Milei sondea si hay clima para viajar a Londres tras anuncio de sanciones a petroleras por Malvinas
Puntos importantes
El golpe de timón del presidente Javier Milei, marcado por un enérgico reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y el anuncio de sanciones para empresas británicas e israelíes que exploren y exploten hidrocarburos en la zona en disputa, abrió interrogantes sobre el futuro de la relación de la Argentina con Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel. Esto disparó la instrucción de la Casa Rosada a la embajadora argentina en Londres, Mariana Edith Plaza, para que sondee si aún hay clima para que Milei viaje a la capital británica a fines de octubre y participe del Argentina Week.
Según pudo saber iProfesional de fuentes de la Cancillería y la Casa Rosada, Milei habló previamente sobre el anuncio con el presidente Donald Trump, mientras que el canciller Pablo Quirno conversó con los embajadores de Estados Unidos e Israel.
"Se tensionará la relación con Gran Bretaña, pero se preservará el vínculo con Washington y Tel Aviv, porque a Israel se le explicó que esto no es contra el país, sino contra una empresa israelí, Navitas, que participa del proyecto Sea Lion", señalaron a iProfesional fuentes del Palacio San Martín.
En ese contexto de tensión, Quirno instruyó a Mariana Plaza para que explore las repercusiones del anuncio de Milei y evalúe cómo cayó en el gobierno del primer ministro británico, Andy Burnham. Quirno aseguró públicamente que aún mantiene las expectativas de que se concrete el viaje del mandatario en octubre. Sin embargo, lo cierto es que Plaza recibió la orden de evaluar si aún existe clima para la visita, hoy congelada.
Los primeros indicios no fueron alentadores. Las empresas involucradas en el proyecto Sea Lion, Navitas (Israel) y Rockhopper (Reino Unido), desafiaron los anuncios de sanciones y aseguraron que seguirán adelante con el emprendimiento petrolero —que aspira a extraer 55.000 barriles diarios de crudo— sin que las medidas locales las afecten. De hecho, afirmaron contar con el respaldo pleno del gobierno de las Islas Malvinas. Cabe recordar que Mariana Edith Plaza es una diplomática que recomendaba postergar el reclamo de soberanía en aras de mejorar el clima comercial y de inversiones británicas en la Argentina.
¿Hasta dónde llegará la escalada y cómo convivirá con la relación que el Gobierno todavía pretende mantener con Londres? Esa es la pregunta del millón entre los diplomáticos de carrera.
Fuentes oficiales y diplomáticas aseguraron a iProfesional que el anuncio de Milei buscó aprovechar las declaraciones del presidente Donald Trump del lunes último, cuando dijo que estaba dispuesto a revisar la postura de Estados Unidos sobre el conflicto de Malvinas para presionar a Gran Bretaña a incrementar el financiamiento a la OTAN.
El Presidente pretendió, además, recuperar la centralidad en la agenda local y buscar un elemento de cohesión para su electorado tras la baja en las encuestas, especialmente en el público nacionalista de derecha que valora la causa Malvinas, una reivindicación por la que Milei no había demostrado mayor interés en sus dos años y nueve meses de gestión.
En esta jugada confluyeron dos intereses: el de Milei por recuperar consenso interno, lanzar la etapa previa a su campaña por la reelección en 2027 y estructurar una agenda parlamentaria que obligue a la oposición a adherir a su propuesta; y el de Trump, que busca presionar a Londres, ganar presencia en el hemisferio occidental y, tal vez, posicionarse en una eventual Base Naval en Tierra del Fuego.
La primera consecuencia concreta del anuncio presidencial es que el viaje de Milei al Reino Unido para el Argentina Week quedó en un limbo diplomático. "Por ahora está congelado y se verá el clima con Mariana Plaza", señalaron en la Cancillería.
La Casa Rosada no da la visita por cancelada, pero tampoco existe una fecha confirmada. Mientras Milei anunció sanciones contra empresas vinculadas con la explotación petrolera en las islas y promete firmeza frente al proyecto Sea Lion, su Gobierno mantiene abierta la posibilidad de viajar a Londres para promover inversiones y negocios argentinos.
