis diplomática entre la Argentina y Brasil ingresó en una etapa más delicada. Mientras el presidente Javier Milei ratificó sus críticas contra Luiz Inácio Lula da Silva y la Casa Rosada insiste en separar el conflicto político de la relación económica bilateral, en el Palacio de Itamaraty advierten que el embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, permanecerá en consulta "por tiempo indefinido" si el Gobierno argentino no reduce la escalada verbal.
Fuentes diplomáticas brasileñas señalaron a iProfesional que la decisión de convocar a Bitelli constituye un fuerte mensaje político y que, por el momento, la representación quedará a cargo del encargado de negocios, Eduardo Uziel. Según esas fuentes, el regreso del embajador dependerá exclusivamente de la evolución del conflicto.
"El embajador Bitelli fue convocado en consultas por el Itamaraty (cancillería brasileña) por tiempo indefinido por ahora", señalaron fuentes de la diplomacia brasileña. Subrayaron que la situación es grave pero que Brasil tiene la intención de que Milei lo desescale.
"Si Milei continúa con los ataques, el embajador no volverá. El siguiente escalón, en un escenario extremo, sería una ruptura de relaciones diplomáticas", señalaron fuentes cercanas a Itamaraty, aunque aclararon que por ahora el objetivo es expresar el profundo malestar del gobierno de Lula por los insultos de Milei al presidente vecino en un acto partidario del lanzamiento de Flavio Bolsonaro, opositor a Lula, y por ahora la cancillería brasileña no quiere romper los vínculos bilaterales.
En la Casa Rosada, en cambio, minimizan el episodio. El vocero presidencial Adrián Ravier sostuvo que "ha habido siempre insultos de ambos lados" por diferencias ideológicas y afirmó que "la Argentina nunca llevó esas diferencias al plano diplomático". Sin embargo, Lula no se refirió a Milei e hizo silencio. De hecho, cuando los periodistas le preguntaron por el mandatario argentino, respondió: "¿Quién es ese tipo?".
Lo concreto es que la crisis diplomática fue causada por el propio Milei cuando dijo en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro que Lula era "ladron", "presidiario" y "basura socialista".
Pero ahora la Casa Rosada quiere insistir en que las relaciones comerciales y económicas continuarán desarrollándose normalmente como si nada hubiera pasado.
En Brasil pidieron investigar el viaje de Milei para apoyar a Bolsonaro
Fuentes oficiales argentinas sostienen que existe una diferencia entre la relación personal de ambos presidentes y la relación entre los Estados. "Una cosa es la situación personal entre los mandatarios y otra la relación económica y comercial, que sigue por carriles separados", señalaron a iProfesional en la vocería presidencial.
Sin embargo, en Brasil consideran que el conflicto ya trascendió el plano personal. En Itamaraty interpretan que los agravios formulados por Milei contra Lula y contra integrantes de otros poderes del Estado brasileño fueron pronunciados por un jefe de Estado utilizando recursos oficiales y privilegios diplomáticos, por lo que entienden que la situación adquirió una dimensión institucional.
A ese escenario se sumó una nueva preocupación para la diplomacia argentina. Diputados del Partido de los Trabajadores (PT), junto con aliados del PV y del PCdoB, presentaron una denuncia ante la Fiscalía General de la República para que se investigue si la presencia de Milei en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro constituyó una injerencia indebida en el proceso electoral brasileño.
La presentación de los diputados del PT fue contra la gobernación de San Pablo, que conduce Tarcísio Gomes de Freitas, quien recibió el sábado a Milei en el Palácio dos Bandeirantes; pero también contra el Partido Liberal que postula a Flavio Bolsonaro como candidato presidencial para las elecciones presidenciales de Brasil del 4 de octubre próximo contra el presidente Lula Da Silva.
El PT pide informes tanto a Itamaraty como a la gobernación y al Partido Liberal sobre el financiamiento del viaje de Milei que fue a respaldar a Bolsonaro y allí acusó a Lula de "ladron", "presidiario" y "basura socialista" mientras que tambien insultó al juez de la Corte Suprema Alexandre De Moraes como "basura calva" por no permitirle a Milei visitar al ex presidente Jair Bolsonario que cumple una pena de 27 años de prisión por haber comandado un golpe de Estado.
En Brasil, las leyes electorales son muy estricta con el financiamiento externo y si el proceso judicial confirma que fue financiado con fondos argentinos el PL podría ser sancionado con penas electorales. Pero esto deja en una encerrona a Milei: frente a Brasil habría cometido una injerencia interna en un pais extranjero y frente a la justicia argentina podría haber usado fondos públicos con fines partidarios, lo cual supone delito de malversación.
En el gobierno de Lula y en Itamaraty, donde gobierna el canciller Mauro Vieira, existe un particular malestar porque además Milei viajó acompañado de una comitiva oficial gubernamental, no en soledad, lo cual revela la movilización de recursos oficiales, personal de custodia, ceremonial, fotógrafo, y dos funcionarios de primera línea y un embajador, en un acto que para ellos representa una intromisión indebida en asuntos internos.
