El apoyo israelí suma credibilidad a la estrategia de Milei sobre Malvinas y pone al peronismo en disyuntiva incómoda

El respaldo de un ministro israelí a la soberanía de Malvinas suma credibilidad al plan de sanciones de Milei y genera tensiones con el peronismo
collage de Javier Milei con las islas malvinas de fondo

Puntos importantes

Checkbox Checked Milei logra apoyo israelí por Malvinas, ministro critica a UK.
Checkbox Checked El respaldo tensa relación Israel-UK y eleva riesgo para Navitas.
Checkbox Checked La jugada fortalece a Milei y expone a la oposición argentina.

Javier Milei se anotó un punto crucial en su nueva estrategia por las islas Malvinas: el apoyo del gobierno israelí, sin lo cual todo el anuncio sobre las sanciones a empresas petroleras podría quedar en el terreno de la retórica.

El punto de inflexión fue la publicación de un mensaje en las redes por parte del ministro de seguridad nacional israelí, Itamar Ben Gvir, quien públicamente exhortó al primer ministro, Benjanin Netanhayu, a tomar partido por Argentina en el diferendo sobre las islas. Y afirmó que Gran Bretaña "no se conforma con ocupar el territorio, sino que también realiza allí perforaciones petroleras y le roba el dinero al pueblo argentino".

Si bien no hubo un comunicado oficial, en el ámbito diplomático se considera que es difícil creer que un ministro de primera línea se esté involucrando en esa controversia diplomática sin un visto bueno -o, al menos, el conocimiento previo- del primer ministro Netanhayu.

A diferencia de lo que había ocurrido con el mensaje de Milei sobre Malvinas y el proyecto Sea Lion -donde el principal socio es una compañía isrealí, la Navitas Petroleum- este comentario del ministro de seguridad nacional sí tuvo repercusión en la prensa de Israel.

La aparición del tema Malvinas en la política israelí ocurre con un "timing" sugestivo: en el momento más tenso de su relación con Gran Bretaña, que se ha sumado a las sanciones económicas a empresas israelíes manejadas por colonos en zonas en disputa con la autoridad palestina.

De manera que el giro retórico agresivo contra Gran Bretaña resulta funcional tanto a Milei como al gobierno israelí. El presidente argentino ha mantenido un alineamiento absoluto durante el conflicto en la franja de Gaza. Y ahora Israel empieza a inclinarse hacia el lado argentino, algo que refuerza su discusión con Londres porque le permite atacar el argumento sobre la "colonización" israelí en territorio palestino.

De hecho, la especulación del momento entre los diplomáticos es que toda la secuencia de hechos pueda haber sido coordinada entre Milei y el gobierno israelí. Apenas dos días antes del mensaje en cadena del presidente, el canciller Pablo Quirno había condecorado al embajador de Israel, Eyal Sela, quien finalizaba su misión diplomática de cuatro años.

Y semanas antes, el canciller Gideon Saar también había hecho un guiño diplomático hacia Argentina al referirse, en las Naciones Unidas, a las Malvinas como una posesión colonial británica.

Cambia el contexto para Navitas

El gran interrogante, naturalmente, es hasta dónde se debe considerar que esta situación sea un mero recurso de retórica diplomática por parte de Israel en su conflicto con Londres, y hasta dónde está dispuesto a llevar a la práctica su apoyo a la causa argentina.

En otras palabras, si habrá decisiones políticas de Israel que puedan afectar al proyecto Sea Lion. Hasta ahora, no daba la impresión de que eso pudiera ocurrir. El propio gobierno israelí dejó en claro que, como Navitas Petroleum es una empresa de capital 100% privado, no puede interferir en sus decisiones de inversión.

"Lamentamos los sentimientos difíciles que esto ha causado en Argentina en este contexto. Israel espera que la disputa entre Argentina y el Reino Unido se resuelva a través del diálogo entre las partes y por medios pacíficos", había declarado el canciller israelí, Gideon Saar, cuando en diciembre pasado se oficializó el anuncio de inversión de Sea Lion.

Pero hasta ese momento, no había dudas respecto de que Israel mantenía una postura de neutralidad por el diferendo de soberanía sobre las islas. Si, ahora, en cambio, prevalece el punto de vista expresado por el ministro Ben Gvir, la situación para las empresas que actúen en Malvinas podría cambiar.