Milei colocó el tema Malvinas en el centro de la agenda
La estrategia atribuida a Plaza y a la Secretaría de Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, a cargo de Paola Di Chiaro, consistía en reducir la discusión pública sobre la soberanía y privilegiar una política de acercamiento económico para favorecer inversiones en el Atlántico Sur. "Se derrumbó la doctrina Plaza", ironizaron en la Cancillería.
El razonamiento era pragmático: mantener abierta la relación con Londres, evitar la confrontación diplomática y permitir que empresas británicas continuaran participando de proyectos vinculados con las islas.
El anuncio presidencial de esta semana cambió el eje. Milei volvió a colocar la soberanía en el centro de la relación bilateral y anunció una batería de instrumentos para desalentar la explotación de hidrocarburos en Malvinas: endurecimiento de sanciones, mecanismos de detección temprana de empresas y accionistas vinculados con proyectos en el archipiélago, restricciones para operar en la Argentina y una profundización de las herramientas judiciales, incluida la novedosa figura del juicio en ausencia.
Milei no solo aprovechó las declaraciones de Trump. En Washington trascendió además que el mandatario estadounidense envió un documento al Congreso relacionado con el anuncio que preparaba la Argentina. La lectura de diplomáticos y analistas internacionales es que Washington busca reforzar la alianza occidental, presionar a Londres y a los países europeos para aumentar el financiamiento de la OTAN y obtener mayor respaldo en el conflicto con Irán.
La relación entre Trump y el Reino Unido atraviesa un momento particularmente complejo. Londres observa con atención las elecciones legislativas de medio término estadounidenses del 3 de noviembre, que podrían modificar el equilibrio político interno de Trump, y los comicios israelíes del 27 de octubre, que también alterarían el escenario en Medio Oriente.
En ese tablero, el mensaje de Milei hacia Trump fue explícito: durante su discurso vinculó sus decisiones directamente con la alianza estratégica con Estados Unidos.
Petróleo, Antártida y el proyecto Sea Lion en las Islas Malvinas
La dimensión económica del conflicto tampoco es menor. El proyecto Sea Lion, ubicado en la Cuenca Norte de Malvinas, es desarrollado por la israelí Navitas Petroleum (65% de participación) y la británica Rockhopper Exploration (35%).
En diciembre de 2025, ambas compañías tomaron la decisión final de inversión para avanzar con el yacimiento. La primera fase contempla una inversión cercana a los u$s1.800 millones, con una producción proyectada de 55.000 barriles diarios y el inicio de la extracción previsto para 2028.
Por eso, la amenaza de sanciones argentinas tiene un objetivo político evidente: aumentar el costo de la operación para las compañías y para quienes participen de la cadena de proveedores, financiamiento y servicios. La respuesta empresarial, sin embargo, fue contundente.
Navitas y Rockhopper sostuvieron que cuentan con licencias otorgadas por las autoridades de las islas y con el respaldo del Gobierno británico. Asimismo, minimizaron el alcance de las medidas anunciadas por Milei y afirmaron que no modificarán sus planes ni el cronograma previsto.
Ese punto marca una distancia entre el discurso político y la capacidad efectiva de la Argentina para impedir el proyecto. Si bien el país puede sancionar, perseguir judicialmente e intentar bloquear operaciones dentro de su jurisdicción, tiene herramientas limitadas para detener físicamente una explotación que se desarrolla bajo control británico.
La base naval en Tierra del Fuego y el control del Atlántico Sur
El otro elemento estratégico introducido por Milei fue Tierra del Fuego. El Presidente anunció el fortalecimiento de la infraestructura naval y logística en la provincia, con una proyección vinculada al Atlántico Sur y a la Antártida.
