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ALERTA

Un ministro israelí le pidió a Netanyahu que reconozca la soberanía argentina sobre Malvinas

El ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir exigió este lunes que su gobierno reconozca públicamente la soberanía argentina sobre las islas
07/09/2026 - 19:30hs
Un ministro israelí le pidió a Netanyahu que reconozca la soberanía argentina sobre Malvinas

Israel metió la cuchara en Malvinas. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, exigió este lunes que su gobierno reconozca públicamente la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Fue más allá: pidió sanciones contra el Reino Unido mientras persista lo que calificó como una ocupación ilegal del territorio.

Ben-Gvir lidera el partido ultraderechista Hogar Judío y es uno de los funcionarios más influyentes del gabinete de Benjamín Netanyahu. Su declaración no fue casual ni aislada. Llegó en el peor momento de la relación entre Israel y el Reino Unido, después de que medios británicos adelantaran que el canciller Ed Miliband anunciaría ante el Parlamento un giro hacia posiciones más cercanas a la causa palestina.

El contexto explica el tono virulento. Israel atraviesa una escalada diplomática con Londres y Ben-Gvir aprovechó la grieta para meter a las Malvinas en la discusión. Lo hizo con un lenguaje directo y sin matices.

"Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino", escribió en sus redes sociales. En el mismo mensaje, etiquetó directamente a Netanyahu y al presidente argentino Javier Milei.

La acusación incluyó un elemento económico clave. "No se conforman con ocupar el territorio, sino que también realizan allí perforaciones petroleras y le roban el dinero al pueblo argentino", denunció. La referencia apuntó al proyecto Sea Lion, el emprendimiento offshore que avanza en aguas malvinenses pese al rechazo argentino.

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El mensaje del ministro israelí sobre las islas Malvinas

El petróleo de Malvinas está en el centro de la polémica

El proyecto Sea Lion no es un detalle menor en esta historia. Se trata de una iniciativa petrolera ubicada en la Cuenca Malvinas Norte, impulsada por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum.

La primera fase del proyecto prevé una inversión de u$s1.800 M, con una producción estimada de 50.000 barriles diarios y el inicio de extracciones proyectado para 2028. Es un emprendimiento que involucra directamente a empresas de ambos países en el centro de la disputa diplomática actual.

La Cancillería argentina lo calificó como una explotación unilateral de recursos en un área bajo disputa de soberanía. Ambas empresas acumulan sanciones administrativas en Argentina por operar sin habilitación nacional. El gobierno británico, en cambio, sostiene que tiene pleno derecho a autorizar la exploración en aguas que considera propias.

La participación de Navitas Petroleum explica por qué el tema resonó con tanta fuerza en Israel. Una empresa israelí extrayendo petróleo en Malvinas convierte el tema en un asunto de interés nacional para Tel Aviv, no solo en un gesto de afinidad con Argentina.

La ofensiva completa del gabinete israelí contra Londres

Ben-Gvir no fue el único ministro israelí en arremeter contra el Reino Unido ese lunes. Bezalel Smotrich, titular de Finanzas y líder del partido Sionismo Religioso, pidió la expulsión inmediata del embajador británico en Israel, David Quarrey.

"¡Expulsemos esta noche al embajador británico!", publicó Smotrich. Calificó al gobierno de Londres como "antisemita" y sentenció que "el Mandato Británico sobre la Tierra de Israel ha terminado", en referencia al período colonial previo a la proclamación del Estado de Israel en 1948.

La sincronización de ambas declaraciones no fue casual. Dos de los ministros más poderosos del gabinete Netanyahu coordinaron una ofensiva verbal contra el mismo adversario, en el mismo día, usando frentes distintos: Smotrich desde el frente histórico-religioso, Ben-Gvir desde el frente territorial contemporáneo.

El mensaje implícito fue claro: si el Reino Unido gira hacia posiciones más favorables a Palestina, Israel responderá cuestionando otras ocupaciones territoriales británicas. Las Malvinas entraron en esa ecuación.

Cómo Milei reactivó la causa Malvinas en la agenda internacional

La ofensiva israelí se da en un momento en que la causa Malvinas atraviesa una reactivación. El 3 de septiembre, el presidente Milei dio una cadena nacional en la que reafirmó el reclamo de soberanía argentina con un tono que no se escuchaba hace años.

Milei anunció el envío al Congreso de un paquete legislativo que incluye la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, anticipó sanciones para empresas que exploten recursos en las inmediaciones del archipiélago y confirmó la construcción de una Base Naval Integrada en el Puerto Oriental de Ushuaia.

"Las Malvinas son argentinas por historia y por derecho, no hay discusión al respecto", sostuvo el mandatario. Fue una declaración contundente que marcó un cambio de tono en la política exterior argentina sobre el tema.

Días antes, el debate se había encendido cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió en la Oficina Oval que revisaba "todas las posiciones", incluida la neutralidad histórica de Washington en la disputa entre Argentina y el Reino Unido. Esa declaración motivó una respuesta inmediata del gobierno británico, que ratificó su soberanía sobre el archipiélago y el derecho de autodeterminación de sus habitantes.

La secuencia fue reveladora: Trump abrió la puerta, Milei la empujó con fuerza, y ahora Israel se sumó al reclamo desde un ángulo inesperado. La causa Malvinas volvió a ser un tema de primera línea en la diplomacia internacional.

Qué cambios prepara el Reino Unido en su política hacia Israel

El giro diplomático británico que precipitó la reacción israelí incluye varios elementos. Se prevé que el canciller Miliband anuncie el apoyo a la solución de dos estados, el respeto al derecho internacional y una prohibición del comercio de mercancías y algunos servicios con los asentamientos israelíes en Cisjordania.

El primer ministro británico, Andy Burnham, mantuvo conversaciones con Trump y con líderes del Golfo Pérsico, entre ellos Qatar, para explicar el cambio de postura antes de su anuncio formal. El movimiento busca reposicionar al Reino Unido en Medio Oriente después de meses de tensión con Israel por la guerra en Gaza.

Para Netanyahu, el giro representa un dolor de cabeza político. Londres fue tradicionalmente uno de los aliados más cercanos de Israel en Europa. El cambio de postura llega en un momento delicado, con Israel enfrentando creciente aislamiento internacional y presiones judiciales de la Corte Penal Internacional.

La jugada de Ben-Gvir con las Malvinas se entiende en ese contexto: una forma de presionar al Reino Unido usando una herida histórica británica, en un momento en que Tel Aviv busca desesperadamente frenar el deterioro de la relación bilateral. Si el precio es reconocer la soberanía argentina sobre las islas, el ministro israelí parece dispuesto a pagarlo.

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