Una vez que un gobierno proclama de manera expresa que un territorio ha sido "robado violentamente", para usar palabras del ministro de seguridad nacional, entonces ya resulta difícil mantener la prescindencia respecto de lo que haga una empresa de capital israelí. Sobre todo si, además, Ben Gvir logra su objetivo de que su gobierno "imponga sanciones a Gran Bretaña".

Más riesgo geopolítico en Malvinas

Si bien hubo una leve baja en la cotización bursátil de Navitas, las autoridades de la petrolera restaron trascendencia al anuncio de Milei, que, aseguraron, no cambiaría en nada su proyecto petrolero en la plataforma marítima de Malvinas.

El comunicado oficial indica que tiene todas las licencias requeridas por el gobierno isleño y por Londres, y que cuenta con el "pleno respaldo" del Reino Unido. En otras palabras, la empresa, a diferencia del gobierno israelí, que se declara neutral en el diferendo por Malvinas, reconoce expresamente la soberanía británica, y afirma que su proyecto petrolero no se verá afectado por ninguna controversia geopolítica.

El cronograma de avance de las obras en la cuenca norte de Malvinas seguirá su curso, afirma el comunicado. Esto implicaría que, ya finalizada la fase de prospección, se comenzará en breve con la fase de explotación del yacimiento, que se encuentra 2,5 kilómetros debajo del lecho marino, que a su vez tiene una profundidad de 450 metros. De acuerdo con el plan de la empresa, el hidrocarburo empezará a ser extraído en dos años, tras una primera inversión de u$s1.800 millones.

En teoría, el fundador y presidente de Navitas, Gideon Tadmor, debería ser sometido a un juicio en ausencia y, por lo tanto, Argentina pediría una orden internacional de captura por explotar un recurso natural sin la aprobación nacional. El ejecutivo, a quien se le atribuye una relación estrecha con Netanhayu, tiene residencia oficial en la ciudad israelí de Herzliya, al norte de Tel Aviv. Ahora, sin embargo, aparece un interrogante respecto de si las autoridades israelíes podrían responder a un pedido del gobierno argentino y aplicar medidas contra la plana ejecutiva de la petrolera.

Según reportes de la prensa israelí, Navitas considera a Sea Lion como "un activo secundario", en comparación con su actividad principal en el Golfo de México, que genera la mayor parte de sus ingresos. De manera que un aumento en el riesgo geopolítico -que, ahora, incluye la posibilidad de quedar enfrentada al propio gobierno israelí- podría hacer que la empresa reconsiderase los costos y beneficios del proyecto en Malvinas.

Hay, además, temor por la posibilidad de que se puedan ver afectados socios minoritarios de Navitas, entre los cuales hay fondos institucionales. Según la Agencia Judía de Noticias, el 42% del paquete accionario de la empresa, con un valor bursátil es de unos u$s2.200 millones, está en manos de estos socios, entre los que se destacan el fondo Harel, el Migdal, el Phoenix y el Meitav.

El peronismo, en una situación incómoda

Lo cierto es que, desde el punto de vista de Milei, lo que está ocurriendo entre Israel y Gran Bretaña resulta funcional, porque le aporta mayor credibilidad a su iniciativa y a la advertencia sobre consecuencias concretas para quienes inviertan en proyectos energéticos en las islas.

Pero, además, hay un innegable factor de política interna que favorece al presidente: el apoyo israelí deja en una situación incómoda a las fuerzas políticas que habían calificado como "genocidio" el conflicto con las fuerzas de Hamás en la franja de Gaza.

De hecho, ya hubo "chicanas" del propio presidente y del canciller Quirno hacia dirigentes peronistas que habían criticado a Eduardo Elsztain, el principal accionista de IRSA, por haber comprado acciones de la Falklands Islands Company.

Y, ante las primeras reacciones mediáticas de figuras cercanas al kirchnerismo -rechazando el apoyo del ministro de seguridad israelí, a quien califican de "genocida"-, también los comunicadores afines al gobierno empezaron a deslizar acusaciones. Del lado peronista, se tilda de "oportunista" la iniciativa de Milei, mientras que desde la facción libertaria se acusa de "incoherencia" y "nacionalismo trucho" a quienes rechacen un alineamiento diplomático con Israel.