Quirno aseguró que "no se le entregará la base de Tierra del Fuego a Estados Unidos" y rechazó que Washington haya solicitado una instalación militar. El canciller definió a la provincia como el "punto neurálgico del Atlántico Sur", tanto por su cercanía con el continente blanco como por su utilidad para el monitoreo del Mar Argentino y la provisión de servicios logísticos internacionales.
Sin embargo, la discusión política provincial ya comenzó. Según dijo el gobernador Gustavo Melella a iProfesional, la administración fueguina no fue consultada. "Nadie me llamó", sostuvo, y recordó que la base naval integrada se encuentra en terrenos que pertenecían a la Armada y que el proyecto ya había sido impulsado durante la gestión anterior.
A esto se suma otra controversia: mientras se anuncia infraestructura estratégica sobre tierras navales, existen terrenos linderos que fueron puestos a la venta, una situación que genera interrogantes sobre la planificación territorial del área.
La cuestión resulta determinante. Para Estados Unidos, una presencia logística en el extremo austral tiene un valor que excede a Malvinas: Tierra del Fuego constituye un punto de acceso privilegiado al Atlántico Sur, al pasaje hacia la Antártida y a las rutas marítimas interoceánicas. En la era de la inteligencia artificial, además, la competencia por minerales críticos y recursos estratégicos convierte a la Antártida en un espacio de creciente interés global. De allí que algunos analistas interpreten la presión estadounidense sobre Londres como parte de una disputa futura por la región.
Israel, la "doctrina quirúrgica" y la Ley 26.659
En cuanto a Israel, la diplomacia aplicó un enfoque quirúrgico. Antes del anuncio, Quirno le habría anticipado al entonces embajador israelí en Buenos Aires, Eyal Sela, que se mencionaría a Navitas Petroleum como empresa involucrada en Sea Lion, pero que la medida no debía interpretarse como un gesto hostil hacia el Estado de Israel.
La aclaración posee lógica diplomática: Navitas es una firma privada. Sin embargo, persiste una contradicción, ya que el propio Quirno había condecorado a Sela días antes con la Orden de Mayo al Mérito en el grado de Gran Cruz. Pese a ello, la señal hacia Tel Aviv busca dejar en claro que el endurecimiento sobre Sea Lion no altera la alianza bilateral.
Por otra parte, la Ley 26.659 constituye una herramienta previa. Aunque la Casa Rosada presentó sus medidas como una novedad, el exministro de Defensa Julio Martínez recordó a iProfesional que dicha norma —sancionada en 2011 e impulsada junto a Fernando "Pino" Solanas— ya preveía sanciones para empresas hidrocarburíferas en la zona disputada. El elemento novedoso que suma el Ejecutivo es la incorporación de la figura del juicio en ausencia para elevar el riesgo jurídico internacional.
Entre diplomáticos de carrera prevalece una mirada escéptica: consideran que el Gobierno no busca detener físicamente la extracción, sino elevar el costo político y mostrar firmeza ante el electorado. La comparación recurrente es con la pesca ilegal: una cosa es sancionar y otra poseer el despliegue material para impedirlo en aguas bajo control británico.
Entre el pragmatismo y la firmeza: el dilema de octubre
Asimismo, el movimiento responde a necesidades de cabotaje. Milei busca recuperar iniciativa política tras reveses parlamentarios y tensión social. Malvinas le permite interpelar a sectores de la derecha nacionalista e iniciar el camino hacia la campaña de 2027.
Por último, el escenario suma el factor Chile. Mientras Milei elevaba el tono contra Londres, trascendieron planes del gobierno trasandino de José Antonio Kast para abrir rutas marítimas de carga hacia Malvinas desde Punta Arenas, lo que evidencia que la disputa involucra también la logística regional.
Por ahora, la incertidumbre persiste sobre la agenda en Londres. Aunque Quirno no descartó el viaje, sentarse a buscar inversiones británicas mientras se endurece el discurso presenta un desafío complejo. Mientras tanto, las empresas confirman que seguirán adelante, Israel mantiene su alianza, EE.UU. presiona y el Reino Unido aguarda para verificar si la ofensiva argentina es firme o una mera maniobra de política interna.