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Política

Escocia, Gales e Irlanda del Norte dan un nuevo paso para independizarse del Reino Unido

Los líderes de las tres naciones firmaron un acuerdo para coordinar acciones y reclamaron a Londres facilitar futuros cambios constitucionales

14/09/2026
Actualizado 09:58hs

Escocia, Gales e Irlanda del Norte dieron un nuevo paso en su reclamo de autodeterminación al coordinar una agenda común para avanzar hacia una eventual separación del Reino Unido. Dirigentes de las tres naciones se reunieron y suscribieron un memorando de entendimiento con propuestas vinculadas al futuro político y económico de sus territorios.

El documento fue firmado por el primer ministro escocés, John Swinney; el líder de Gales, Rhun ap Iorwerth; y la primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill. Los dirigentes sostuvieron que sus pueblos deben poder decidir su propio destino y cuestionaron la posibilidad de que Westminster intervenga para impedirlo.

"Nuestras naciones tienen derecho a la autodeterminación. Ningún gobierno de Westminster (británico) tiene derecho a poner trabas a la democracia".

Entre los objetivos incluidos en el entendimiento aparecen la construcción de una "economía más fuerte y justa" y una mayor utilización de sus "propios recursos energéticos". Los firmantes también plantearon una orientación política hacia Europa y señalaron que el futuro de sus respectivas naciones "pertenezca a la Unión Europea".

La iniciativa recibió además el respaldo de Mary Lou McDonald, presidenta del Sinn Féin, formación política que promueve la unidad de Irlanda. La dirigente calificó el acuerdo como "histórica" y afirmó: "Es ese momento en el que afirmamos colectivamente nuestro derecho inalienable a decidir nuestro futuro".

Independencia del Reino Unido: qué une a Escocia, Gales e Irlanda del Norte

El entendimiento no significa que los tres movimientos independentistas hayan definido un mecanismo único para abandonar el Reino Unido. Cada uno conserva sus propias posiciones sobre el procedimiento y los tiempos para avanzar hacia ese objetivo.

El Partido Nacional Escocés (SNP), el galés Plaid Cymru y el Sinn Féin coinciden en defender una mayor autonomía o directamente la separación del Reino Unido, pero sus estrategias constitucionales no son idénticas.

Esa diferencia quedó reflejada en la declaración conjunta. "Aunque cada partido tiene "posiciones constitucionales diferentes y cada nación determinará su propio futuro a su manera y a su propio tiempo", lo que los une "es la determinación de garantizar que se escuchen las voces de nuestras naciones", dijeron los líderes.

La reunión tampoco tuvo carácter de encuentro entre gobiernos. Swinney, ap Iorwerth y O’Neill participaron como dirigentes de sus respectivos partidos, una distinción relevante frente a las instituciones que encabezan. Desde ese ámbito político anticiparon la posibilidad de que se produzcan "cambios constitucionales".

Los dirigentes describieron el escenario como un "momento crucial en la trayectoria constitucional del Reino Unido" y reclamaron tanto el "derecho a la autodeterminación" como una actitud activa de Londres frente a los futuros procesos políticos. En concreto, pidieron que Westminster "se prepare y facilite el cambio constitucional en cada jurisdicción".

También buscaron presentar la coincidencia entre las tres fuerzas como una señal de un cambio político más amplio. "Por primera vez en la historia, la población de todas estas islas tiene primeros ministros en Escocia, en Gales y en Irlanda del Norte que están comprometidos con independizarse del Reino Unido. Para los que nos ven en todas estas islas, para los que nos ven en todo el mundo, no puede haber una señal más clara de que el tiempo de Westminster está llegando a su fin".

Qué puede hacer Londres ante el reclamo independentista

El principal límite para llevar adelante estos planteos está en las reglas constitucionales que rigen actualmente al Reino Unido. Los gobiernos de las distintas naciones que lo integran no pueden convocar unilateralmente un referéndum de independencia ni avanzar con un proceso de secesión sin autorización de Londres.

El antecedente más claro se produjo en 2022, cuando el Tribunal Supremo rechazó por unanimidad un recurso presentado por el Gobierno local de Edimburgo. De esta manera, quedó establecido que las autoridades escocesas no tenían facultades para organizar por sí solas una consulta sobre la independencia.

La postura del Gobierno británico tampoco contempla, por ahora, habilitar nuevos referendos. El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, mantiene la posición que habían expresado sus antecesores y no prevé conceder nuevas consultas sobre la independencia de las naciones que forman parte del país.

Londres contempla una posible excepción si apareciera evidencia de un respaldo mayoritario y sostenido de la población a la independencia. Sin embargo, el escenario que reflejan actualmente las encuestas no muestra ese nivel de apoyo.

El nuevo acuerdo, por lo tanto, representa un avance en la coordinación política entre los sectores independentistas, pero todavía se enfrenta a un marco constitucional que deja en manos del Gobierno británico la posibilidad de habilitar un proceso formal de separación.

Trump reavivó el debate sobre el futuro de Irlanda del Norte

El reclamo de los movimientos independentistas coincide con una renovada discusión internacional sobre el futuro de las naciones que integran el Reino Unido. Durante una visita a Irlanda, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó su respaldo a una eventual reunificación de la isla y sostuvo que le gustaría que ocurriera "más pronto que tarde".

Sus declaraciones generaron rechazo entre sectores unionistas de Irlanda del Norte y volvieron a colocar la cuestión constitucional en el centro del debate político.

El escenario, sin embargo, presenta diferencias importantes según el territorio. Datos citados por The Guardian ubican en 47% el apoyo a la independencia en Escocia, mientras que alcanza el 36% en Irlanda del Norte y el 32% en Gales. Las cifras muestran que la adhesión al cambio de estatus no tiene la misma intensidad en las tres naciones.

En Irlanda del Norte, además, una eventual modificación de su vínculo con el Reino Unido tiene un mecanismo específico. El Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que puso fin a gran parte de la violencia del conflicto norirlandés, contempla la posibilidad de avanzar hacia una Irlanda unificada mediante consultas democráticas cuando se cumplan determinadas condiciones.

Así, el debate actual combina una ofensiva política de los movimientos nacionalistas con un escenario de apoyo social dispar y una cuestión irlandesa que tiene reglas propias dentro del entramado constitucional británico.