El mandatario fue recibido en San Pablo con honores militares, junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller, Pablo Quirno, y el cónsul general en San Pablo, Luis María Kreckler. El palacio del Planalto le adjudican a Kreckler la organización del viaje.
El planteo judicial solicita determinar si existió utilización de estructuras estatales brasileñas o extranjeras para favorecer una actividad de naturaleza político-electoral y reclama precisiones sobre el carácter del viaje presidencial de Milei.
Según fuentes vinculadas al oficialismo brasileño, uno de los puntos centrales de la investigación será establecer quién financió el traslado de la delegación argentina y bajo qué modalidad se realizó la visita: viaje particular, visita personal o visita de Estado o de gobierno.
También solicitaron información a las áreas de protocolo y de ceremonial de Itamaraty para determinar si existió alguna actividad oficial registrada. Como es obvio que la Cancillería brasileña responderá que no hubo ninguna intervención a nivel diplomático, eso desnudaría el carácter particular o partidario del viaje de Milei.
Por qué Milei puede quedar expuesto ante la Justicia argentina
Por ese motivo, quedaría en evidencia que fue un viaje de Milei con motivos partidarios y pagado con recursos del gobierno argentino. Esto pondría en una situación incómoda a Bolsonaro porque la ley electoral de Brasil prohíbe la utilización de fondos de un Estado extranjero para financiar campañas políticas.
Pero también dejaría en evidencia a Milei ante la justicia argentina por usar fondos públicos para un acto de campaña extranjera y una intromisión indebida en asuntos internos. Así planteado el conflicto podría escalar. El Presidente seguramente tomará muy en serio la encerrona del PT, a todas luces ordenada por Lula Da Silva, más allá del retiro momentáneo del embajador Bitelli.
"Estuvieron astutos en el PT y en el gobierno brasileño, porque ellos no pueden denunciar directamente a Milei por usar recursos públicos, pero al denunciar a la gobernación de San Pablo, al Partido Liberal y a Bolsonaro obligan a ellos a declarar bajo juramento quién pagó el viaje de Milei y ahí los acusarían por recibir financiamiento extranjero, y a Milei por injerencia en asuntos internos, pero al mismo tiempo dejan al desnudo a Milei frente a la Argentina por usar recursos para un viaje que no debió financiar con fondos nacionales por ser de interes político partidario", dijo a iProfesional una fuente de Cancillería.
En Brasil entienden que, si se confirma que la visita tuvo un carácter exclusivamente partidario y fue financiada con recursos públicos argentinos, el episodio podría adquirir mayor gravedad política al involucrar una eventual intervención de un Estado extranjero en una campaña electoral brasileña, cuestión especialmente sensible para la legislación de ese país.
La controversia también llegó a la Justicia argentina. Los abogados José Magioncalda y Juan Martín Fazio presentaron una denuncia para que se investigue si existió un uso indebido de recursos públicos durante el viaje presidencial a San Pablo y si correspondía la utilización del avión presidencial para una actividad de carácter partidario.
En caso de avanzar esa denuncia, el juez en la Argentina podría pedir los informes de la justicia brasileña para constatar la información obtenida por el PT. Los motivos principales de la presentación judicial son el uso del avión presidencial, fondos del Estado y la comitiva oficial para un viaje de carácter partidario a Brasil en apoyo a Bolsonaro y le imputan los delitos de malversación de fondos públicos e incumplimiento de deberes de funcionario público.
Mientras tanto, en Brasil interpretan que el conflicto refleja un cambio de actitud de Lula. Diplomáticos consultados sostienen que Itamaraty habría dejado atrás la tradicional "paciencia estratégica" con la Argentina y busca establecer límites claros frente a los ataques del Presidente argentino.
En paralelo, dentro del PT continuaron las críticas políticas. En redes sociales, el oficialismo brasileño publicó mensajes contra Milei, al que llegó a calificar irónicamente como "Javier Manos de Tijera", profundizando el clima de confrontación.
En la Cancillería argentina, por su parte, aseguran que no existe ninguna negociación en marcha para desactivar la crisis y sostienen que el Gobierno no realizará gestos que puedan interpretarse como un pedido de disculpas. La apuesta oficial es dejar transcurrir el tiempo y preservar el vínculo comercial entre ambos países, aun cuando la relación política atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el regreso de la democracia.
Detrás del conflicto aparece además el nuevo escenario geopolítico. En Brasil observan que Milei profundizó su alineamiento con Donald Trump a través de los insultos a Lula, en momentos en que Lula reforzó su acercamiento estratégico con China, un contexto que agrega una dimensión internacional a una disputa que ya excede el intercambio de agravios personales y comienza a poner bajo presión la arquitectura diplomática del Mercosur.